Loading_frases

Por: Circe Vargón

El 22 de septiembre de 2026 comenzará el otoño astronómico en México y, durante los días cercanos, la luz del atardecer dibujará sobre El Castillo el descenso de Kukulcán, un fenómeno que revela la extraordinaria relación entre arquitectura, tiempo y observación del cielo en la cultura maya.

El verano está a punto de terminar. La tarde llegará un poco antes, las noches comenzarán a ganar terreno y el Sol continuará su desplazamiento aparente hacia el sur.

Ese cambio de estación ocurrirá en México a las 18:06 horas, tiempo del centro, instante en que el Sol cruzará el ecuador celeste y dará comienzo al otoño astronómico en el hemisferio norte, según las efemérides del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica.

En Chichén Itzá, ese tránsito del verano al otoño adquiere una forma monumental. Mientras el Sol desciende sobre la península de Yucatán, siete espacios triangulares de luz aparecen sobre la alfarda noroeste de El Castillo.

Poco a poco se enlazan hasta formar el cuerpo ondulante de una serpiente que parece bajar por la pirámide y encontrarse con una cabeza pétrea situada al pie de la escalinata.

Es el llamado descenso o bajada de Kukulcán, una hierofanía, es decir, una manifestación de carácter simbólico producida por la interacción entre el Sol y la arquitectura.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) explica que la sombra del edificio deja espacios triangulares iluminados sobre la balaustrada, los cuales construyen visualmente el cuerpo de la serpiente.

La Primavera 2026 ya llegó a México. Descubre cómo se vivió el equinoccio en Teotihuacán y Chichén Itzá, su significado cultural y qué representa este fenómeno. ¿Es tu temporada estación favorita?
El descenso de Kukulcán transforma la arquitectura de El Castillo en uno de los fenómenos visuales más sorprendentes de Chichén Itzá./Foto: Archivo

El equinoccio de otoño: Cuando el Sol cambia de hemisferio

Para comprender lo que ocurre sobre El Castillo primero hay que mirar hacia el cielo.

La Tierra mantiene su eje inclinado mientras orbita alrededor del Sol. Esa inclinación provoca que, a lo largo del año, cada hemisferio reciba cantidades diferentes de iluminación y da origen a las estaciones.

Durante el equinoccio de septiembre, el Sol cruza el ecuador celeste en dirección al hemisferio sur.

Para México y el resto del hemisferio norte, ese instante marca astronómicamente el final del verano y el comienzo del otoño. En 2026 ocurrirá a las 00:06 Tiempo Universal del 23 de septiembre, equivalentes a las 18:06 horas del 22 de septiembre en el centro de México.

Ese cambio astronómico no produce repentinamente hojas secas ni modifica el clima de un minuto a otro.

Lo que cambia es la relación geométrica entre nuestro planeta y el Sol y en Chichén Itzá esa geometría puede observarse sobre la piedra.

La Primavera 2026 ya llegó a México. Descubre cómo se vivió el equinoccio en Teotihuacán y Chichén Itzá, su significado cultural y qué representa este fenómeno. ¿Es tu temporada estación favorita?
Triángulos de luz y sombra forman lentamente el cuerpo de una serpiente que parece descender por la pirámide maya/Foto: Archivo

El Castillo de Kukulcán: Una pirámide que también mide el tiempo

La gran protagonista de este momento es la estructura más célebre de la antigua ciudad: El Castillo o Templo de Kukulcán.

El INAH fecha su construcción durante el periodo de mayor desarrollo de Chichén Itzá, entre los siglos IX y XII d.C. La pirámide alcanza aproximadamente 30 metros de altura, mide cerca de 55.5 metros por lado, posee nueve cuerpos escalonados y cuatro escalinatas.

Alrededor del equinoccio, conforme el Sol comienza a descender hacia el horizonte occidental, las esquinas de los cuerpos de la pirámide interfieren con la luz.

El resultado aparece sobre la balaustrada.

Una sucesión de siete triángulos de luz y sombra dibuja progresivamente el cuerpo serpentino. La composición termina junto a las esculturas de serpientes emplumadas ubicadas al pie de la escalinata norte.

El efecto une astronomía, arquitectura y simbolismo.

El propio INAH presenta a El Castillo como un monumento al tiempo y destaca la profunda relación de su arquitectura con la observación celeste y los ciclos calendáricos.

Chichén Itzá
El Castillo demuestra la estrecha relación que los antiguos mayas establecieron entre arquitectura, observación del cielo y medición del tiempo/ Foto: Envato.

Cuando Kukulcán desciende sobre la pirámide

La serpiente no aparece de golpe, se construye poco a poco.

Mientras el Sol se aproxima al horizonte, la sombra avanza sobre la balaustrada y los triángulos se definen con mayor claridad hasta construir visualmente un cuerpo que desciende hacia la cabeza de piedra.

El resultado es la famosa hierofanía de Kukulcán, una manifestación visual cargada de simbolismo que ha convertido los equinoccios de Chichén Itzá en uno de los grandes acontecimientos turísticos y culturales de Yucatán.

La vinculación con Kukulcán tampoco es accidental dentro del conjunto monumental. El INAH relaciona el culto a esta Serpiente Emplumada con Quetzalcóatl y con las influencias procedentes del centro de México presentes en la arquitectura y el pensamiento religioso de Chichén Itzá.

Y aquí aparece uno de los aspectos más fascinantes del edificio: la forma luminosa cambia conforme avanza el calendario.

Una investigación arqueoastronómica difundida por el INAH en abril de 2026 reveló que la famosa serpiente forma parte de un ciclo de iluminación mucho más amplio que los equinoccios.

Los arqueoastrónomos Orlando Casares Contreras, Arturo Montero García, Jesús Galindo Trejo y David Wood Cano documentaron que las luces sobre la balaustrada no aparecen únicamente durante dos tardes equinocciales.

En realidad, forman parte de un ciclo de iluminación que cambia continuamente según la posición aparente del Sol durante el año. 

Después del verano, por ejemplo, nueve triángulos aparecen completamente definidos hacia el 2 de septiembre. Conforme se acerca el otoño disminuye progresivamente su número hasta llegar nuevamente a los siete triángulos que enmarcan el equinoccio.

Después ocurre el proceso inverso. Hacia el 9 de octubre quedan cinco triángulos y alrededor del 29 de octubre aparecen los últimos resplandores.

La balaustrada permanecerá entonces en sombra durante 52 días antes y 52 días después del solsticio de invierno, hasta que hacia el 12 de febrero comience nuevamente el ciclo luminoso.

De esta forma, la pirámide parece cambiar con las estaciones.

Del Sol cenital al otoño: Un calendario escrito con luz

El ciclo anual contiene todavía más momentos extraordinarios.

El 9 de abril pueden observarse nueve triángulos. Conforme continúa el movimiento aparente del Sol, estos se ensanchan hasta que el 24 de mayo, durante el primer paso cenital solar de Chichén Itzá, la balaustrada queda completamente iluminada.

Otro momento importante ocurre alrededor del 19 de julio, durante el segundo paso cenital. Después comienza lentamente el camino hacia el otoño.

Los investigadores del INAH señalan que la observación sistemática de este patrón luminoso pudo servir para reconocer momentos calendáricos y astronómicos importantes y relacionarlos con actividades rituales y agrícolas.

El Castillo no solo recibía la luz, la convertía en información.

Chichén Itzá: Una ciudad que aprendió a mirar el cielo

El Castillo forma parte de una ciudad donde la relación con el firmamento aparece en diferentes espacios.

Entre ellos destaca El Caracol, una construcción circular tradicionalmente interpretada como observatorio.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) destaca precisamente que los monumentos de Chichén Itzá reflejan las concepciones maya y tolteca sobre el mundo y el universo.

La antigua ciudad fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1988 y representa uno de los ejemplos más importantes del encuentro entre técnicas constructivas mayas y elementos culturales procedentes del centro de México.

El cambio entre verano y otoño adquiere una dimensión monumental frente a la pirámide de Kukulcán/Foto: Magnific

¿Cómo visitar Chichén Itzá durante el equinoccio de otoño?

El horario ordinario publicado actualmente por el INAH para Chichén Itzá es de 8:00 a 16:00 horas.

Sin embargo, durante eventos de alta afluencia la institución puede establecer operativos y horarios especiales.

Para el equinoccio de primavera de 2026, por ejemplo, el desalojo se extendió hasta las 17:30 horas para facilitar la observación del fenómeno. Por ello, quienes planeen viajar en septiembre deben consultar los avisos oficiales del INAH inmediatamente antes de la visita.

Durante los operativos equinocciales, el INAH puede modificar horarios y medidas de acceso para proteger el sitio y organizar el ingreso de miles de visitantes.

Como referencia de la capacidad de convocatoria del fenómeno, el INAH informó que 32 mil 872 personas asistieron durante el periodo equinoccial de primavera de 2025.

Y existe una condición que ninguna reservación puede controlar: Kukulcán necesita un cielo despejado, por lo que las nubes pueden impedir que el contraste entre luz y sombra alcance la definición necesaria.

La llamada bajada de Kukulcán es una hierofanía producida por la interacción entre la iluminación solar y la arquitectura de El Castillo./Foto: Magnific

Cuando el otoño se convierte en piedra, luz y serpiente

El 22 de septiembre de 2026, a las 18:06 horas del centro de México, el equinoccio marcará oficialmente el comienzo del otoño.

Para la mayoría será un acontecimiento astronómico invisible, pero en Chichén Itzá ocurre algo diferente.

En los días cercanos, el Sol de la tarde volverá a alcanzar El Castillo. Las sombras avanzarán sobre sus cuerpos. Los siete triángulos aparecerán uno tras otro y una serpiente comenzará a dibujarse sobre la piedra. Entonces, el otoño tendrá una forma.

Si planeas acudir:

Llega desde la mañana, especialmente durante los días de mayor afluencia.

  • Lleva sombrero, agua y protección solar.
  • Sigue las indicaciones de conservación del personal del INAH.
  • No ingreses a zonas restringidas.
  • Los drones están prohibidos y el equipo profesional de fotografía o video requiere autorización previa.
  • Recuerda que el espectáculo depende del Sol: una tarde nublada puede impedir que las sombras se definan correctamente.

El equinoccio en Chichén Itzá atrae a miles de viajeros internacionales que acuden a recibir la nueva estación en una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

¿Has presenciado la bajada de Kukulcán en Yucatán?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SIGUE LEYENDO