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Por: Circe Vargón

Mucho antes de que los reflectores internacionales apuntaran hacia los grandes estadios de Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, una ciudad del Bajío mexicano se preparaba para vivir un encuentro inesperado con la historia del fútbol mundial.

Para muchos, Irapuato es famosa por sus campos de fresas y su importancia económica dentro de Guanajuato. Sin embargo, pocos saben que aquí se encuentra uno de los escenarios más emblemáticos de los Mundiales celebrados en México.

Por su cancha desfilaron Pelé y la legendaria selección de Brasil de 1970; años después, recibiría partidos oficiales de la Copa Mundial de la FIFA México 1986, convirtiendo a la ciudad en un inesperado protagonista de la historia del balompié internacional.

Se trata del Estadio Sergio León Chávez, un espacio donde la historia del fútbol mexicano se entrelaza con algunos de los capítulos más memorables de los Mundiales celebrados en nuestro país.

Este recinto fue inaugurado oficialmente el 23 de marzo de 1969, aunque meses antes, el 27 de octubre de 1968, ya había recibido su primer partido de exhibición cuando el Club Irapuato enfrentó a la Selección Olímpica de España que participaba en los Juegos Olímpicos de México 1968.

El encuentro terminó 8-2 a favor de los ibéricos y el primer gol anotado en el inmueble fue obra de Juan Manuel Asensi. La inauguración oficial llegó con un partido entre el Irapuato y la Selección Mexicana que se preparaba para la Copa del Mundo de 1970; el primer gol oficial fue anotado por Javier Fragoso y México ganó 4-1.

Nadie imaginaba entonces que aquel estadio recién estrenado terminaría convertido en uno de los escenarios más importantes de la historia deportiva de Guanajuato.

Estampa de Pelé del álbum Panini México 1970/Foto: Wikimedia Commons

Cuando Pelé jugó en Irapuato antes del Mundial de 1970

Apenas un año después de su inauguración, el estadio recibió una visita que cambiaría su historia para siempre. El hombre que muchos consideran el mejor futbolista de todos los tiempos estaba por pisar el césped de Irapuato.

La mística del estadio irapuatense se consolidó en mayo de 1970, cuando la Selección de Brasil eligió la ciudad como parte de su preparación rumbo al Mundial de México.

Aquella escuadra no era una selección cualquiera.

Era el equipo dirigido por Mario Zagallo, integrado por figuras como Pelé, Jairzinho, Rivellino, Tostão, Gérson y Carlos Alberto Torres; una generación que semanas después sería considerada una de las mejores de toda la historia del fútbol.

El 24 de mayo de 1970, más de 16 mil aficionados abarrotaron el entonces Estadio Irapuato para presenciar el encuentro entre la Trinca Fresera y Brasil.

Para miles de habitantes fue una experiencia irrepetible.

Muchos nunca habían visto en persona a una estrella internacional y, de pronto, tenían frente a ellos a Pelé, el hombre que ya era dos veces campeón del mundo y que estaba a las puertas de conquistar su tercera Copa Mundial.

La llegada de Brasil provocó una auténtica revolución en la ciudad. Durante varios días, aficionados provenientes de distintos municipios de Guanajuato acudieron a hoteles, entrenamientos y concentraciones con la esperanza de observar de cerca a los futbolistas que dominaban el planeta.

Las calles de Irapuato se convirtieron en un punto de encuentro entre la afición mexicana y una selección destinada a entrar para siempre en la historia del deporte.

Brasil ganó 3-0 con anotaciones de Rivellino, Roberto Miranda y Caju. Pero el resultado terminó siendo lo menos importante.

Lo que quedó grabado en la memoria colectiva fue la imagen de Pelé saludando a la afición fresera y recorriendo un estadio que por una tarde se convirtió en el centro de atención del fútbol internacional.

La visita fue tan significativa que la ciudad de Irapuato entregó a Pelé un sombrero charro de plata como reconocimiento por su trayectoria y por su partido número 100 con la selección brasileña.

Sin embargo, el camino hacia la gloria mundialista no terminó ahí. Antes de recibir una Copa del Mundo, el inmueble volvió a llamar la atención de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) cuando fue elegido como una de las sedes de la Copa Mundial Juvenil 1983, un torneo que sirvió para demostrar la capacidad organizativa y operativa de la ciudad para albergar competencias internacionales de primer nivel.

Posteriormente el inmueble volvería a aparecer en los ojos del mundo al convertirse en sede oficial de la Copa Mundial de México 1986, una combinación histórica que pocos estadios mexicanos pueden presumir.

El Mundial de México 1986 llegó al Estadio Sergio León Chávez

Dieciséis años después de la visita de Pelé, el destino volvió a tocar las puertas del estadio irapuatense. Esta vez no sería un amistoso ni una concentración internacional: Sería una Copa del Mundo.

La consagración definitiva llegó con el Mundial de México 1986.

Originalmente, el Estadio Morelos de Morelia estaba contemplado como una de las sedes oficiales. Sin embargo, los retrasos en su construcción obligaron a la FIFA, y al comité organizador a trasladar varios encuentros a Irapuato.

La decisión transformó por completo la historia de la ciudad.

Para cumplir con los requisitos mundialistas, el inmueble fue ampliado de poco más de 16 mil espectadores a una capacidad cercana a los 30 mil asistentes. Las mejoras incluyeron adecuaciones en infraestructura, accesos, servicios y equipamiento para recibir delegaciones internacionales.

Durante el torneo, el estadio fue sede de tres partidos del Grupo C.

El 2 de junio de 1986, la Unión Soviética derrotó 6-0 a Hungría en una de las exhibiciones más contundentes de toda la Copa Mundial.

Cuatro días después, Hungría venció 2-0 a Canadá.

Finalmente, el 9 de junio, los soviéticos derrotaron nuevamente a los canadienses por el mismo marcador.

Pero la verdadera historia ocurrió fuera del terreno de juego.

Miles de visitantes extranjeros descubrieron una ciudad hospitalaria, orgullosa de sus tradiciones y capaz de organizar un evento deportivo de escala global. Durante algunas semanas, Irapuato dejó de ser únicamente la capital mundial de la fresa para convertirse en una ciudad mundialista.

Para toda una generación de guanajuatenses, aquellos días representaron la confirmación de que el fútbol también podía escribir capítulos históricos lejos de las grandes metrópolis.

¿Cómo visitar hoy el Estadio Sergio León Chávez?

Ubicado en la zona urbana de Irapuato, el Estadio Sergio León Chávez se encuentra a pocos minutos del centro histórico de la ciudad y forma parte de uno de los recorridos favoritos para los aficionados al turismo deportivo.

El estadio se localiza sobre la avenida Guerrero s/n, una de las principales vialidades de la ciudad, y su cercanía con hoteles, restaurantes y otros atractivos turísticos permite integrarlo fácilmente a cualquier recorrido por Irapuato.

El acceso al inmueble depende de los partidos programados por el Club Irapuato y de la administración del estadio, es ahí cuando los visitantes pueden apreciar su fachada remodelada y recorrer los alrededores.

Pocos estadios mexicanos pueden presumir una trayectoria mundialista tan singular: Haber recibido a la selección brasileña de Pelé durante su preparación para México 1970, albergar encuentros de la Copa Mundial Juvenil de la FIFA en 1983 y convertirse posteriormente en sede oficial de la Copa Mundial de la FIFA México 1986.

Por eso, hoy en día, el Sergio León Chávez permanece como uno de los inmuebles más emblemáticos del fútbol mexicano.

En 1990 adoptó oficialmente el nombre de Sergio León Chávez en honor al dirigente que impulsó su construcción y consolidación como hogar de la Trinca Fresera. Antes de ese cambio, el recinto era conocido simplemente como Estadio Irapuato.

Actualmente cuenta con una capacidad cercana a los 25 mil espectadores y continúa siendo un punto de referencia para la afición irapuatense.

Para el turista deportivo, visitar este estadio significa recorrer un espacio donde convergen la historia, la nostalgia y la identidad de una ciudad.

Porque más allá de sus tribunas y su césped, el Sergio León Chávez conserva algo mucho más valioso: La memoria de la tarde en que Pelé apareció por el túnel de vestidores y los días en que el Mundial convirtió a Irapuato en el centro del universo futbolístico.

Visitar hoy el antiguo Estadio Irapuato es recorrer una parte poco conocida de la historia deportiva de México.

Si viajas por los destinos históricos de Guanajuato, reserva unas horas para conocer este recinto, uno de los pocos lugares en México donde todavía es posible caminar entre recuerdos mundialistas y sentir que la historia del fútbol sigue viva.

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