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Sensores instalados a cientos de kilómetros, señales de radio y protocolos de protección convierten unos cuantos segundos en una oportunidad para actuar. Así funciona el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) y así se prepara México para el Segundo Simulacro Nacional 2026.

Cada vez que el característico sonido de la Alerta Sísmica interrumpe la rutina en la Ciudad de México, millones de personas reaccionan de inmediato.

Detrás de esos segundos cruciales existe una compleja red de sensores, antenas y centros de monitoreo que convierten a México en uno de los países pioneros en alerta temprana sísmica.

Sin embargo, antes de que ese sonido llegue a un altavoz, una estación de radio o un receptor especializado, ocurre una carrera invisible. Mientras las ondas sísmicas avanzan por el subsuelo, una red de sensores analiza el movimiento y transmite información por radio hacia las ciudades que podrían encontrarse en riesgo.

El objetivo no es predecir un terremoto, algo que actualmente no puede hacerse con certeza científica, sino detectar rápidamente un sismo que ya comenzó y aprovechar la diferencia de velocidad entre las ondas sísmicas y las señales de comunicación.

El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) explica que el tiempo de alertamiento es variable y depende de la ubicación del epicentro.

Esta es la historia del SASMEX, su origen tras los grandes terremotos y la importancia de los simulacros nacionales en una de las zonas sísmicas más activas del mundo.

México, cinco placas tectónicas y un territorio que nunca está completamente quieto

México se encuentra en la interacción de cinco placas tectónicas: Caribe, Pacífico, Norteamérica, Rivera y Cocos.

Las placas de Rivera y Cocos se introducen debajo de la Placa Norteamericana en un proceso conocido como subducción, responsable de buena parte de la actividad sísmica registrada frente a las costas del Pacífico. El Servicio Sismológico Nacional documenta este contexto tectónico y su relación con la sismicidad mexicana.

Esta realidad geológica impulsó el desarrollo de una tecnología capaz de advertir a determinadas ciudades antes de que llegue la fase de movimiento más intenso. De esa necesidad nació el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano, SASMEX.

Hoy, el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) es una de las principales herramientas tecnológicas de protección civil del país. Su sistema de monitoreo cuenta con 96 sensores distribuidos en zonas de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Puebla.

Del desastre de 1985 al nacimiento de la Alerta Sísmica

Después de diversos terremotos ocurridos durante las décadas de 1970 y 1980, especialistas mexicanos comenzaron a desarrollar sistemas de monitoreo capaces de detectar movimientos sísmicos en las costas del Pacífico antes de que sus efectos alcanzaran ciudades alejadas del epicentro.

Fue así como en junio de 1986 se fundó el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico, conocido como CIRES. Tres años después, en 1989 el CIRES puso en marcha el primer sistema de alerta temprana para la Ciudad de México, considerado pionero en su tipo y el cual comenzó a operar en agosto de 1991.

Posteriormente se creó el Sistema de Alerta Sísmica de Oaxaca, en servicio desde 2003. En 2012, ambos proyectos se integraron para constituir el actual SASMEX y ampliar la cobertura de detección hacia Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Puebla.

¿Cómo funciona el SASMEX?

El principio es relativamente simple: Detectar primero las ondas sísmicas menos peligrosas para ganar tiempo antes de que lleguen las más destructivas.

Dependiendo del epicentro, este mecanismo otorga a la población de la Ciudad de México y estados aledaños un tiempo de oportunidad.

Este tiempo no es fijo, depende de la ubicación del sismo y de la distancia hasta la ciudad que recibirá el aviso. En algunos eventos originados frente a Guerrero, la Ciudad de México ha contado históricamente con decenas de segundos e incluso alrededor de 100 segundos; en sismos cercanos, el margen puede ser mucho menor.

El SASMEX realiza cuatro procesos para enviar su aviso de alerta: monitoreo, comunicación, control y registro; y diseminación.

Las estaciones centrales se encuentran en la CDMX, Chilpancingo, Acapulco, Oaxaca, Morelia, Colima y Puebla, El sistema procesa automáticamente la información recibida y determina si el evento cumple los criterios necesarios para generar un aviso de alerta.

y son las encargadas de decidir si el sismo registrado amerita aviso de alerta.

El proceso ocurre prácticamente en tiempo real:

  1. Comienza el sismo.
  2. Los sensores cercanos detectan el movimiento.
  3. El sistema analiza durante los primeros segundos la energía registrada y estima su potencial.
  4. Se calcula la distancia respecto de las ciudades cubiertas.
  5. Si se cumplen los criterios establecidos, se genera el aviso.
  6. La señal se transmite mediante sistemas de telecomunicación hacia las ciudades que podrían experimentar movimiento peligroso.

Es tecnología hecha para decidir en segundos. La alerta no anuncia que un terremoto ocurrirá. Informa que uno ya comenzó y que su movimiento podría alcanzar una ciudad determinada.

¿Cuándo suena y cuándo no la alerta sísmica?

No todos los sismos activan la alerta. El sistema está diseñado para sonar únicamente cuando un movimiento reúne ciertos parámetros de magnitud y cercanía que representan un riesgo real para la población.

La alerta se activa cuando al menos dos estaciones rebasan los niveles de energía preestablecida, y según la magnitud estimada y la distancia del epicentro:

  • Magnitud mayor a 5, si ocurre a no más de 200 km
  • Magnitud mayor a 5.5, si ocurre a no más de 350 km
  • Magnitud mayor a 6, si ocurre a más de 350 km

La alerta NO se activa cuando:

  • El sismo ocurre lejos de la zona de cobertura del SASMEX
  • Está demasiado distante de la ciudad a alertar
  • La energía del sismo no supera los umbrales definidos
  • Se trata de un sismo local (el epicentro está tan cerca que no hay tiempo suficiente para emitir el alertamiento).

¿Cuánto tiempo puede darnos la Alerta Sísmica?

No existe un número fijo.

El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) advierte que el tiempo de oportunidad depende principalmente de la ubicación del sismo y de la distancia respecto de la ciudad que recibirá el aviso.

Históricamente, algunos terremotos originados frente a la costa de Guerrero han permitido a la Ciudad de México disponer de decenas de segundos de anticipación e incluso alrededor de 100 segundos en determinados escenarios. 

Pero también puede ocurrir lo contrario.

Si el epicentro está muy cerca de la ciudad, el aviso puede llegar prácticamente al mismo tiempo que las ondas sísmicas. Y si el terremoto ocurre fuera de la cobertura del sistema, SASMEX no podrá detectarlo para generar esa alerta.

El famoso sonido de la Alerta Sísmica

El sonido que hoy reconocen millones de mexicanos fue diseñado para ser fácilmente identificable y diferenciarse de cualquier otro aviso sonoro.

En la Ciudad de México se difunde mediante los postes con altavoces conectados al C5. La capital cuenta con más de 13 mil postes equipados con esta tecnología.

También puede recibirse por estaciones de radio y televisión con el servicio correspondiente, así como mediante receptores instalados en inmuebles estratégicos.

Su objetivo principal es provocar una reacción inmediata de protección sin generar confusión.

Con el paso de los años, este sonido se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la prevención sísmica en México.

Los simulacros: entrenar antes de una emergencia real

Los simulacros permiten llevar el conocimiento técnico a una situación cotidiana: saber por dónde salir, identificar zonas de menor riesgo, coordinar a las familias, reconocer rutas de evacuación y comprobar si los protocolos realmente funcionan.

México realiza periódicamente ejercicios nacionales destinados a fortalecer la cultura de protección civil y la capacidad de reacción de la población, las unidades internas y sus brigadas.

El más reciente ejercicio nacional se realizó el sábado 19 de septiembre de 2026 a las 12:00 horas, tiempo del centro de México, durante el Segundo Simulacro Nacional 2026. Fue convocado por el Gobierno de México a través de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Coordinación Nacional de Protección Civil.

La hipótesis principal para la zona centro fue un sismo de magnitud 7.7, localizado 15 kilómetros al sur-suroeste de Tehuacán, Puebla, y con profundidad hipotética de 67 kilómetros. También se establecieron escenarios regionales para el noroeste, noreste, península de Yucatán y Golfo de Tehuantepec.

Más allá de una fecha específica, la recomendación permanece vigente: los simulacros deben formar parte de la preparación cotidiana de hogares, oficinas, escuelas, hoteles, comercios y espacios turísticos. CENAPRED destaca precisamente que los beneficios de una alerta dependen de saber qué hacer, disponer de planes de respuesta y realizar simulacros.

¿Qué hacer cuando suena la alerta?

La utilidad de una alerta depende de tener un plan preparado previamente. Protección Civil recomienda mantener la calma, seguir las rutas establecidas y evitar acciones improvisadas.

Si existe tiempo y una ruta segura, debe seguirse el protocolo de evacuación del inmueble. Cuando no sea posible salir con seguridad, es necesario dirigirse a la zona de menor riesgo previamente identificada. Durante el movimiento no deben utilizarse elevadores y siempre deben seguirse las indicaciones de brigadistas y autoridades.

En exteriores conviene alejarse de fachadas, postes, cables y elementos que puedan caer. Después del sismo deben consultarse únicamente fuentes oficiales.

La clave es aprovechar los segundos de anticipación que ofrece el sistema. El propio CENAPRED subraya que una alerta temprana salva tiempo, pero su efectividad depende de contar con planes de respuesta y haberlos ensayado previamente.

Una herramienta que salva tiempo… y vidas

La Alerta Sísmica no evita los terremotos ni puede anticipar con exactitud cuándo ocurrirán. Su valor está en transformar la detección temprana en acciones concretas: Detener procesos industriales, proteger a estudiantes, activar protocolos médicos o permitir que una familia se dirija a una zona de menor riesgo.

Aunque ningún sistema puede predecir terremotos, el SASMEX ha demostrado que es posible ganar segundos valiosos para actuar antes de que llegue el movimiento más intenso.

Por ello, la Alerta Sísmica no es simplemente un sonido que se escucha cada septiembre durante los simulacros. Es el resultado de décadas de investigación científica, innovación tecnológica y cultura de prevención desarrolladas para proteger a millones de personas en uno de los países sísmicamente más activos del continente.

¿Tu familia ya sabe qué hacer, dónde reunirse y cuál es la zona de menor riesgo de su vivienda?

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