Por: Circe Vargón
Desde el árnica hasta el epazote, distintas especies han acompañado durante generaciones los saberes de la herbolaria mexicana; conoce algunas de las plantas cuyo uso tradicional permanece vigente.
Mucho antes de la existencia de farmacias, laboratorios y medicamentos industriales, los pueblos originarios de México desarrollaron un profundo conocimiento de la naturaleza que los rodeaba.
A través de la observación, la experiencia acumulada y la transmisión oral de saberes, aprendieron a identificar plantas con usos medicinales, alimenticios y rituales que se convirtieron en parte esencial de la vida cotidiana.
Este conocimiento fue documentado desde el siglo XVI en obras como el Códice de la Cruz-Badiano.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) lo considera el texto más antiguo sobre medicina en América y señala que fue elaborado en náhuatl por el médico nahua Martín de la Cruz y traducido al latín por Juan Badiano, ambos vinculados con el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco.
El manuscrito reúne información sobre 227 plantas, de las cuales 185 aparecen ilustradas, además de recetas y referencias a distintos padecimientos.
Actualmente forma parte del acervo de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
Pero la historia de la herbolaria mexicana no terminó con los códices.
En comunidades, mercados y hogares, numerosos conocimientos sobre plantas han continuado transmitiéndose como parte de una tradición cultural que permanece viva.
Es importante aclarar que el uso tradicional de una planta no significa necesariamente que su eficacia o seguridad estén demostradas para una determinada enfermedad.
Algunas especies pueden provocar efectos adversos o interactuar con medicamentos, por lo que su utilización con fines terapéuticos requiere orientación profesional, especialmente durante el embarazo, en niñas y niños, ante enfermedades crónicas o cuando existe un tratamiento médico.

En México Travel Channel reconocemos los saberes tradicionales que forman parte del patrimonio cultural de México y reflejan la estrecha relación entre las comunidades y la riqueza natural de su entorno.
A lo largo de los siglos, cientos de especies vegetales han formado parte de los conocimientos de la medicina tradicional mexicana.
Algunas son ampliamente conocidas y continúan presentes en mercados, huertos familiares y cocinas de todo el país; otras conservan usos específicos dentro de determinadas comunidades.
Entre las plantas más representativas de esta tradición destacan especies asociadas con remedios caseros, prácticas ceremoniales, alimentación y cuidado cotidiano, cuyo uso ha sido documentado por instituciones como la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Aquí te presentamos algunas de las más usadas.
Árnica, una de las plantas más conocidas de la herbolaria mexicana
La árnica mexicana (Heterotheca inuloides) es probablemente una de las especies medicinales más populares del país.
De acuerdo con la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta planta ha sido utilizada tradicionalmente para aliviar golpes, inflamaciones y molestias musculares mediante aplicaciones externas.
Su presencia en la medicina tradicional ha motivado también investigaciones sobre sus componentes y posibles propiedades biológicas.
Sin embargo, estos estudios no deben confundirse con una comprobación automática de eficacia clínica para tratar enfermedades.
Como ocurre con otras plantas medicinales, su utilización requiere considerar la forma de preparación, la dosis y la vía de administración.
Además, no debe asumirse que un producto de origen vegetal es necesariamente inocuo.

El Epazote, digestivo y antiparasitario natural
El epazote (Chenopodium ambrosioides) es una planta aromática que se utiliza tanto en la gastronomía tradicional como en la medicina herbaria. Su nombre proviene del náhuatl epazotl, que significa “hierba de olor” o “hierba de zorrillo”.
En distintas regiones se le han atribuido usos para atender molestias digestivas y otros padecimientos. Sin embargo, es importante hablar de ellos como usos tradicionales, no como tratamientos médicos comprobados.
El epazote también tiene un lugar destacado en la cocina mexicana y suele utilizarse para acompañar preparaciones como frijoles, esquites, quesadillas y otros platillos tradicionales.
Precisamente esta combinación entre alimentación y medicina tradicional muestra cómo, en muchas culturas, las plantas no han tenido una sola función, sino múltiples usos dentro de la vida cotidiana.
La Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana registra usos tradicionales relacionados con molestias digestivas y con el manejo popular de parásitos intestinales.

Foto: UNAM
Cempasúchil, mucho más que la flor del Día de Muertos
Cada otoño, el cempasúchil (Tagetes erecta) llena de color altares, mercados y campos de cultivo. Sin embargo, su importancia va mucho más allá de su papel simbólico en el Día de Muertos.
La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) documenta que esta especie forma parte del patrimonio biocultural mexicano y ha sido utilizada tradicionalmente en diversas prácticas medicinales.
A lo largo del tiempo, distintas comunidades han empleado el cempasúchil con fines medicinales tradicionales, especialmente en preparaciones relacionadas con molestias digestivas y otros malestares.
También se han estudiado científicamente sus componentes, entre ellos carotenoides y flavonoides. Estos trabajos forman parte de la investigación sobre las propiedades de la especie, pero no significan que una infusión o preparación casera pueda sustituir un tratamiento médico.
El cempasúchil demuestra así cómo una misma planta puede concentrar diferentes dimensiones de la cultura mexicana: alimentación, medicina tradicional, agricultura, identidad y ritualidad.

Manzanilla, una de las infusiones más populares
Aunque su origen no es americano, la manzanilla (Matricaria chamomilla) ocupa un lugar destacado dentro de los remedios tradicionales utilizados en México.
Su presencia en mercados, herbolarias y hogares muestra cómo algunas especies introducidas durante el periodo virreinal (1521-1821) terminaron integrándose profundamente a las prácticas cotidianas del país.
Preparada principalmente en infusión, se encuentra entre las plantas más utilizadas dentro de los remedios caseros asociados con el bienestar digestivo y la relajación.
Su permanencia demuestra cómo la herbolaria mexicana también incorporó conocimientos provenientes de otros continentes, adaptándolos a las tradiciones locales.

Foto:Pexels
Hierbabuena, frescura y tradición
La hierbabuena es otra de las plantas más comunes dentro de la medicina tradicional.
Su aroma característico y su uso en infusiones la han convertido en un remedio doméstico ampliamente conocido.
Usos populares
- Bebidas digestivas.
- Infusiones refrescantes.
- Preparados asociados al alivio de molestias estomacales.
Su aroma y sabor también la convirtieron en un ingrediente habitual de bebidas, caldos, salsas y diferentes recetas regionales.
Esta doble presencia -en la cocina y en los remedios tradicionales- es característica de muchas especies empleadas históricamente en México.

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Sábila, la planta que nunca falta en muchos hogares
La sábila (Aloe vera) es una de las plantas más reconocidas en los hogares mexicanos y en diferentes tradiciones de cuidado personal.
Su gel se ha utilizado de manera tradicional sobre la piel en preparaciones relacionadas con hidratación y cuidado cutáneo.
También se encuentra presente en productos cosméticos y preparaciones comerciales.
No obstante, no todas las formas de uso son equivalentes. La aplicación sobre la piel y la ingestión de productos elaborados con sábila implican consideraciones diferentes, por lo que no debe recomendarse su consumo como remedio general sin orientación profesional.

/Foto:Pexels
Plantas asociadas con tradiciones ceremoniales
La herbolaria mexicana también incluye especies vinculadas con prácticas ceremoniales y espirituales.
Entre ellas destacan plantas como el peyote y el toloache, cuya importancia trasciende el ámbito medicinal y forma parte de complejas tradiciones culturales y religiosas de diversos pueblos originarios.
Estas especies poseen características particulares y no deben utilizarse sin conocimiento especializado, ya que pueden generar efectos significativos sobre el organismo.
El legado del Códice de la Cruz-Badiano
Uno de los documentos más importantes para comprender la medicina indígena del siglo XVI es el Códice de la Cruz-Badiano, elaborado en 1552.
El INAH explica que el manuscrito fue elaborado por Martín de la Cruz, médico nahua del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, y traducido al latín por Juan Badiano, indígena originario de Xochimilco.
Su contenido reúne conocimientos sobre plantas y remedios utilizados por los indígenas mexicanos y constituye una de las principales fuentes históricas para estudiar la herbolaria mesoamericana. El catálogo registra 227 plantas y 185 ilustraciones.
El manuscrito salió de México en el siglo XVI y pasó por distintas colecciones europeas. En el siglo XX regresó al país y actualmente se encuentra bajo resguardo de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
Más que un simple libro de plantas, el códice permite observar el encuentro entre diferentes formas de registrar y transmitir el conocimiento durante el siglo XVI.
¡Buenas noches! 🌙
— Secretaría de Cultura (@cultura_mx) April 12, 2018
¿Sabías que el Códice De la Cruz-Badiano se considera el primer herbario ilustrado hecho en América? Fue elaborado a mediados del s XVI, contiene 64 folios y documenta el papel de las plantas medicinales mexicanas entre las culturas del pasado.
Fuente @INAHmx pic.twitter.com/rcwXg7DP4D
Los jardines botánicos de Moctezuma
El conocimiento sobre las plantas tampoco se limitaba a su identificación o utilización cotidiana.
El INAH documenta la existencia de un jardín botánico prehispánico en Oaxtepec, asociado con Moctezuma, en lo que actualmente es el estado de Morelos.
La institución señala además la presencia de referencias históricas a plantas medicinales y al desarrollo de conocimientos relacionados con ellas en la región.
Estos jardines muestran que el cultivo y conservación de especies vegetales tenían una importancia particular dentro de las sociedades prehispánicas.
Por ello, hablar de la herbolaria mexicana implica mirar más allá de las recetas: también supone reconocer los sistemas de conocimiento, los territorios y las prácticas culturales que hicieron posible conservar y transmitir ese saber.
Un conocimiento que sigue floreciendo
La herbolaria mexicana representa mucho más que una colección de remedios caseros. Es el resultado de siglos de observación, adaptación al entorno y transmisión cultural.
Hoy, universidades, centros de investigación e instituciones dedicadas al estudio de la biodiversidad continúan analizando muchas de estas especies para comprender mejor sus propiedades y aplicaciones.
Mientras tanto, en mercados tradicionales, comunidades indígenas y hogares de todo el país, las infusiones, pomadas y preparados herbales siguen formando parte de una herencia viva que conecta el presente con algunos de los conocimientos más antiguos de México.
¿Cuál es la planta medicinal que nunca falta en tu hogar o que recuerdas haber visto utilizar a tus abuelos?
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