Por Jasiel E. Angeles Marin (j.angeles@mexicotravelchannel.com.mx)
Descubre la leyenda del Callejón de la Delgadina en Saltillo, Coahuila: la trágica historia de Isaura Delgado, el Gigante Severo y un crimen que permanece entre el misterio y la tradición oral. ¿Conocías esta leyenda?
Dentro de las todas las leyendas que existen en Coahuila, una, pese a lo sangrienta y misteriosa que resulta para quienes la escuchan, parece haber sido olvidada por los coahuilenses.
Estamos hablando de la llamada Delgadina, una cruel leyenda ubicada en un callejón de Coahuila.
Y es que la desaparición de una mujer comenzó a despertar sospechas entre los habitantes de un antiguo barrio de Saltillo.
Nadie sabía dónde estaba ni por qué su esposo respondía con evasivas cada vez que alguien preguntaba por ella.
Así comienza una de las historias más crueles y misteriosas de Coahuila, la leyenda del Callejón de la Delgadina, protagonizada por Isaura Delgado y un carnicero conocido como el Gigante Severo.
El relato ha sido difundido como parte de la tradición oral de Saltillo y fue recuperado por el escritor saltillense Froylán Mier Narro, quién desenterró un escalofriante relato en su libro “Leyendas de Saltillo”, que arroja luz sobre un oscuro pasaje de la historia de esta ciudad.
El callejón de “La Delgadina” se encuentra en lo que en el pasado era la calle Santa Ana, hoy conocida como Guerrero, y desemboca en el pequeño arroyo denominado “La Tórtola”, no lejos del puente Gómez Farías.
Es un vecindario que, junto con el Águila de Oro, ha adquirido notoriedad debido a las espeluznantes historias que lo han rodeado a lo largo de los años.
Aunque suele ubicarse alrededor de 1786, no existen documentos históricos citados por la fuente que permitan comprobar que el crimen ocurrió exactamente como se cuenta.
Por ello, debe entenderse como una leyenda popular cuyos detalles pudieron transformarse con el paso de las generaciones.

¿Quién era Isaura Delgado, la Delgadina?
Antes de convertirse en el centro de una historia aterradora, Isaura Delgado era conocida por su juventud y por una característica que resultaba imposible ignorar.
La leyenda cuenta que era una mujer alta, de aproximadamente 20 años, con una abundante cabellera que, al estar trenzada, casi alcanzaba el suelo.
Debido a ella, algunos vecinos la llamaban “la Trenzona”, aunque con el tiempo sería recordada principalmente como la Delgadina, aparentemente por su apellido.
Isaura estaba casada con Crisóstomo Sánchez, un hombre mucho mayor que ella, dedicado a la venta de carne. Debido a su gran estatura y corpulencia, la gente lo conocía como el Gigante Severo debido a su altura y constitución robusta.
Quienes los veían juntos habrían quedado sorprendidos por la apariencia de la pareja.
Él era descrito como un hombre fuerte, descuidado y casi siempre cubierto por las manchas propias de su oficio; ella, en cambio, llamaba la atención por su juventud y su extraordinario cabello.

El Gigante Severo y la sospecha de una infidelidad
El relato cambia de tono cuando un joven comienza a trabajar junto al carnicero.
Crisóstomo habría contratado a un ayudante conocido como el freidor para apoyarlo en su negocio.
Con el tiempo, el joven y la esposa del Gigante Severo comenzaron a convivir con mayor frecuencia, hasta que surgieron rumores sobre una posible relación entre ambos.
La versión popular asegura que Crisóstomo terminó por descubrirlos. Consumido por los celos, enfrentó a Isaura y decidió imponerle un castigo brutal.
Más que una simple historia de infidelidad, esta parte de la leyenda refleja una época en la que los celos y el deseo de posesión podían presentarse como explicaciones para la violencia ejercida contra las mujeres.
La infidelidad resultó ser la chispa que encendió una cadena de eventos aterradores.

El cruel castigo de la Delgadina
Este es el episodio que convirtió a la historia en una de las leyendas más perturbadoras de Saltillo.
De acuerdo con la narración tradicional, el Gigante Severo llevó a Isaura hasta su casa y la colgó de uno de los ganchos que utilizaba para sujetar la carne.
En lugar de terminar con su vida de inmediato, la había mantenido encerrada, alimentándola únicamente con pequeñas cantidades de pan y agua.
Durante ese tiempo, los vecinos comenzaron a notar su ausencia. Nadie volvió a verla caminando por el barrio y Crisóstomo no ofrecía una explicación clara sobre su paradero.
La imagen de Isaura suspendida en un gancho carnicero es uno de los elementos más macabros de la leyenda.
El hallazgo del cuerpo junto al arroyo
Después de varias semanas, un terrible descubrimiento conmocionó a los habitantes de Saltillo.
El cuerpo de una mujer fue encontrado en el rincón del arroyo “La Tórtola”.
Estaba tan deteriorado que resultaba difícil reconocerlo, pero la enorme cabellera despejó las dudas: se trataba de Isaura Delgado.
La leyenda cuenta que el Gigante Severo habría colocado sus restos dentro de un costal para después abandonarlos cerca del agua. Tras cometer el crimen, huyó de la ciudad y nunca volvió a conocerse su paradero.

¿Por qué se llama Callejón de la Delgadina?
La muerte de Isaura no puso fin a la historia. Al contrario, dio origen al elemento sobrenatural que la mantiene vigente.
Se cuenta que el callejón relacionado con su desaparición comenzó a ser conocido como el Callejón de la Delgadina. Después del supuesto crimen, algunos habitantes aseguraron escuchar lamentos durante la noche o ver la silueta de una mujer de larga cabellera caminando por el lugar.
Otras versiones señalan que quien regresaba era el propio Crisóstomo, condenado a recorrer el callejón mientras pedía perdón por lo que había hecho.
Como ocurre con muchas leyendas mexicanas, la aparición funciona como símbolo de una muerte injusta. El fantasma permanece porque el crimen nunca fue reparado y porque la memoria de la víctima se resiste a desaparecer.

Una de las leyendas más inquietantes de Saltillo
La historia del Callejón de la Delgadina reúne todos los elementos de una narración difícil de olvidar: un carnicero de apariencia intimidante, una joven reconocida por su larga cabellera, una desaparición misteriosa y un supuesto fantasma que continúa recorriendo el lugar.
Pero detrás del componente sobrenatural permanece una historia mucho más profunda. Isaura Delgado representa a una víctima cuya memoria terminó imponiéndose sobre la figura de su agresor.
El callejón no heredó el nombre del Gigante Severo, sino el de la mujer a la que, según la leyenda, intentó silenciar.
Así, la Delgadina continúa formando parte de la identidad cultural de Saltillo y de ese amplio universo de relatos que convierten las calles antiguas de México en escenarios llenos de misterio.
Cuando visites la capital de Coahuila, no te limites a admirar su arquitectura y gastronomía.
Acércate también a sus relatos, escucha a los cronistas locales y descubre las historias que han pasado de generación en generación.
Quizá entonces comprendas por qué, cuando cae la noche, algunos aseguran que una figura de larga cabellera todavía recorre los antiguos callejones de Saltillo.

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