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Por Jasiel E. Angeles Marin (j.angeles@mexicotravelchannel.com.mx)

Preparar café parece una tarea sencilla, no necesitas más que agua caliente, café molido y unos cuantos minutos de espera. 

Sin embargo, basta con dar el primer sorbo para notar que algo es diferente. 

Ese café que disfrutaste en tu cafetería favorita tenía más aroma, un sabor más equilibrado, una textura sedosa y un final que permanecía en el paladar. 

En cambio, el que haces en casa, incluso utilizando el mismo grano, rara vez consigue ese resultado.

La explicación no tiene que ver con un ingrediente secreto ni con una receta imposible de replicar. 

Detrás de una buena taza existe una combinación de ciencia, técnica, precisión y experiencia. Cada detalle, desde el tipo de agua hasta el tamaño de la molienda (proceso mecánico de trituración) modifica los compuestos químicos que terminan llegando a tu taza.

Expertos en ciencia de los alimentos, universidades como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y profesionales del café de especialidad coinciden en que preparar un gran café es más complejo de lo que parece. 

Conocer estos factores ayuda a entender por qué el café de una cafetería sabe diferente y también a mejorar considerablemente el que hacemos todos los días en casa.

¿Te has preguntado por qué el café de una cafetería sabe diferente al que preparas en casa? Descubre la ciencia, los secretos de los baristas y los factores que influyen en el sabor perfecto.
Usa café de grano para obtener un delicioso e intenso sabor.

El café es una bebida mucho más compleja de lo que imaginamos

Antes de hablar de cafeterías y cafeteras domésticas, vale la pena entender qué sucede dentro de una taza de café.

El café contiene más de mil compuestos aromáticos identificados por investigadores de la UNAM, una cifra superior incluso a la del vino. 

Durante el tostado se producen cientos de reacciones químicas como la famosa reacción de Maillard que generan notas de chocolate, frutos secos, caramelo, flores, frutas o especias.

Cuando preparamos café, lo que realmente hacemos es extraer esos compuestos mediante agua caliente. 

El problema es que basta con cambiar algunos grados de temperatura, modificar unos segundos el tiempo de extracción o utilizar una molienda distinta para que el equilibrio desaparezca.

Por esa razón, preparar café es una mezcla entre química y precisión.

Café, piloncillo, canela, todo fundido con el ligero sabor del barro.

La molienda el detalle que cambia completamente el sabor

Uno de los errores más comunes en casa es utilizar café previamente molido durante semanas o meses.

Cuando el grano se muele, aumenta enormemente la superficie que entra en contacto con el oxígeno. Como consecuencia, los compuestos aromáticos comienzan a evaporarse rápidamente y el café pierde parte importante de su personalidad.

Las cafeterías suelen moler el café apenas unos segundos antes de prepararlo. Además, ajustan el grosor de la molienda dependiendo del método de extracción.

Por ejemplo: el espresso necesita una molienda muy fina y la prensa francesa utiliza molienda gruesa, solo por mencionar algunos. 

Si la molienda no corresponde al método, la extracción será incorrecta.

Una molienda demasiado fina produce un café amargo porque el agua extrae demasiados compuestos. 

En cambio, una molienda demasiado gruesa genera una bebida aguada y poco aromática.

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El agua también tiene mucho que decir

Aunque pocas personas lo consideran, el café está compuesto aproximadamente por un 98 % de agua.

Eso significa que la calidad del agua influye directamente en el resultado final.

De acuerdo con especialistas en café como el catador uan Luis Alvarado Romero, y la Asociación de Cafés Especiales (SCA), el agua ideal debe tener un equilibrio adecuado de minerales y un nivel de dureza controlado.

Si el agua contiene demasiado cloro, minerales o impurezas, estos sabores terminan mezclados con el café.

Muchas cafeterías utilizan sistemas especiales de filtración que estabilizan la composición del agua para obtener resultados consistentes todos los días.

En casa solemos utilizar agua directamente del grifo o embotellada sin considerar estas diferencias.

Sin embargo en nuestro país, una de las mejores aguas para la preparación del café es la bonafont ya que es la que más se acerca a las características antes mencionadas.

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El agua es muy importante para un buen café

La temperatura perfecta no es el agua hirviendo

Otro mito muy común consiste en pensar que el café mejora mientras más caliente esté el agua. En realidad sucede lo contrario.

La temperatura recomendada para preparar café se encuentra aproximadamente entre los 90 y 96 grados Celsius.

Cuando el agua hierve completamente (100 °C), puede extraer demasiados compuestos amargos y alterar el perfil del café.

Por eso los baristas suelen esperar algunos segundos después de que el agua deja de hervir antes de comenzar la preparación.

Parece un detalle pequeño, pero basta una diferencia de pocos grados para modificar completamente el sabor.

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La extracción es el verdadero secreto de una gran taza

Los baristas hablan constantemente de la extracción porque representa el equilibrio ideal entre tiempo, molienda, agua y cantidad de café.

Una extracción insuficiente produce bebidas ácidas, ligeras y poco dulces.

Una sobre extracción genera sabores amargos, secos y poco agradables.

Lograr el punto exacto requiere práctica, medición y conocimiento del comportamiento de cada grano.

Por eso muchas cafeterías pesan el café con básculas digitales, utilizan cronómetros y calibran diariamente sus molinos.

No es exageración, unos cuantos gramos o segundos pueden marcar una diferencia enorme.

En la CDMX, cada taza se convierte en experiencia y cada espacio en un escenario perfecto/Foto: Pixabay
En la CDMX, cada taza se convierte en experiencia y cada espacio en un escenario perfecto/Foto: Pixabay

El equipo también influye… pero no hace milagros

Es común pensar que el secreto está en comprar una cafetera muy costosa.

La realidad es que el equipo ayuda, pero no sustituye una buena técnica.

Las cafeterías profesionales utilizan máquinas que mantienen presión, temperatura y flujo de agua prácticamente constantes.

En casa, muchas cafeteras económicas presentan variaciones importantes de temperatura o distribución del agua.

Sin embargo, incluso con métodos sencillos como una prensa francesa, una cafetera italiana o un V60 es posible obtener resultados excelentes si se utilizan café fresco, buena molienda y agua adecuada.

En otras palabras, la calidad comienza mucho antes de la cafetera.

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¿Por qué el café de una cafetería parece tener más aroma?

La experiencia también juega un papel importante.

Cuando entras a una cafetería recién se están moliendo granos, preparando bebidas y liberando cientos de compuestos aromáticos al ambiente.

Nuestro cerebro relaciona esos olores con la percepción del sabor menciona un grupo de científicos del Karolinska Institutet de Estocolmo y la Universidad de Mersin 

Además, factores como la presentación de la bebida, la taza adecuada, la temperatura al servir y hasta la música ambiental influyen psicológicamente en cómo percibimos el café.

Diversas investigaciones sobre percepción sensorial muestran que el contexto modifica significativamente nuestra experiencia gastronómica.

En otras palabras, el café entra por la boca, pero también lo hace por la nariz, la vista e incluso por las emociones.

El auge del café de especialidad también cambió nuestra forma de beber café

Durante muchos años el café se consideró simplemente una bebida para despertar.

Hoy existe toda una cultura alrededor del café de especialidad.

Los consumidores buscan conocer el origen del grano, la altura de cultivo, la variedad, el proceso de beneficio, el tipo de tostado y el trabajo de los productores.

México forma parte de este movimiento gracias a regiones cafetaleras reconocidas internacionalmente como Chiapas, Veracruz, Puebla, Oaxaca y Guerrero, donde miles de familias producen cafés de alta calidad apreciados dentro y fuera del país.

Cada taza representa el trabajo de agricultores, tostadores y baristas que buscan resaltar las características naturales del grano sin ocultarlas.

La diferencia entre el café de casa y el de una cafetería no depende de un ingrediente secreto. Es el resultado de una cadena de decisiones donde intervienen la calidad del grano, la frescura, la molienda, el agua, la temperatura, el tiempo de extracción y la experiencia de quien lo prepara.

La buena noticia es que cualquiera puede acercarse a esa taza perfecta. 

Entender cómo funciona el café permite disfrutarlo de una manera completamente distinta y apreciar el enorme trabajo que existe detrás de cada sorbo. 

La próxima vez que prepares una taza, quizá descubras que el verdadero secreto nunca estuvo en la cafetera, sino en los pequeños detalles que casi siempre pasan desapercibidos.

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