Por: Circe Vargón
Detrás del color, la música y el orgullo de la máxima fiesta de Oaxaca se esconde la trágica historia de la princesa zapoteca que sacrificó su vida por su pueblo.
Oaxaca es sinónimo de fiesta, tradición, gastronomía y una riqueza cultural que se expresa cada verano durante la Guelaguetza, considerada una de las celebraciones más importantes de México.
Sin embargo, detrás de los bailes regionales, la música de banda y el colorido de los trajes típicos existe una historia mucho más antigua que sigue viva en la memoria colectiva del estado.
La Guelaguetza tiene raíces prehispánicas vinculadas a ceremonias dedicadas a las deidades de la fertilidad y la abundancia. Con el paso de los siglos, estas tradiciones se fusionaron con elementos religiosos y culturales hasta convertirse en la gran fiesta multicultural que hoy distingue a Oaxaca ante el mundo.
Dentro de ese universo de tradiciones existe una figura que ha trascendido el tiempo hasta convertirse en uno de los símbolos más reconocibles de Oaxaca: La princesa zapoteca Donají, protagonista de una de las leyendas más conmovedoras del sur de México.
¿La conoces?
Por cierto, ¿sabías que el escudo de la ciudad de Oaxaca ostenta una imagen enigmática: La cabeza de una mujer acompañada por un lirio?
Miles de visitantes observan diariamente el escudo de Oaxaca sin preguntarse quién es la mujer representada junto al lirio. No obstante, pocas figuras poseen una presencia tan profunda en la identidad local.
Se trata de Donají, la princesa cuyo sacrificio quedó ligado para siempre a la identidad oaxaqueña. De acuerdo con registros culturales, desde 1827 el escudo de la ciudad de Oaxaca incorporó la cabeza de Donají, de cuya oreja nace un lirio del valle.
La historia de Donají no es un cuento de hadas. Es una narración de guerra, alianzas políticas, amor imposible y lealtad hacia un pueblo que luchaba por sobrevivir en los años previos a la llegada de los españoles.
Su legado sigue tan presente que cada julio miles de personas acuden al Auditorio Guelaguetza para presenciar “Donají… La Leyenda”, uno de los espectáculos culturales más emblemáticos de Oaxaca.

En México Travel Channel sabemos que los festivales más hermosos de nuestro país tienen cimientos profundos en la mitología y leyendas prehispánicas. Déjate conmover por la impactante historia de la princesa que se convirtió en el símbolo de Oaxaca.
La historia de Donají y Nucano: Un amor prohibido entre flechas y guerra
Para comprender la historia de Donají es necesario viajar a los primeros años del siglo XVI, cuando los señoríos zapotecas y mixtecos mantenían una constante disputa por el control de importantes territorios en el actual estado de Oaxaca.
Donají, cuyo nombre suele traducirse como “Alma Grande”, nació en ese contexto de conflictos y alianzas estratégicas.
La tradición popular sostiene que desde su nacimiento los sacerdotes zapotecas habrían profetizado que la princesa desempeñaría un papel decisivo en el destino de su pueblo, una idea que más tarde se incorporó al relato legendario difundido en el estado.
Era hija del gobernante zapoteca Cosijoeza y de Coyolicatzin, noble vinculada a la élite mexica, lo que convertía a la joven princesa en heredera de importantes linajes mesoamericanos.
Las constantes guerras provocaron que los acuerdos políticos se volvieran indispensables para mantener la estabilidad.
Según la leyenda, tras una serie de enfrentamientos entre zapotecas y mixtecos, Donají fue entregada como prenda de paz para garantizar el cumplimiento de una tregua entre ambos pueblos.
Las versiones culturales difundidas a través de la tradición oral oaxaqueña, recopilaciones de leyendas regionales y representaciones como “Donají… La Leyenda” señalan que, al ser derrotados los zapotecas, los mixtecos pidieron a Donají como garantía para que Cosijoeza respetara los acuerdos
Lejos de su hogar y su familia, la princesa permaneció bajo custodia de sus antiguos adversarios.
Fue durante ese periodo cuando conoció a Nucano, príncipe mixteco que, de acuerdo con la tradición oral, había resultado herido durante uno de los conflictos.
La convivencia entre ambos transformó lentamente la enemistad en afecto.
Lo que comenzó como un encuentro entre integrantes de pueblos rivales se convirtió en una historia de amor marcada por circunstancias imposibles de controlar.
Pero, Donají nunca dejó de preocuparse por el destino de su pueblo.
Cuando tuvo conocimiento de que nuevos enfrentamientos amenazaban a los zapotecas, decidió advertir a los suyos. Su lealtad hacia Oaxaca y hacia su linaje terminaría cambiando para siempre el rumbo de su historia personal.

La muerte de Donají según la tradición oral
La leyenda, preservada durante siglos por la tradición oral de Oaxaca y posteriormente difundida mediante recopilaciones históricas, culturales y representaciones escénicas, cuenta que el mensaje enviado por Donají permitió a los zapotecas anticipar los movimientos de sus enemigos y reorganizar su defensa.
El conflicto se reanudó y las tensiones entre ambos pueblos volvieron a intensificarse.
Cuando algunos líderes mixtecos descubrieron que la princesa había ayudado a los zapotecas, consideraron su acción una traición imperdonable.
Las versiones más difundidas de la leyenda señalan que Donají nunca llegó a casarse con Nucano. Aunque entre ambos surgió un vínculo amoroso, la princesa permanecía como rehén o prenda de paz bajo custodia mixteca.
Algunas narraciones sostienen que logró enviar información a los zapotecas mediante mensajeros o aprovechando descuidos de sus vigilantes, lo que desencadenó las acusaciones de traición en su contra.
A partir de ese momento, el destino de Donají quedó sellado.
Según la tradición oral oaxaqueña, la joven fue llevada hasta las inmediaciones del río Atoyac, donde fue ejecutada. La mayoría de las versiones populares sostiene que fue decapitada por guerreros mixtecos y posteriormente enterrada en secreto para evitar que su pueblo recuperara sus restos.
Pasaron los años.
Los zapotecas continuaron buscándola sin éxito.
Entonces ocurrió uno de los episodios más simbólicos de la leyenda.
Un pastor observó una flor de lirio extraordinariamente hermosa creciendo en un sitio inusual cerca del río. Intrigado, excavó alrededor de la planta y descubrió los restos de Donají.
La tradición sostiene que la flor emergía directamente de su cabeza, que permanecía intacta. Otras versiones narran que el lirio nació de la oreja de la princesa.
Por ello, el lirio se convirtió en símbolo de pureza, valentía y sacrificio, mientras que la imagen de Donají pasó a formar parte de la identidad visual de Oaxaca.
Más allá de la veracidad histórica del relato, lo extraordinario de Donají no es únicamente la leyenda de su muerte. Lo verdaderamente singular es que ha sobrevivido durante más de cinco siglos como símbolo colectivo de Oaxaca.
Pocas figuras femeninas de origen prehispánico continúan ocupando un lugar tan visible en la identidad de una ciudad moderna. Su historia atraviesa generaciones, gobiernos y transformaciones culturales sin perder vigencia.
🌺 Donají, princesa zapoteca, murió decapitada por salvar a su pueblo.
— Biblioteca Burgoa (@BiblioBurgoa) May 6, 2025
Hoy reposa en Cuilápam, casi olvidada.
En el escudo de Oaxaca, su cabeza y su flor siguen hablando. #Donají #Oaxaca #LeyendasMexicanas pic.twitter.com/qaY2bxXl3B
La noche en que el Cerro del Fortín revive el mito
Cada verano, la historia de Donají deja de ser solamente una leyenda para convertirse en un espectáculo vivo que reúne danza, música, teatro y tradición.
En la víspera de los Lunes del Cerro (celebrados tradicionalmente durante los dos lunes posteriores al 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen), el Auditorio Guelaguetza recibe la puesta en escena de “Donají… La Leyenda”, una producción que recrea los últimos años de la princesa zapoteca mediante coreografías multitudinarias, vestuarios inspirados en las culturas originarias y efectos escénicos que transforman el Cerro del Fortín en un escenario histórico.
La representación surgió a principios de la década de 1980 y hoy forma parte de las actividades culturales más esperadas de la temporada de Guelaguetza.
Junto con las actividades previas y los eventos que anteceden a los Lunes del Cerro, esta puesta en escena es considerada uno de los actos que marcan simbólicamente el arranque de las celebraciones más importantes de la Guelaguetza contemporánea.
Miles de asistentes nacionales e internacionales acuden cada año para contemplar esta historia que combina elementos históricos, tradición oral y simbolismo indígena.
El espectáculo constituye una forma de transmitir la memoria colectiva de Oaxaca a nuevas generaciones.
Por ello, aunque Donají no sea el origen directo de la Guelaguetza, su historia se ha convertido en uno de los relatos que mejor expresan el orgullo identitario de Oaxaca y el profundo vínculo de sus habitantes con sus raíces prehispánicas.
Cada función confirma que el sacrificio de la princesa continúa vivo en la cultura de este estado.
Su imagen, acompañada por un lirio, continúa siendo uno de los principales símbolos culturales de los oaxaqueños.

Si te encuentras en la Guelaguetza, no te límites al colorido y la música. Busca la representación de “Donají… La Leyenda” que este 2026 se presentará los domingos 19 y 26 de julio, a las 20:00 horas, en el Auditorio Guelaguetza, ubicado en el Cerro del Fortín.
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