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Por: Circe Vargón

En medio de las aguas de la Presa Presidente Plutarco Elías Calles, en el municipio de San José de Gracia, al norte del estado de Aguascalientes, emerge una figura imposible de ignorar.

Desde la distancia se distingue primero la isla. Después, una enorme silueta blanca que se eleva sobre el horizonte. Al acercarse, aparece el detalle que vuelve inolvidable la escena: Al Cristo le falta una pierna y también parte de un brazo.

No se trata de un error ni de una obra inconclusa.

El Cristo Roto de San José de Gracia fue concebido para recordar algo que ya no puede verse.

Bajo las aguas de la presa quedaron los vestigios del antiguo asentamiento de San José de Gracia. Por eso esta escultura monumental no habla únicamente de fe. También de ausencia, memoria y resistencia.

Esa es la fuerza del Cristo Roto de Aguascalientes: No representa una fe perfecta, sino una fe marcada por la pérdida.

La escultura que se encuentra en una isla dentro de la Presa Presidente Plutarco Elías Calles, alcanza 28 metros de altura total, incluidos los tres metros de su base.

Pero antes de que existiera el santuario, antes de las lanchas, las peregrinaciones y las fotografías frente a la escultura, hubo otro protagonista: El antiguo pueblo de San José de Gracia, una comunidad que quedó bajo el agua con la construcción de la presa.

Foto: Sectur
El recorrido en lancha forma parte de la experiencia y permite apreciar el paisaje serrano que rodea la presa./Foto: Sectur

San José de Gracia: El pueblo que quedó bajo la presa

La historia del Cristo Roto comienza con un desalojo.

San José de Gracia, hoy Pueblo Mágico, tiene antecedentes vinculados con grupos chichimecas que habitaron esta región del actual Aguascalientes durante el periodo prehispánico tardío, antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI.

Posteriormente, durante la época virreinal, comenzaron a consolidarse asentamientos permanentes asociados con la ganadería, la agricultura y la ocupación colonial del territorio.

La Secretaría de Turismo del Gobierno de México señala que el municipio se ubica a unos 45 minutos de la capital del estado y que se incorporó al programa Pueblos Mágicos en 2015.

Durante generaciones, sus habitantes vivieron entre la Sierra Fría, los valles y las actividades propias de la región.

Pero en la década de 1920, el gobierno federal impulsó la construcción de la Presa Presidente Plutarco Elías Calles, una de las grandes obras hidráulicas asociadas al proyecto de modernización agrícola del México posrevolucionario.

La presa fue construida entre 1927 y 1928, con una cortina de concreto armado de 66 metros de altura y 268 metros de longitud, destinada principalmente al riego agrícola.

La obra traería agua, riego y desarrollo. Pero también tuvo un costo humano profundo, pues la construcción de la presa obligó a reubicar la población y cubrió parte del antiguo asentamiento.

El pueblo sobrevivió, pero nunca olvidó lo perdido.

Décadas más tarde, esa memoria encontraría una forma visible de permanecer en el paisaje: una enorme escultura levantada justamente sobre las aguas que cubrieron parte de la historia de la comunidad.

Cada año, miles de visitantes llegan a este santuario para participar en peregrinaciones, actividades religiosas y recorridos turísticos.
/Foto: Viva Aguascalientes

Cuando el progreso también deja cicatrices

La Presa Presidente Calles fue una obra pensada para transformar la región. En términos técnicos, permitió almacenar agua y fortalecer el riego agrícola; en términos humanos, significó el desplazamiento de una comunidad.

El tema ha sido estudiado incluso desde perspectivas jurídicas e históricas. Un artículo académico sobre San José de Gracia y la Presa Calles de la Revista de Direito Econômico e Socioambiental, describe el caso como una historia de despojo, expropiación y litigio agrario, señalando que la inundación de las tierras obligó a la salida de la comunidad y dejó una deuda histórica relacionada con indemnizaciones y memoria colectiva.

Ese trasfondo explica por qué el Cristo Roto no es solo una atracción turística.

Su presencia en medio de la presa funciona como un recordatorio: Bajo esas aguas hubo un pueblo, una vida cotidiana, familias que miraron cómo el progreso cubría su pasado.

Habitantes y visitantes refieren que, en periodos de bajo nivel de agua, pueden observarse vestigios asociados al antiguo asentamiento.

El Cristo Roto se ha consolidado como uno de los principales destinos de turismo religioso del centro de México.
/Foto: Viva Aguascalientes

¿Por qué el Cristo está roto?

Décadas después de la inundación del antiguo pueblo, surgió la idea de levantar un santuario que hablara no solo de fe, sino también de pérdida, resistencia y esperanza.

La figura elegida no fue un Cristo completo ni triunfante. Fue un Cristo mutilado.

La imagen está inspirada en la obra espiritual “Mi Cristo Roto”, del sacerdote jesuita Ramón Cué Romano, texto en el que una imagen dañada de Cristo se convierte en símbolo de los heridos, los marginados, los enfermos y quienes han sufrido algún tipo de abandono.

En San José de Gracia, esa idea encontró un significado todavía más profundo. Si el Cristo estaba roto, también lo estaba la historia del pueblo. Si al Cristo le faltaba una parte del cuerpo, al municipio también le faltaba una parte de su pasado.

Por eso la escultura aparece incompleta. No se trata de una falla ni de una obra inconclusa. Es el mensaje central.

El Cristo Roto suele interpretarse como un símbolo de quienes han sido lastimados, desplazados, olvidados o marcados por la vida, pero continúan en pie.

La escultura no representa una imagen triunfante, sino una fe que permanece firme a pesar de las heridas y las pérdidas./ Foto: Sectur

Navegar hacia el Cristo: El viaje también es parte del santuario

Una de las razones por las que este lugar resulta tan especial es que no se llega caminando.

Para visitar el santuario hay que abordar una lancha y cruzar las aguas de la presa. El sitio oficial de Turismo de San José de Gracia indica que el recorrido hacia la isla dura entre 5 y 10 minutos, y que las embarcaciones salen desde el embarcadero hacia el Santuario del Cristo Roto. 

Ese trayecto transforma la visita.

Mientras la lancha avanza, el paisaje se abre: El agua, las montañas, la isla y el Cristo forman una escena que parece suspendida entre lo natural y lo sagrado. El recorrido funciona casi como una procesión acuática hacia la memoria del pueblo hundido.

No es solo transporte. Es parte del ritual.

El visitante cruza el mismo cuerpo de agua que cubrió la antigua cabecera municipal. Por eso, al llegar a la isla, la escultura se entiende de otra manera: no está ahí únicamente para ser admirada, sino para recordar lo que quedó debajo.

Más que una atracción turística, el Cristo Roto es también un homenaje a la historia de las familias que vieron desaparecer parte de su antiguo pueblo/Foto: Viva Aguascalientes

Peregrinos, promesas y turismo religioso en Aguascalientes

Con el paso de los años, el Santuario del Cristo Roto se consolidó como uno de los principales destinos de turismo religioso en Aguascalientes. La Secretaría de Turismo del Gobierno de México identifica a San José de Gracia como punto de encuentro para devotos del Cristo Roto y también para viajeros interesados en naturaleza y aventura. 

Durante Semana Santa, el sitio recibe peregrinaciones, actividades religiosas y visitantes que llegan para agradecer favores, pedir consuelo o simplemente contemplar la escultura.

En el santuario también se encuentran réplicas de distintos Cristos venerados en Aguascalientes, lo que refuerza su carácter devocional y convierte la visita en un recorrido por la religiosidad popular del estado.

El Cristo Roto conecta con una idea universal: Todos cargamos alguna ausencia. Todos tenemos una herida visible o invisible. Y, aun así, seguimos adelante. Quizá por eso emociona tanto.

¿Cómo vivir la experiencia del Cristo Roto en San José de Gracia?

La visita al Cristo Roto comienza en el municipio de San José de Gracia, al norte de Aguascalientes. La Secretaría de Turismo señala que el Pueblo Mágico se encuentra a unos 45 minutos de la capital del estado, por la carretera 45 y la 19.

Una vez en la zona de la presa, el visitante aborda una embarcación hacia la isla. El portal oficial de Turismo de San José de Gracia registra recorridos al Santuario del Cristo Roto con costo de $50 pesos para adultos y $40 pesos para niños e INAPAM, aunque estos precios pueden cambiar y conviene verificarlos antes de viajar.

El mismo sitio señala que las lanchas hacia el santuario operan de 8:00 a 18:20 horas, y que también existen recorridos más amplios por la presa que incluyen la cortina, cañones naturales y llegada a la isla del Cristo Roto.

En la visita vale la pena dedicar tiempo a todo el entorno: Caminar por la isla, observar la presa desde los miradores, recorrer el santuario con calma y, si el clima lo permite, complementar la salida con otros atractivos de San José de Gracia como Boca de Túnel, la Sierra Fría, el mercado de artesanías y la gastronomía local.

Más que una escultura: Un monumento a la memoria

Existen monumentos construidos para celebrar victorias. El Cristo Roto fue construido para recordar una pérdida, por eso conmueve.

Porque no habla únicamente de religión. Habla de familias desplazadas, calles desaparecidas, una iglesia sumergida y recuerdos que el agua no logró borrar.

Allá, en medio del agua, el Cristo permanece incompleto. Su cuerpo roto no pide ser reparado, porque su fuerza está precisamente en mostrar la herida.

El antiguo San José de Gracia quedó bajo la presa, pero su memoria encontró una forma de seguir visible: Una escultura monumental que mira hacia el paisaje y recuerda que algunos pueblos no desaparecen del todo mientras alguien siga contando su historia.

Si visitas Aguascalientes, navega hacia el Santuario del Cristo Roto y descubre uno de los lugares más emotivos del centro de México. Una isla donde la fe, el paisaje y la memoria de un pueblo sumergido siguen de pie.

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