Por Jasiel E. Angeles Marin (j.angeles@mexicotravelchannel.com.mx)
Descubre qué son los Voladores de Papantla, cuál es el origen de este antiguo ritual totonaca y por qué fue reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
¡México es un país megadiverso!
Y muestra de ellos son las imágenes que representan con tanta fuerza la riqueza cultural de nuestro país.
Un ejemplo de esto es la imagen de cinco hombres elevándose sobre un enorme poste de madera mientras el sonido de una flauta y un pequeño tambor se escucha de fondo.
Para muchos visitantes es un espectáculo impresionante; para el pueblo totonaca, en cambio, se trata de una ceremonia sagrada que ha sobrevivido durante siglos y que sigue transmitiéndose de generación en generación.
Los Voladores de Papantla no realizan una simple danza aérea porque cada movimiento, cada giro alrededor del poste y cada nota musical forman parte de un antiguo ritual cargado de simbolismo, espiritualidad y respeto por la naturaleza.
Esta tradición, originaria de la región del Totonacapan, Veracruz, ha logrado trascender fronteras y hoy es reconocida como una de las expresiones culturales más importantes de México.
Conocer su historia permite entender que detrás de cada vuelo existe un profundo legado indígena que continúa vivo gracias al esfuerzo de las comunidades que han protegido esta ceremonia durante cientos de años.

¿Qué son los Voladores de Papantla?
Los Voladores de Papantla o también llamados “pájaros de la Tierra” son los participantes de un antiguo ritual milenario asociado a la fertilidad que nativos totonacos realizaban año con año. Aunque también ha sido practicado históricamente por otros pueblos indígenas como los nahuas y los otomíes en distintas regiones del centro y oriente de México.
La palabra Papantla tiene un significado en el que Papan significa “ave bulliciosa” y tlan significa “lugar”.
Esta ceremonia ritual es considerada como una obra de arte y representa con orgullo el significado de li tutu nakú (ser totonaco).
La ceremonia de los Voladores de Papantla es también considerada una de las más bellas tradiciones que existen en la región de Papantla de Olarte y Veracruz.
La danza del volador se conoce como Kos’niin o «vuelo de los muertos» que representa el saludo al Padre sol y se realiza una petición a la lluvia para que fertilice el suelo.
Esta ceremonia lleva practicándose más de 2500 años.

¿Cómo inicia el ritual de los Voladores de Papantla?
La historia de este ritual se origina desde tiempo atrás en Totonocapan, lugar en el que se vivió una temporada de sequía y no se daban los cultivos, por lo que no se contaba con el alimento necesario para los habitantes.
En ese entonces, los sabios de la región pidieron a cinco hombres jóvenes que se adentraran a la vegetación para buscar el árbol más alto y recto y así honrar al Dios de la fertilidad Xipe Tópec.
La ceremonia da inicio con la búsqueda del árbol realizada por el caporal, este importante personaje es la máxima autoridad de los danzantes.
Al encontrar el árbol todos bailan alrededor e inclinan el cuerpo para pedir perdón, al mismo tiempo, expulsan aguardiente desde la boca y al expulsarlo lo dirigen a los cuatro puntos cardinales.
Después, se corta y lima el tronco del árbol y los hombres lo transportan con ayuda de los tarros (bambúes), que sirven para levantar el palo para que no toque el suelo, ya que se cree que si esto ocurre provocaría mala suerte para los habitantes.
Posteriormente se excava un hoyo donde será enterrado el tronco y se le añade una escalera hecha de cuerda, misma que ayudará a los danzantes a su ascenso a la cima.
En este momento también se pone un altar con ofrendas y se colocan: púlakles (tamales de frijol), aguardiente, agua bendita, flores blancas, velas, tabaco, incienso y dos máscaras que representan a los dueños de la danza.
Al día siguiente, los voladores desayunan los púlakles, seguidamente todos se trasladan al lugar donde se encuentra el palo elegido, el cual puede tener una altura entre 18 a 30 metros.
Después de tener todo listo, la danza está por empezar.

¿En qué consiste la danza?
Los danzantes se preparan y lucen una vestimenta muy especial para la ocasión acompañada de tocados llamativos.
La vestimenta representa en el cielo el vuelo de aves y el color rojo la sangre de quienes han caído en el vuelo.
Los listones que adornan están relacionados con el tiempo de primavera y la naturaleza.
Los hombres suben al palo hasta llegar al tecomate giratorio, el cual, es el punto de apoyo de los voladores, quienes además se apoyan de un bastidor de donde se lanzan al vacío.
El caporal ocupa la punta y acompañado de un tambor y una flauta empieza a hacer sonar música de notas prehispánicas.
Los otros danzantes, mientras tanto, saltan sujetados con cuerdas y comienzan a danzar en el aire con los brazos extendidos y con la mirada al cielo.
¡Es todo un espectáculo!

¿Qué representa cada elemento de la ceremonia?
Nada dentro del ritual ocurre por casualidad.
Los cuatro voladores representan los cuatro puntos cardinales y, al mismo tiempo, la conexión entre el ser humano y el universo.
El caporal, quien permanece en la parte superior del poste tocando la flauta y el tambor, simboliza el vínculo entre el mundo terrenal y el espiritual. Su música está dedicada al Sol y a las fuerzas de la naturaleza.
Las trece vueltas realizadas por cada volador tienen una importancia especial porque, al multiplicarse por los cuatro participantes, suman 52 giros, cifra que representa el ciclo completo del calendario mesoamericano, considerado un periodo fundamental para numerosas culturas prehispánicas.
Incluso el poste tiene un significado simbólico, ya que funciona como un eje que conecta el cielo, la tierra y el inframundo dentro de la cosmovisión indígena.

El reconocimiento de la UNESCO
En 2009, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) inscribió la ceremonia ritual de los Voladores en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Este reconocimiento no distingue únicamente la espectacularidad del ritual, sino el enorme valor cultural que representa para las comunidades indígenas que continúan practicándolo.
La UNESCO destacó que esta tradición fortalece la identidad comunitaria, transmite conocimientos ancestrales y fomenta el respeto hacia la naturaleza mediante la enseñanza directa entre maestros y nuevas generaciones.

Una expresión de identidad mexicana
Quienes observan por primera vez a los Voladores suelen quedarse impresionados por la altura y el riesgo que implica el descenso.
Sin embargo, reducir la ceremonia únicamente a una demostración de habilidad sería perder de vista su verdadero significado.
Cada vuelo representa siglos de historia, resistencia cultural y orgullo indígena.
En una época donde muchas tradiciones ancestrales han desaparecido, los Voladores continúan recordando que las raíces culturales siguen presentes y que el conocimiento de los pueblos originarios forma parte esencial de la identidad de México.
Su ceremonia preserva una antigua forma de entender el mundo y también invita a valorar el equilibrio entre las personas, la naturaleza y las tradiciones que han dado forma al país.
Veracruz es uno de los estados del territorio mexicano con muchas tradiciones, cultura y costumbres que más se conservan, las cuales por supuesto enriquecen la identidad cultural de nuestro país, es por eso que los Voladores de Papantla es una de las imágenes más representativas de México.
Su ceremonia resume siglos de historia, espiritualidad y sabiduría indígena que han logrado mantenerse vigentes pese al paso del tiempo. Cada descenso alrededor del poste es un homenaje a la naturaleza, a los antepasados y a una cultura que sigue encontrando en sus tradiciones una forma de preservar su identidad.
Si alguna vez tienes la oportunidad de observar a los Voladores de Papantla, hazlo con respeto y admiración.
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Y tú ¿ya has presenciado este ritual ancestral?





