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Por: Circe Vargón

Cuando el viajero piensa en Taxco de Alarcón, suele imaginar las cúpulas barrocas de Santa Prisca, las callejuelas empedradas cubiertas de plata y los paisajes montañosos que hicieron famosa a esta región de Guerrero.

Sin embargo, lejos del movimiento de su Centro Histórico existe un paraje natural que contrasta notablemente con el paisaje serrano que caracteriza esta zona.

Las Pozas Azules de Atzala son una sucesión de cuerpos de agua cristalina escondidos entre barrancas, bosques y formaciones rocosas que, durante décadas, permanecieron como un secreto bien guardado por los habitantes de la comunidad.

El sitio se localiza en la comunidad de Atzala, a unos 25 ó 30 minutos de Taxco, y distintas guías turísticas (comoTripadvisor y diversos portales especializados en turismo de naturaleza), lo describen como un conjunto de pozas naturales rodeadas por cascadas, paredes rocosas y abundante vegetación.

Al llegar, la primera sensación es de incredulidad. El agua adquiere tonalidades que van del azul turquesa al verde esmeralda dependiendo de la posición del sol, generando un paisaje que recuerda a los cenotes de la península de Yucatán o a ciertos paraísos tropicales del Caribe.

La comunidad de Atzala pertenece al municipio de Taxco de Alarcón y su nombre deriva del náhuatl, que tradicionalmente se interpreta como un lugar relacionado con el agua o “en medio de las aguas”.

Es una descripción perfecta para este paraje natural formado por diversas pozas conectadas mediante pequeños cauces y cascadas que nacen de manantiales de montaña.

Rodeadas por vegetación, muros de roca y senderos naturales, estas pozas se han convertido en uno de los destinos ecoturísticos más sorprendentes de Guerrero, atrayendo visitantes que buscan experiencias alejadas de los circuitos convencionales del turismo masivo.

El característico color azul se atribuye a la pureza del agua, la presencia de minerales disueltos y la interacción de la luz con las formaciones geológicas del subsuelo. Algunas guías explican que el tono turquesa se relaciona con la composición mineral del entorno, la roca caliza y la forma en que la luz solar se refleja en el fondo de las pozas.

Pero para quienes han vivido aquí durante generaciones, la explicación científica es sólo una parte de la historia.

Porque mucho antes de convertirse en un atractivo turístico, las aguas de Atzala ya formaban parte del universo mítico de las comunidades serranas que aprendieron a convivir con la montaña y a respetar sus misterios.

Más allá de la plata y las cúpulas barrocas, Taxco resguarda Atzala, un paraíso de aguas cristalinas que la tradición oral atribuye a seres míticos./Foto: Wikimedia Commons

La leyenda de los guardianes de las Pozas Azules

En Taxco, como en muchas regiones montañosas de México, la naturaleza nunca ha sido vista únicamente como un recurso. Ríos, manantiales, cuevas y cerros forman parte de una geografía espiritual donde cada elemento posee historia, memoria y significado.

La deslumbrante tonalidad de Atzala ha fascinado a especialistas que atribuyen el fenómeno a las características geológicas y minerales de la zona.

Pero, los habitantes más antiguos conservan relatos que se han transmitido de generación en generación.

Según la tradición oral, las pozas están protegidas por entidades invisibles que cuidan el equilibrio del bosque y de las aguas que alimentan a la comunidad.

La poza más grande y profunda recibe popularmente el nombre de “Pozo de los Dioses”.

Algunas narraciones locales cuentan que este lugar fue entregado por fuerzas sobrenaturales para recordar a los seres humanos la importancia del respeto hacia la naturaleza.

Otras versiones afirman que sus aguas funcionan como un portal simbólico entre el mundo cotidiano y el espacio donde habitan los espíritus de los antepasados.

Algunas narraciones populares hablan de visitantes que afirman haberse desorientado repentinamente en senderos que parecían conocidos, escuchar silbidos entre la vegetación sin identificar su origen o percibir cambios inesperados en la niebla que cubre las pozas durante determinadas horas del día.

Una de las historias más repetidas sostiene que las aguas pueden perder repentinamente su transparencia o que una niebla inesperada cubre la superficie cuando alguien altera el entorno natural.

Otra leyenda habla de los llamados “señores de la montaña”, personajes descritos como guardianes invisibles que recorren los senderos durante las noches de luna llena.

Según estos relatos, algunos pastores afirmaban escuchar voces provenientes de las profundidades de las pozas o percibir siluetas moviéndose entre los árboles sin dejar huellas a su paso.

Estas historias forman parte de la tradición oral y carecen de evidencia histórica documental, pero continúan transmitiéndose porque representan una forma simbólica de recordar que la naturaleza merece respeto y equilibrio.

Esta visión conecta con las normas actuales del sitio, donde se pide evitar productos como bloqueadores, jabones, bronceadores o cremas para proteger la calidad del agua y el ecosistema.

¿Cómo las Pozas Azules de Atzala se convirtieron en un destino ecoturístico?

Aunque hoy son reconocidas como uno de los principales atractivos naturales de Taxco, durante décadas las Pozas Azules permanecieron prácticamente fuera de los circuitos turísticos tradicionales.

Su transformación en destino ecoturístico es resultado de la organización comunitaria y de un esfuerzo constante por equilibrar el turismo con la conservación ambiental.

Durante el periodo virreinal, entre los siglos XVI y XIX (1521-1821), Taxco se consolidó como uno de los principales centros mineros de la Nueva España.

Las rutas de comunicación que conectaban minas, haciendas y centros de población atravesaban distintos puntos de la sierra.

Aunque no existen datos que documenten oficialmente propiedades curativas de las pozas, diversas tradiciones regionales señalan que arrieros, jornaleros y trabajadores de la zona utilizaban los manantiales como puntos de descanso durante sus recorridos por la montaña.

El agua abundante siempre fue un recurso estratégico en una región caracterizada por terrenos accidentados y condiciones climáticas variables.

Con el paso del tiempo, la comunidad comenzó a valorar el potencial turístico del sitio.

A partir de la primera década del siglo XXI, los habitantes impulsaron proyectos de organización comunitaria para permitir el acceso de visitantes sin comprometer el equilibrio ecológico del entorno.

Actualmente, las Pozas Azules son administradas mediante esquemas de participación local que buscan combinar turismo de naturaleza y conservación ambiental.

La Secretaría de Turismo del Estado de Guerrero las considera uno de los principales atractivos ecoturísticos de la región de Taxco gracias a la transparencia de sus aguas y a su entorno natural.

Además del nado recreativo, el lugar ofrece senderos, espacios para la observación del paisaje y actividades que permiten apreciar la biodiversidad de la zona.

¿Qué hacer en las Pozas Azules de Atzala?

Atzala es una experiencia que invita a relajarse y reconectarse con el entorno natural.

Los visitantes que recorren los senderos descubren que la verdadera magia del lugar no está únicamente en el color de las pozas. Está en el sonido constante del agua corriendo entre las rocas, en la sombra de los árboles que rodean los senderos y en la sensación de encontrarse en un sitio donde la naturaleza todavía marca el tiempo.

Quienes llegan hasta las pozas suelen pasar varias horas explorando los distintos cuerpos de agua, observando las variaciones de color provocadas por la luz solar y disfrutando de uno de los paisajes más fotogénicos de Guerrero.

La comunidad mantiene normas estrictas para proteger el ecosistema.

La restricción de bloqueadores, jabones, cremas y otros productos químicos responde a una razón fundamental: Preservar la calidad del agua que alimenta tanto las pozas como parte del entorno natural de la comunidad.

Actualmente, el acceso al parque ecoturístico tiene un costo aproximado de $100 pesos para adultos y $50 pesos para niños, aunque las tarifas pueden variar. Se recomienda consultar previamente con la administración local y llevar efectivo para realizar los pagos correspondientes. Te dejamos la página para más información.

Además de admirar las pozas principales, muchos visitantes aprovechan para recorrer senderos cercanos, observar aves y descubrir la riqueza natural de esta zona montañosa de Taxco.

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