Por: Circe Vargón

En 1996, miles de mexicanos comenzaron a mirar con desconfianza los corrales, los caminos rurales y los terrenos baldíos.

Los noticieros hablaban de animales encontrados muertos en circunstancias extrañas. Los periódicos publicaban nuevos reportes casi todos los días.

En escuelas, mercados y reuniones familiares se repetía la misma pregunta: ¿Había llegado el Chupacabras?

En cuestión de meses, una criatura surgida en Puerto Rico se transformó en uno de los fenómenos mediáticos más extraordinarios de la historia reciente de México.

La criatura apareció en noticieros, programas de radio, periódicos, caricaturas políticas y conversaciones familiares.

En cuestión de meses pasó de ser un rumor sobre animales encontrados muertos en zonas rurales a convertirse en un fenómeno nacional que alimentó miedos, teorías y leyendas.

La magnitud del fenómeno quedó registrada incluso en publicaciones de la época.

En mayo de 1996, la agencia Inter Press Service (IPS) reportaba que las denuncias sobre animales muertos ya se habían extendido a al menos 10 estados mexicanos y que decenas de policías, investigadores y aficionados recorrían zonas rurales en busca de la supuesta criatura.

La misma información recogía que autoridades agrícolas atribuían las muertes a posibles ataques de perros salvajes, murciélagos o lobos.

Lo más sorprendente es que el Chupacabras surgió en una época marcada por profundas transformaciones sociales, económicas y políticas.

Mientras el país enfrentaba incertidumbre y cambios históricos, una misteriosa criatura comenzó a ocupar titulares y a instalarse en el imaginario colectivo de millones de personas.

Treinta años después, el mito sigue vivo y continúa siendo uno de los episodios más fascinantes de la cultura popular latinoamericana.

El mito del Chupacabras se convirtió en una de las leyendas urbanas más populares de América Latina durante la década de 1990./Foto:IA

El origen en Puerto Rico: cuando nació la leyenda      

Aunque muchas personas asocian inmediatamente al Chupacabras con México, los primeros reportes surgieron en Puerto Rico durante 1995.

En distintas localidades comenzaron a circular denuncias sobre cabras, ovejas y otros animales de granja encontrados muertos en circunstancias que los habitantes consideraban extrañas.

Los relatos hablaban de heridas puntuales y de cuerpos que supuestamente habían sido desangrados.

La historia adquirió una nueva dimensión en Canóvanas, donde en agosto de 1995 la residente Madelyne Tolentino aseguró haber observado una criatura desconocida.

Décadas después, el investigador Benjamin Radford reconstruyó su testimonio y señaló que Tolentino describió un ser bípedo, de apariencia extraña, con grandes ojos y una fila de protuberancias en la espalda.

El aspecto descrito por Tolentino se convirtió posteriormente en una de las imágenes más reconocibles del Chupacabras.

Sin embargo, el propio Radford señala que el fenómeno ha cambiado de apariencia con el paso de los años y que la criatura ha sido representada en distintas formas, desde un ser humanoide hasta un cánido sin pelo.

El nombre “Chupacabras” se atribuye generalmente al comediante y presentador puertorriqueño Silverio Pérez, aunque la historia sobre cómo surgió exactamente el término ha sido reconstruida de distintas maneras.

Lo que sí ocurrió es que el nombre se popularizó rápidamente durante la oleada de reportes de 1995 y terminó incorporándose al vocabulario de la cultura popular latinoamericana.

La llegada a México, la psicosis de 1996

El mito cruzó fronteras rápidamente.

En 1996, los noticieros mexicanos comenzaron a dedicar horas de cobertura al Chupacabras.

El periodista Javier Alatorre, en TV Azteca, informaba sobre la aparición de animales muertos en estados como Baja California, Tamaulipas, Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Jalisco, Durango, Querétaro, Estado de México, Puebla y Veracruz .

El fenómeno alcanzó tal dimensión que la agencia IPS informó en mayo de ese año que se hablaba de ataques en 10 de los 32 estados de México, mientras policías, investigadores y aficionados recorrían zonas rurales en busca de la supuesta criatura.

La cobertura también llegó a los grandes medios nacionales.

Una columna publicada por La Jornada el 13 de mayo de 1996 describía cómo los hallazgos de animales muertos habían provocado alarma en distintos puntos del país y cómo la televisión, la radio y los periódicos alimentaban diariamente el fenómeno.

El mismo texto registraba que la entonces secretaria de Medio Ambiente, Julia Carabias, había descartado que se tratara de un fenómeno sobrenatural.

En varias poblaciones comenzaron incluso las búsquedas de la criatura.

La prensa internacional describía a personas que salían de noche para intentar localizar al supuesto depredador.

Los niños de los noventa también incorporaron el personaje a su vida cotidiana.

El Chupacabras dejó de ser solamente una noticia sobre animales muertos y comenzó a formar parte de las conversaciones familiares, los rumores escolares y las historias que circulaban entre vecinos.

Se reportaron incluso supuestos ataques a personas. Sin embargo, estos testimonios nunca demostraron científicamente la existencia de la criatura.

La propia prensa de la época reflejaba la dimensión del fenómeno.

El 15 de mayo de 1996, La Jornada publicó una columna en la que advertía que la velocidad con la que el Chupacabras había ocupado espacios de prensa, radio y televisión mostraba la enorme capacidad del rumor para propagarse entre la población.

La explicación científica: depredadores conocidos, no criaturas desconocidas

Con el paso de los años, investigadores, veterinarios y especialistas comenzaron a analizar los casos atribuidos al Chupacabras.

Una de las explicaciones más conocidas apunta a cánidos afectados por sarna sarcóptica, una enfermedad causada por ácaros que puede provocar pérdida de pelo, engrosamiento de la piel y un aspecto muy diferente al de un coyote sano.

National Geographic ha retomado esta explicación en investigaciones sobre el mito y señala que animales como los coyotes afectados por sarna pueden adquirir una apariencia extraña, lo que habría contribuido a alimentar algunos de los relatos posteriores sobre el Chupacabras.

Los coyotes, además, son animales altamente adaptables que pueden vivir en paisajes agrícolas y zonas modificadas por los seres humanos.

Investigaciones del Smithsonian documentan precisamente la capacidad de esta especie para adaptarse a ambientes transformados y ampliar su presencia geográfica.

Esto no significa que todos los animales atribuidos al Chupacabras fueran coyotes con sarna, pero sí muestra una explicación zoológica plausible para algunos de los avistamientos posteriores en los que se describieron animales sin pelo, de piel engrosada y aspecto inusual.

¿El Chupacabras se inspiró en una película?

Existe otra hipótesis relacionada con la apariencia original de la criatura.

La película de ciencia ficción y terror “Species” (Especie mortal) se estrenó en 1995, el mismo año en que surgieron los primeros relatos del Chupacabras en Puerto Rico.

El investigador Benjamin Radford encontró similitudes entre el monstruo de la película y la descripción que posteriormente hizo Madelyne Tolentino.

De acuerdo con su investigación, Tolentino había visto la película y reconoció semejanzas entre la criatura que recordaba y el personaje cinematográfico.

Sin embargo, esto debe entenderse como una hipótesis sobre el origen de la apariencia del monstruo, no como una explicación de todos los animales muertos reportados durante aquella época.

Los primeros reportes de animales muertos en Puerto Rico antecedieron al estreno de la película, por lo que una posible influencia cinematográfica explicaría, en todo caso, parte de la imagen que adquirió posteriormente la criatura.

Para miles de personas, el Chupacabras representó una amenaza tan real como inexplicable.
Foto: ,Wikimedia Commons

Cuando el Chupacabras llegó a la política

El fenómeno coincidió con uno de los periodos más complejos de la historia reciente de México.

La década de 1990 estuvo marcada por acontecimientos como:

  • La crisis económica de 1994.
  • El llamado “error de diciembre”.
  • El levantamiento zapatista.
  • El asesinato de Luis Donaldo Colosio.
  • Las transformaciones políticas derivadas de la apertura democrática.

En ese contexto, algunos analistas, periodistas y caricaturistas comenzaron a utilizar la figura del Chupacabras como metáfora política.

Una investigación académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre el fenómeno señala que periodistas, caricaturistas y comerciantes utilizaron la imagen del Chupacabras para representar simbólicamente la crisis económica y política que atravesaba el país.

Incluso se realizaron caricaturas en las que el monstruo aparecía con el rostro del entonces expresidente Carlos Salinas de Gortari.

La prensa de 1996 también documentó esta transformación. En mayo de aquel año, La Jornada registraba que el Chupacabras había comenzado a aparecer ligado a la figura de Salinas y a las circunstancias políticas y económicas del momento.

Las caricaturas editoriales transformaron así al monstruo en una representación satírica del poder político y económico.

La criatura apareció en periódicos, caricaturas, mercancía y productos populares, convirtiéndose en un símbolo cultural mucho más amplio que una simple leyenda de terror.

La descripción de una extraña criatura alimentó una historia que pronto cruzó fronteras y llegó a México.
Foto: ,Wikimedia Commons

El monstruo que conquistó la cultura popular

Lo más notable del Chupacabras es que logró sobrevivir incluso después de que desaparecieran los reportes masivos sobre ataques.

A diferencia de otras leyendas urbanas pasajeras, el personaje quedó profundamente arraigado en la memoria colectiva mexicana.

Su imagen apareció en programas de televisión, cómics, publicaciones, videojuegos, canciones, caricaturas políticas y otros productos de la cultura popular.

La propia investigación académica de la UNAM sobre el fenómeno analiza cómo el Chupacabras pasó de ser un supuesto animal desconocido a convertirse en una figura utilizada por periodistas, caricaturistas y comerciantes.

En poco tiempo, dejó de ser únicamente una criatura misteriosa para convertirse en un símbolo generacional.

Incluso décadas después, el mito continúa apareciendo en contenidos de divulgación, entretenimiento y cultura popular. La revista de divulgación científica de la UNAM, ¿Cómo ves?, por ejemplo, ha utilizado al Chupacabras como tema para explicar fenómenos científicos y jugar con el imaginario construido alrededor de la criatura.

El monstruo mediático que puso a México a mirar hacia la oscuridad

Treinta años después, el Chupacabras sigue ocupando un lugar especial en la memoria colectiva mexicana. No porque haya sido capturado o se demostrara su existencia, sino porque logró convertirse en un símbolo de toda una época.

Entre rumores, noticieros, caricaturas políticas y conversaciones familiares, el Chupacabras pasó de ser una criatura desconocida a formar parte de la historia cultural de México.

En México, el fenómeno llegó en medio de una época de incertidumbre y encontró en la televisión, la radio y los periódicos un enorme amplificador.

Una investigación de la UNAM sobre el mito señala precisamente el papel que tuvieron los medios y la imaginación social en la construcción del fenómeno, mientras que la prensa de 1996 permite observar cómo el rumor pasó rápidamente de las zonas rurales a las conversaciones nacionales.

Nacido como fenómeno en Puerto Rico, adoptado rápidamente por México y extendido por otros países de América Latina, el Chupacabras se transformó en uno de los mitos contemporáneos más reconocibles del continente.

Hoy provoca más nostalgia que miedo, pero sigue ocupando un lugar privilegiado en la memoria de quienes crecieron durante los años noventa.

Y quizás esa sea su mayor hazaña, convertirse en una leyenda moderna capaz de poner a todo un país a mirar hacia la oscuridad, preguntándose qué podía estar acechando detrás del siguiente corral.

¿Tú creías en el Chupacabras cuando eras niño o siempre pensaste que era solo una leyenda?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SIGUE LEYENDO