Por: Circe Vargón
Descubre la increíble historia del hallazgo, las dudas sobre su autenticidad y la confirmación científica del documento legible más antiguo del continente.
Durante más de cuatro décadas, uno de los documentos más extraordinarios de Mesoamérica vivió bajo sospecha.
No estaba guardado desde el principio en una excavación controlada, ni apareció dentro de una tumba documentada por arqueólogos; tampoco llegó al mundo académico con coordenadas precisas, contexto ceremonial ni registro oficial.
Todo lo contrario.
El manuscrito surgió envuelto en una historia de saqueo, coleccionismo privado y dudas.
Había sido extraído ilegalmente, tenía un estilo distinto al de los códices mayas conocidos y su contenido parecía demasiado singular para ser aceptado sin reservas.
La Secretaría de Cultura señala que las primeras dudas sobre el documento se debieron al desconocimiento de su contexto de origen y a su apariencia diferente frente a los códices mayas de Dresde, Madrid y París.
Durante años, muchos especialistas se preguntaron lo mismo:
¿Era un tesoro prehispánico o una falsificación moderna pintada sobre papel antiguo?
La respuesta tardó décadas, pero cuando llegó, cambió la historia documental del continente.
La ciencia terminó demostrando que el antes llamado Códice Grolier era auténtico. Desde 2018, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) lo reconoce oficialmente como Códice Maya de México, el manuscrito mesoamericano legible más antiguo de América.

En México Travel Channel destacamos los hallazgos arqueológicos y tesoros documentales que protegen la memoria cultural de México.
El libro que nadie quiso creer
En algún momento del Posclásico Temprano, de acuerdo con el Museo Nacional de Antropología, entre los siglos XI y XII, un escriba maya pintó sobre papel amate una serie de imágenes relacionadas con los ciclos de Venus, uno de los astros más importantes para la astronomía, la guerra y los rituales mesoamericanos.
Después, el manuscrito desapareció durante siglos. Nadie sabe con absoluta certeza dónde estuvo guardado, ni tampoco se puede reconstruir por completo quién lo protegió, quién lo ocultó o en qué ceremonia pudo haberse usado.
Su historia moderna comenzó en circunstancias oscuras.
De acuerdo con el sitio oficial del Códice Maya de México del INAH, el manuscrito apareció hace más de cincuenta años en medio de una historia marcada por el saqueo, la falta de datos arqueológicos y la polémica académica.
En la década de 1960 llegó a manos del coleccionista mexicano Josué Sáenz. Años después, el investigador Michael D. Coe lo dio a conocer en el extranjero y en 1971 fue exhibido en el Club Grolier de Nueva York, dentro de la muestra Ancient Maya Calligraphy. Desde entonces fue conocido internacionalmente como Códice Grolier.
Pero su presentación no resolvió nada, al contrario, encendió una de las controversias más largas de la arqueología mesoamericana.
Busca #INAH que el Códice Maya de México llegue al mayor público posible. Visítanos en el @museoguadalupe, #Zacatecas, donde permanecerá hasta inicios de 2020. pic.twitter.com/KQfbXwpwef
— INAH (@INAHmx) August 31, 2019
¿Por qué muchos especialistas pensaron que era falso?
El problema era enorme. El códice no tenía contexto arqueológico confiable porque había sido obtenido mediante saqueo. Además, según la Secretaría de Cultura, su estilo visual era distinto al de los otros tres códices mayas reconocidos.
Los códices mayas fueron libros elaborados por escribas especializados sobre largas tiras de papel amate recubiertas con una capa de estuco donde se registraban conocimientos astronómicos, rituales, históricos y calendáricos.
Tras la Conquista, la mayoría de estos documentos fueron destruidos. Actualmente solo se reconocen cuatro códices mayas prehispánicos supervivientes:
- Códice Dresde
- Códice Madrid
- Códice París
- Códice Maya de México
Precisamente por eso, la autenticidad del antiguo Códice Grolier resultaba tan importante para la historia de América.
Para muchos especialistas, la hipótesis de una falsificación moderna parecía posible.
Una idea circuló durante décadas: quizá alguien había conseguido papel prehispánico verdadero y después lo había pintado en tiempos recientes para simular un códice maya.
Entre los críticos más influyentes estuvo el mayista británico J. Eric S. Thompson, quien cuestionó su autenticidad en la década de 1970. Ciencia UNAM recuerda que, después de que Michael D. Coe defendiera su autenticidad, Thompson publicó argumentos para sostener que el códice era falso.
Durante años, el códice quedó atrapado entre dos mundos, pues era demasiado extraño para ser aceptado, muy antiguo para ser descartado fácilmente, pero bastante importante para dejarlo sin respuesta.
Códice Maya de México.
— Aldo Sauza (@aldo_sauza) October 5, 2023
Es el manuscrito más antiguo elaborado en América, se manufacturó y pintó entre el 1026 y 1157 d.C. en el área maya. Consta de diez folios que registran las fases de Venus; como estrella de la mañana y de la tarde, y la conjunción superior e inferior. pic.twitter.com/PX2BhFw9A2
La ciencia que resolvió el misterio
En octubre de 2016, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) conformó un equipo interdisciplinario para estudiar de manera exhaustiva el manuscrito antes conocido como Códice Grolier.
La Secretaría de Cultura señala que el objetivo era resolver dudas pendientes sobre su materialidad, contenido simbólico y dimensión ritual.
El proyecto reunió especialistas de distintas instituciones, entre ellas el INAH, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav-IPN) en Querétaro y la Universidad de Colorado en Boulder. Deutsche Welle reportó que el proyecto fue encabezado por Baltazar Brito y Sofía Martínez del Campo, con participación de esas instituciones.
Los investigadores aplicaron estudios de datación, materiales, entomología, iconografía, microscopía electrónica, caracterización químico-mineralógica, morfometría, cronología, estilo y simbolismo, privilegiando en todo momento la conservación del documento.
Las pruebas fueron contundentes.
Los análisis de radiocarbono indicaron que las fibras utilizadas para fabricar el papel del códice procedían de árboles fechados entre 1021 y 1154 d.C., dentro del Posclásico Temprano. El Museo Nacional de Antropología y Deutsche Welle coinciden en que esta datación lo convierte en el códice prehispánico más antiguo conocido.
Los estudios de pigmentos también fueron decisivos.
UNAM Global informó que se identificaron pigmentos clave para demostrar su autenticidad, mientras que Deutsche Welle reportó la presencia de colores como negro, rojo, azul maya, pigmentos basados en grana cochinilla y restos de resina de chapopote usada en objetos rituales.
No aparecieron materiales modernos que delataran una falsificación reciente.
La conclusión fue clara:
El códice era auténtico.
Acércate al manuscrito legible más antiguo de América en 'Códice Maya de México' en el @mna_inah. #UnDato este documento maya es del periodo Posclásico Temprano (900 – 1200 d.C.) y está protegido en una cápsula anóxica, fabricada ex profeso para su exposición. pic.twitter.com/eb50emiTeX
— Secretaría de Cultura (@cultura_mx) September 28, 2018
De Códice Grolier a Códice Maya de México
En 2018, el INAH anunció que el documento debía dejar de llamarse Códice Grolier y adoptar oficialmente el nombre de Códice Maya de México.
El Museo Nacional de Antropología señala que, a partir de ese año, el manuscrito debía cumplir tres mandatos: ser reconocido como documento original, nombrarse Códice Maya de México y permanecer bajo resguardo de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH).
El cambio de nombre no fue solo administrativo. También simbólico.
Dejó de llevar el nombre del club neoyorquino donde fue exhibido por primera vez y recuperó una denominación ligada al país que lo resguarda y a la civilización que lo creó.
La Secretaría de Cultura lo definió como el manuscrito legible más antiguo de América, mientras que el INAH lo reconoció como un documento prehispánico auténtico vinculado al universo simbólico de la cultura maya.
Además, es un códice excepcional por varias razones:
- Es el único códice maya original conservado en México.
- Es el más antiguo de los cuatro códices mayas supervivientes.
- Conserva 10 pliegos o láminas, aunque se considera que originalmente pudo haber tenido al menos 20.
- Está elaborado sobre papel amate, pero con una preparación distinta a la de otros códices mayas, lo que ayuda a explicar por qué su estilo generó sospechas.
¿Sabías que…?
El Códice Maya de México mide aproximadamente 125 centímetros de longitud desplegado y conserva únicamente diez láminas visibles. Los especialistas consideran que originalmente pudo haber tenido el doble de páginas antes de sufrir pérdidas a lo largo de los siglos.
Comparto estas imágenes del códice precolombino más antiguo encontrado hasta ahora. Se llama Códice maya de México, antes Glolier. Los investigadore dudaban de su autentificidad hasta que dataciones dieron como resultado que fue elaborado entre 1024-1154 d.C Fotos: Enrique Ortiz pic.twitter.com/NrCABzwyqu
— Tlatoani_Cuauhtemoc (@Cuauhtemoc_1521) October 10, 2018
El códice de Venus
El Códice Maya de México no es un libro cualquiera, es astronómico.
Sus láminas están vinculadas con el ciclo del planeta Venus, astro de enorme importancia en la cosmovisión mesoamericana. El sitio oficial del INAH sobre el códice explica que, durante el Posclásico Temprano, Venus estaba relacionado con guerra, sacrificio ritual, augurios y la lucha por obtener el favor de los dioses en tiempos difíciles.
Para los mayas, Venus era una señal, un marcador de tiempos propicios o peligrosos. Un astro asociado con ciclos rituales, decisiones políticas y acontecimientos terrestres.
No era visto únicamente como un cuerpo celeste. Su aparición en el horizonte podía interpretarse como anuncio de campañas militares, sacrificios rituales, cambios de ciclo y decisiones políticas. Por ello, seguir sus movimientos formaba parte del conocimiento estratégico y religioso de las élites mayas.
Ciencia UNAM señala que el códice contiene registros astronómicos y calendáricos que permiten ubicar fechas posiblemente equivalentes al 4, 6 o 7 de diciembre de 1129 de nuestra era.
Cada lámina, deteriorada y silenciosa, guarda una parte del conocimiento astronómico maya, por lo que se puede definir como una memoria científica pintada con pigmentos minerales y orgánicos.
¡El manuscrito legible más antiguo de América llegó a #Zacatecas!
— México Canta (@MexicoCanta_) October 25, 2019
Visita el "Códice Maya de México" en el @museoguadalupe!👉https://t.co/01SqaaYiOQ🇲🇽 pic.twitter.com/wZ8as2ENhT
Un testigo del Posclásico mesoamericano
El Códice Maya de México fue elaborado durante el Posclásico Temprano, aproximadamente entre 900 y 1200 d.C., una etapa de fuertes transformaciones en Mesoamérica.
El Museo Nacional de Antropología explica que ese periodo siguió al colapso de grandes ciudades clásicas y estuvo marcado por migraciones, crisis, militarización y nuevas formas de organización política.
El sitio oficial del códice señala que, en ese contexto, surgieron asentamientos y grupos militarizados que buscaban expandirse, conseguir tributos y obtener cautivos para el sacrificio ritual, especialmente en relación con Venus.
Por eso este manuscrito es mucho más que un registro astronómico. También es una ventana a una época de incertidumbre, conflicto, transformaciones políticas y adaptación cultural en el mundo mesoamericano.
Un fragmento de papel que sobrevivió cuando tantos otros libros mayas desaparecieron por humedad, guerra, abandono o destrucción colonial.
¿Sabías que el @INAHmx realizó una edición facsimilar de los códices 'Tonalámatl de Aubin' y 'Dresde', y del libro 'El Códice Maya de México'? pic.twitter.com/F3tlJJZUAo
— Secretaría de Cultura (@cultura_mx) October 8, 2018
De objeto sospechoso a tesoro documental de América
Tras la confirmación de su autenticidad, el Códice Maya de México quedó bajo resguardo de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH) y forma parte del programa Memoria del Mundo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
El INAH también ha desarrollado exposiciones, recursos digitales y reproducciones para difundir el códice sin poner en riesgo el original.
Detalle del códice maya de México antes llamado Glolier.En la imagen de una de las laminas se ve a un personaje con un rostro descarnado cercenando la cabeza de un cautivo con una herramienta de pedernal u obsidiana. Antiguedad de 1024 al 1154 d.C.Foto:Enrique Ortiz @lopezdoriga pic.twitter.com/LMblknkb9b
— Tlatoani_Cuauhtemoc (@Cuauhtemoc_1521) October 1, 2018
El manuscrito que sobrevivió al tiempo
Pocos objetos arqueológicos han recorrido un camino tan extraordinario.
Fue creado por escribas mayas hace casi mil años; permaneció oculto durante siglos; fue recuperado en circunstancias ilícitas; fue mirado con desconfianza por algunos de los mayores especialistas del mundo y fue acusado de ser falso.
Finalmente fue reivindicado por la ciencia.
Hoy, el Códice Maya de México es considerado el manuscrito prehispánico legible más antiguo de América, pero también es una prueba tangible del conocimiento astronómico, artístico e intelectual alcanzado por la civilización maya antes de la llegada de los europeos.
Su historia nos recuerda que el patrimonio no siempre llega limpio, ordenado y fácil de interpretar.
Por eso, cada vez que se menciona su nombre, no hablamos de cualquier códice. Se trata de una batalla entre la duda y la memoria. Entre el saqueo y la ciencia. Entre el olvido y la recuperación de una voz escrita hace casi mil años.
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