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Por: Gustavo Silva González ( g.silva@mexicotravelchannel.com.mx )

Sí. Sonará trillado. Pero es la verdad. Hay voces que se quedan grabadas para siempre en la memoria de un país, y la de Juan Ramón Sáenz es, sin duda, una de ellas.

Durante los años noventa y principios de los dos mil, encender la radio a mitad de la noche significaba adentrarse en un universo de susurros, crujidos y relatos que hacían dudar al más escéptico.

La Mano Peluda no era un programa más. Se trataba de un ritual nocturno que congregaba a millones de mexicanos frente al receptor, unidos por el morbo y el escalofrío. ¡Oh sí! Seguramente a ti también te tocó, ya sea porque lo decidiste o viajabas en transporte público, y el operador tenía a todo volumen esta emisión radiofónica. ¿A poco no?

Pero la línea entre la ficción radiofónica y la realidad más cruda se borró de golpe con la trágica e inesperada muerte de su emblemático locutor.

Años después de su partida, el ambiente digital sigue inundado de preguntas, teorías de conspiración y búsquedas incesantes que intentan descifrar si su fallecimiento estuvo ligado a las fuerzas oscuras que tanto desafió al aire.

Para comprender el flujo masivo de tráfico que este tema sigue arrastrando en plataformas digitales, hay que entender que no estamos ante cualquier tipo de información, sino ante el mito urbano más grande de la radiodifusión moderna de nuestro maravilloso país. 

A continuación, en México Travel Channel preparamos para ti esta info donde desentrañaremos paso a paso la cronología de los hechos. Analizaremos el infame caso “Josué” que cambió el rumbo del programa y revisaremos los datos médicos reales para separar el mito periodístico de la especulación esotérica.

¿Estás listo?… Ponte cómodo y continúa leyendo, a menos que prefieras huir de lo desconocido… – 😛 –

El caso “Josué”: La llamada telefónica que cambió la historia de la radio

El punto de inflexión en la historia de La Mano Peluda y en la vida de su conductor ocurrió en el año 2002, durante una emisión que quedó registrada en los anales del terror mexicano.

Un joven llamado Josué Velázquez se comunicó desde Estados Unidos para relatar una experiencia perturbadora. Dijo que desesperado por la pobreza, supuestamente había realizado un pacto con entidades demoníacas a cambio de riqueza y éxito material.

Lo que comenzó como un testimonio de terror ordinario escaló rápidamente cuando Josué afirmó que los demonios le exigían sacrificios humanos.

De hecho mientras él describía su pacto, se dice que los operadores de audio -uno de ellos fue Rubén García Castillo, quien además de ser el operador de audio principal del programa, fue el fundador y primer locutor de La Mano Peluda. Lo dijo en entrevistas como a ¡Al Extremo! de TV Azteca– reportaron frecuencias extrañas en las consolas, ruidos de estática inusuales y voces de fondo que no provenían de la línea telefónica.

La transmisión se convirtió en un fenómeno de audiencia sin precedentes debido a la tensión real que se percibía en la voz del locutor y los extraños problemas técnicos que plagaron la señal esa noche.

De acuerdo con investigadores del fenómeno mediático en México, como Ignacio Muñoz Salas y Georgina Avilés, esa llamada transformó el programa de un espacio de entretenimiento a un escenario de vulnerabilidad real.

El caso Josué, además de consagrar el estilo empático y serio con el que Juan Ramón Sáenz trataba los temas paranormales, sembró la semilla de una supuesta maldición que, según los radioescuchas más fieles, perseguiría al equipo de producción durante la siguiente década.

El caso “Josué”: La llamada telefónica que cambió la historia de la radio. La Mano Peluda.
Josué Velázquez. Foto: Leyendas legendarias.

El reencuentro y el fatal desenlace de Juan Ramón Sáenz

Casi nueve años después de aquella impactante llamada, en mayo de 2011, Juan Ramón Sáenz, quien ya se encontraba trabajando para la cadena TV Azteca en proyectos de investigación paranormal, decidió buscar nuevamente a Josué Velázquez para una entrevista televisiva en video.

El reencuentro se pactó en una embarcación sobre el agua, bajo la supuesta condición de Josué de que las entidades oscuras no toleraban el suelo firme.

El equipo que acompañó al periodista relató posteriormente que el ambiente durante la grabación fue sumamente tenso y pesado.

Pocos días después de haber realizado esa filmación, el 29 de mayo de 2011, se dio a conocer la noticia del repentino fallecimiento del comunicador a los 49 años de edad.

La velocidad con la que se deterioró su salud tras la entrevista desató un frenesí mediático inmediato. Las redes sociales de la época y los foros de internet se inundaron de teorías que aseguraban que Josué había utilizado al locutor como un sacrificio final para liberarse de su pacto, o que las energías liberadas durante el encuentro habían cobrado la vida del periodista como una represalia del más allá.

La verdad médica vs. el mito urbano: ¿De qué murió realmente el locutor?

A ver. En definitiva es indispensable contrastar las leyendas urbanas con los informes oficiales de salud emitidos en su momento.

Médicamente, Juan Ramón Sáenz falleció en un hospital de la Ciudad de México a causa de un paro cardiorrespiratorio derivado de una peritonitis aguda, la cual fue provocada por una severa infección estomacal provocada por una bacteria.

Su esposa, Rosario Velasco, aclaró en múltiples ocasiones ante los medios de comunicación como El Universal, Milenio y Reforma, que el locutor ya arrastraba problemas de salud crónicos y complicaciones digestivas severas que se agravaron drásticamente en cuestión de días.

A pesar de las constantes aclaraciones de la familia y de los reportes médicos que explicaban el origen biológico de la tragedia, el mito urbano devoró a la realidad.

En la cultura pop mexicana, la figura del periodista quedó sellada como la del investigador que cruzó una frontera prohibida.

El hecho de que otros miembros del equipo técnico de aquella última entrevista también sufrieran accidentes vehiculares o enfermedades repentinas en fechas cercanas al deceso solo sirvió para alimentar una narrativa de terror que los algoritmos de búsqueda y las nuevas plataformas de video siguen indexando con un volumen masivo de clics año con año.

Y si en este momento estás pensando o preguntándote “¿qué?”, “¿cómo?”… Aquí te detallamos sobre estos accidentes.

Juan Ramón Sáenz. La Mano Peluda. Leyenda.
El 29 de mayo de 2011, se dio a conocer la noticia del repentino fallecimiento del comunicador a los 49 años de edad.

Equipo de Juan Ramón Sáenz sufre accidentes tras su muerte

La supuesta “maldición” que rodeó la última entrevista a Josué Velázquez no solo alcanzó a Juan Ramón Sáenz, sino también a otros dos miembros clave del equipo que participaron directamente en la producción de ese encuentro para el programa Extranormal de TV Azteca.

¡Aquí te los contamos!

1. El accidente del camarógrafo Enrique Alfonzo (Mayo de 2011)

  • ¿Quién era?: Enrique Alfonzo, el camarógrafo principal encargado de filmar el reencuentro con Josué en la embarcación.
  • ¿Qué le pasó?: Apenas unos días después de terminar la grabación y regresar a Guadalajara (donde se producía el programa), Alfonzo sufrió un grave problema de salud que requirió una cirugía médica de emergencia. Según los testimonios del equipo de producción de Extranormal, el camarógrafo presentó un cuadro clínico repentino y agresivo que comenzó con fuertes dolores y complicaciones internas justo en la misma semana en que Juan Ramón Sáenz fue hospitalizado por peritonitis.

2. El percance del investigador Mario Estrada (Junio de 2011)

  • ¿Quién era? Mario Estrada, un reconocido investigador paranormal del equipo de Extranormal y amigo cercano de Juan Ramón, quien ayudó a coordinar la polémica entrevista.
  • ¿Qué le pasó?: Pocos días después de la muerte de Juan Ramón Sáenz, mientras la producción del programa intentaba procesar la tragedia, Mario Estrada sufrió un aparatoso accidente automovilístico. Estrada viajaba en su vehículo cuando perdió el control de manera imprevista; el automóvil sufrió daños mayores e incluso comenzó a incendiarse. Afortunadamente, el investigador logró salir a tiempo del vehículo y sobrevivió, pero el hecho de que ocurriera casi inmediatamente después del deceso del locutor encendió las alarmas de la audiencia.
Equipo de Juan Ramón Sáenz sufre accidentes tras su muerte
La supuesta “maldición” que rodeó a la última entrevista a Josué Velázquez alcanzó a otros miembros del equipo. Foto: Facebook.

Estos eventos fueron detallados y confirmados por el propio Alberto del Arco (conductor del programa) y por el productor Jorge Omar Sánchez en emisiones especiales de Extranormal transmitidas en junio de 2011, donde dedicaron bloques enteros a analizar si el equipo había sido víctima de una “venganza espiritual” o un “daño energético” colateral por haber irrumpido en el terreno de Josué.

La Mano Peluda comenzó a transmitirse oficialmente el 13 de agosto de 1995. El proyecto fue creado e inicialmente conducido por el locutor y operador de audio Rubén García Castillo.

El programa se transmitía originalmente a través de las frecuencias de Grupo Fórmula, específicamente por la estación Radio Uno en el 1380 de AM, expandiéndose después a toda la cadena nacional de la empresa.

Juan Ramón Sáenz se integró como locutor en el año 1999.

Tras la salida temporal de Rubén García Castillo, Juan Ramón, quien ya colaboraba en la producción y programación del concepto, tomó los micrófonos principales, dándole al programa el característico tono serio, empático y periodístico que lo llevó a su época de mayor éxito y niveles de audiencia masivos en México y Estados Unidos.

El legado eterno del maestro del terror radiofónico

Juan Ramón Sáenz logró algo que muy pocos comunicadores consiguen: institucionalizar el miedo constructivo y la tradición oral en un medio masivo de comunicación.

Su muerte, envuelta en el misterio del caso Josué, no hizo más que sobredimensionar una trayectoria que ya era legendaria por derecho propio.

Más allá de las supersticiones y los diagnósticos médicos, La Mano Peluda demostró el poder de la radio para conectar con las fibras más profundas y primitivas del ser humano.

Hoy, al recordar su voz pausada y su característico saludo, confirmamos que las grandes historias de la radio nunca mueren, simplemente se convierten en mitos que continúan acompañándonos en la oscuridad de la noche.

¡Queremos conocer qué piensas de todo esto. Déjanos tu comentario aquí abajo!

Si este viaje a la nostalgia gótica de la radio mexicana te erizó la piel, comparte este artículo de inmediato en tus redes sociales para que tus amigos revivan este clásico mito urbano.

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Juan Ramón Sáenz de La Mano Peluda
Sin duda alguna, Juan Ramón Sáenz siempre será recordado.

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