Por Jasiel E. Angeles Marin (j.angeles@mexicotravelchannel.com.mx)
Una taza humeante puede contar mucho más que una receta. Descubre cinco sabores tradicionales que merecen acompañarte cuando comienza a refrescar y las temperaturas bajen de forma considerable. Y a ti ¿cuál de estás te gusta más?
No sabemos qué tiene el frío, pero basta con sentirlo para que se nos antoje algo calientito. Y si viene acompañado de un tamal, un pan dulce o unas galletas, mucho mejor.
En México, afortunadamente, tenemos una enorme variedad de bebidas tradicionales que parecen hechas para esos momentos.
Algunas son tan conocidas que forman parte de nuestros desayunos, mientras que otras conservan recetas regionales que probablemente nunca hemos probado.
Lo interesante es que detrás de cada taza existe una historia.
Ingredientes como el maíz, el cacao, el café y el piloncillo nos hablan de tradiciones indígenas, intercambios culturales y preparaciones que han cambiado con el paso del tiempo.
Así que antes de preparar el café de siempre, acompáñanos a descubrir cinco bebidas mexicanas que merecen un lugar en tu próxima tarde de frío.
¿Estás listo?

1. Champurrado, el abrazo de maíz y chocolate
Empecemos con uno de los grandes consentidos de la gastronomía mexicana.
El champurrado es una variedad de atole que combina maíz y chocolate, generalmente endulzada con piloncillo y aromatizada con canela.
Aunque se prepara en distintas regiones del país, la versión oaxaqueña tiene particularidades propias por ejemplo,se elabora con masa de maíz sin nixtamalizar, chocolate de metate y canela, que se baten con molinillo hasta conseguir una espuma abundante.
Su historia también resulta interesante.
El atole tiene antecedentes mesoamericanos, pero el champurrado actual refleja transformaciones posteriores a la llegada de los españoles, especialmente por la incorporación de ingredientes como el piloncillo y la canela.
En Oaxaca, donde el maíz y el cacao ocupan un lugar fundamental en la cocina tradicional, esta bebida es una buena muestra de cómo una receta puede conservar su identidad y, al mismo tiempo, cambiar con los siglos.

2. Café de olla veracruzano, aroma a canela y tradición cafetalera
Para quienes no conciben una mañana sin café, esta opción tiene todo para convertirse en favorita.
El café de olla es una preparación mexicana que suele combinar café, agua, canela y piloncillo, aunque las recetas cambian dependiendo de la región y las costumbres familiares.
En Veracruz, la tradición cafetalera le da un atractivo especial.
Lugares como Coatepec, reconocido por su producción de café de altura, forman parte de una cultura gastronómica estrechamente relacionada con el cultivo y consumo de este grano.
En esta preparación veracruzana el café, la canela y la panela se colocan dentro de un paño que posteriormente se introduce en agua caliente para infusionar sus sabores.
Eso demuestra que no existe una única manera de preparar café de olla.
Y aunque su historia suele relacionarse popularmente con la Revolución mexicana, conviene aclarar que no existe evidencia suficiente para atribuir su invención a una persona o momento específico.
Lo que sí podemos asegurar es que su combinación de aromas lo convierte en una bebida muy especial para disfrutar durante una mañana fresca.

3. Atole negro michoacano una tradición purépecha que pocos conocen
Si pensabas que todos los atoles eran blancos, amarillos o de algún sabor frutal, Michoacán tiene una sorpresa.
El atole negro, también conocido como kamata turhipiti, forma parte de la tradición culinaria purépecha y destaca por su color oscuro y aroma particular.
A diferencia de otros atoles, esta preparación puede incorporar ingredientes tatemados, como cáscara de cacao, cabello de elote o cáscara de coco, que posteriormente se muelen e integran a una base de atole.
Esta preparación está dentro de la diversidad de bebidas de maíz que existen en Michoacán.
El resultado es una bebida cuyo sabor depende tanto de los ingredientes como del proceso de tostado, una técnica que aporta aromas característicos.
Además, su existencia nos recuerda algo importante: el atole no es una sola receta.
En México existen variantes dulces, saladas, espesas y ligeras, preparadas con diferentes cereales e ingredientes locales.
Por eso, si algún día visitas comunidades de la región purépecha, vale la pena acercarse a su gastronomía tradicional y preguntar por las distintas variedades de kamata.

4. Puzunque chiapaneco: una bebida ceremonial llena de aromas
Ahora viajemos hasta Chiapas para conocer una preparación mucho menos difundida fuera de su región.
El puzunque es una bebida tradicional de carácter ceremonial que reúne ingredientes poco habituales en las bebidas que encontramos diariamente.
Puede prepararse con harina de trigo tostada, masa de maíz, cacao, jengibre, anís, pimienta, flor de pericón y una hierba conocida como bintuh o hierba de chufa.
La combinación revela una riqueza gastronómica extraordinaria: cereales, especias, plantas aromáticas y cacao dentro de una misma preparación.
También refleja cómo algunas recetas regionales incorporaron ingredientes de diferentes procedencias a lo largo de su historia.
Por ello, no sería correcto asegurar que todos sus componentes actuales son de origen prehispánico.
El puzunque se conserva en determinadas comunidades chiapanecas y no debe confundirse con una bebida de consumo cotidiano en todo el estado.
Si tienes oportunidad de probarlo, hazlo.
Lo puedes acompañar con un tamal de bola, otra especialidad regional.
Una excelente razón para explorar Chiapas más allá de sus atractivos naturales.

5. Ponche capitalino, la bebida que reúne a toda la familia
Cerramos con una bebida que seguramente te recuerda reuniones familiares, posadas y tardes de diciembre.
El ponche de frutas mexicano es una preparación caliente que combina frutas, especias y piloncillo.
En la Ciudad de México es común encontrar versiones con tejocote, guayaba, caña de azúcar, manzana, tamarindo y canela, aunque los ingredientes pueden variar de una familia a otra.
Su historia está relacionada con la adaptación de preparaciones de frutas y especias que llegaron a América durante el periodo colonial y se transformaron mediante el uso de ingredientes disponibles en distintas regiones.
El ponche mexicano presenta diferencias importantes según el lugar donde se prepare.
Por ejemplo en Colima, Jalisco, Querétaro y Chihuahua, existen combinaciones particulares de frutas y otros ingredientes.
En la capital, las grandes ollas de ponche se han convertido en una imagen familiar durante las celebraciones decembrinas.
Sin embargo, no necesitas esperar hasta Navidad para prepararlo.
Una tarde fría, algunas frutas y una olla sobre la estufa pueden ser motivo suficiente.
Importante:Todas estás bebidas que te acabamos de mencionar las puedes acompañar con un tamal, un pan recién hecho o con galletas.

¿Por qué las bebidas calientes tienen tanta importancia en México?
Más allá de ayudarnos a sentirnos reconfortados cuando baja la temperatura, estas preparaciones forman parte de la historia alimentaria del país.
El maíz y el cacao tienen profundas raíces mesoamericanas; el café llegó posteriormente y encontró regiones adecuadas para su cultivo, mientras que ingredientes como la canela y la caña de azúcar se incorporaron a numerosas recetas después del contacto con Europa.
Esa combinación de conocimientos e ingredientes explica por qué la gastronomía mexicana posee una diversidad tan extraordinaria.
Y también por qué una bebida aparentemente sencilla puede contar mucho sobre la comunidad donde se prepara.
Esta temporada de frío, descubre México a través de sus bebidas
No hace falta esperar una fecha especial para disfrutar los sabores tradicionales de nuestro país.
Así que la próxima vez que sientas frío, atrévete a probar algo diferente. Quizá descubras una nueva bebida favorita y, de paso, una buena razón para organizar tu siguiente viaje gastronómico.
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Porque México también se disfruta a sorbitos y bien calientito.





