Por: Circe Vargón
Descubre cómo la majestuosa sede del Poder Ejecutivo en la CDMX pasó de ser el corazón político mexica a propiedad de Hernán Cortés, antes de convertirse en Palacio Virreinal y, siglos después, en Palacio Nacional.
Antes de convertirse en la sede del Poder Ejecutivo mexicano, el Palacio Nacional fue residencia de emperadores mexicas, casa de Hernán Cortés, Palacio Virreinal y escenario de motines, incendios y conspiraciones.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señala que el inmueble tuvo sus orígenes tras la Conquista, cuando Cortés dispuso construir sobre las ruinas del Palacio de Moctezuma Xocoyotzin, conocido como las “Casas Nuevas de Moctezuma”.
Pero pocos visitantes imaginan que, detrás de sus muros de tezontle rojo, existe una historia que comenzó con una decisión firmada por uno de los hombres más poderosos del siglo XVI: El emperador Carlos V.
El historiador y jurista Jaime del Arenal Fenochio, en su estudio sobre la escritura de compraventa de los terrenos que dieron origen al antiguo Palacio Virreinal, señala que Carlos V concedió a Hernán Cortés, mediante Real Cédula fechada en Barcelona el 27 de julio de 1529, los terrenos donde se ubicaban las llamadas Casas Nuevas de Moctezuma.
¿Qué había antes de Palacio Nacional?
Párate frente al Palacio Nacional al amanecer. Mientras los primeros rayos del sol iluminan la Plaza de la Constitución, es difícil imaginar que bajo sus cimientos descansan los restos de algunos de los edificios más importantes de la historia de México.
Mucho antes de virreyes, presidentes o archivos republicanos, este sitio formaba parte del centro político de México-Tenochtitlan.
Aquí se levantaban las Casas Nuevas de Moctezuma Xocoyotzin, un vasto complejo palaciego vinculado con la administración del tlatoani. La guía del INAH sobre Palacio Nacional describe las Casas Nuevas como una lujosa edificación cuya riqueza y exquisitez sorprendieron a los españoles.
Las descripciones de ese conjunto llegaron por cronistas y testigos de la Conquista. La revista digital Arqueología Mexicana enumera entre las fuentes a Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo, Andrés de Tapia y Bernardino Vázquez de Tapia; además de cronistas religiosos como fray Diego Durán y fray Bernardino de Sahagún, así como códices virreinales como el Mendocino, el Florentino y la Relación Geográfica de Tlaxcala.
A unos metros se encontraban también las Casas Viejas de Axayácatl, donde Hernán Cortés y sus hombres fueron alojados al llegar a Tenochtitlan en 1519. Arqueología Mexicana y la Secretaría de Cultura señalan que ese espacio corresponde al actual predio del Nacional Monte de Piedad y que dentro de sus muros ocurrieron algunos de los episodios más decisivos de la Conquista, incluida la muerte de Moctezuma Xocoyotzin, posiblemente el 29 de junio de 1520.
Cuando Tenochtitlan cayó el 13 de agosto de 1521, el centro del imperio derrotado se convirtió en el premio más codiciado de la nueva ciudad española. La guía del INAH explica que, tras la derrota tenochca, se inició la traza y el reparto de tierras para la nueva sociedad española, asignándose a Hernán Cortés las Casas Viejas y las Casas Nuevas de Moctezuma.
Desde entonces, este espacio nunca ha dejado de ser el centro del poder en México.

En México Travel Channel te llevamos a recorrer los pasajes históricos más fascinantes y los secretos arquitectónicos que convirtieron al Centro Histórico de la Ciudad de México en Patrimonio de la Humanidad.
La Real Cédula con la que Carlos V concedió los terrenos a Hernán Cortés
La conquista había terminado, pero ahora quedaba algo igual de importante: Legalizar el nuevo orden.
A finales de la década de 1520, la Corona española comenzó a reorganizar el vasto territorio conquistado. El Universal recuerda que desde 1527, con la Primera Audiencia de México, y después con el establecimiento del Virreinato entre 1531 y 1532, se volvió necesario contar con una sede formal para el gobierno novohispano.
Hernán Cortés entendía que las victorias militares no garantizaban la propiedad permanente de las tierras conquistadas. Necesitaba respaldo legal y reconocimiento de la Corona. Y lo obtuvo.
El 6 de julio de 1529, Carlos V concedió a Cortés el título de Marqués del Valle de Oaxaca, una de las mayores mercedes nobiliarias otorgadas en América. El sitio Memoria Política de México reproduce la Real Cédula del marquesado, y el Archivo General de la Nación a través de su página Memórica señala que la Corona donó a Cortés tierras del Marquesado del Valle de Oaxaca como reconocimiento a sus servicios.
La concesión era extraordinaria. No se trataba solo de prestigio. El marquesado comprendía jurisdicciones dispersas en distintos puntos de la Nueva España, como Coyoacán, Cuernavaca, Toluca, Charo Matlazingo, Tuxtla, Cotaxtla, Tehuantepec y las Cuatro Villas Marquesanas de Oaxaca, entre otras regiones.
En otras palabras, el hombre que había derrotado a los mexicas se convirtió también en uno de los más grandes terratenientes del continente.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explica que el Marquesado del Valle de Oaxaca fue uno de los casos excepcionales en que la Corona otorgó un señorío en la Nueva España, permitiendo a Cortés y sus sucesores ejercer autoridad sobre amplias zonas.
Por eso, más que decir que Carlos V “regaló el Palacio Nacional”, lo correcto es decir que concedió a Cortés los terrenos de las antiguas Casas Nuevas de Moctezuma, donde después se levantaría la residencia cortesiana que acabaría convertida en antecedente del Palacio Virreinal y del actual Palacio Nacional.
Durante casi tres siglos, el Marquesado del Valle sobrevivió mediante herencias y sucesiones nobiliarias. El portal NVI Noticias, al recuperar documentación del Archivo General del Estado de Oaxaca, señala que en las primeras décadas del siglo XVII las herederas de Cortés se vincularon con casas aristocráticas europeas, como los ducados de Terranova y Monteleone.
27 de 1529, por cédula real, el emperador Carlos V concedió a Hernán Cortés el terreno que hoy ocupa el Palacio Nacional y zonas aledañas. pic.twitter.com/pSl8tuNkzL
— Mercedes Díaz (@mechediazortega) July 27, 2026
¿Cómo la residencia de Hernán Cortés se convirtió en Palacio Virreinal?
Hernán Cortés construyó sobre las antiguas estructuras mexicas una residencia que parecía más una fortaleza que una casa.
El inmueble pronto llamó la atención de la Corona por una razón evidente: Su ubicación era inmejorable. Se encontraba en el corazón político, económico y religioso de la nueva capital; desde allí se podía controlar la ciudad que había reemplazado a Tenochtitlan.
Por ello, en 1562, la monarquía adquirió la propiedad a Martín Cortés, hijo del conquistador, para convertirla en residencia oficial de los virreyes de la Nueva España.
El Universal y La Prensa documentan que el 20 de enero de 1562 Martín Cortés firmó con el rey Felipe II la compraventa de los terrenos y edificios llamados Casas Nuevas de Moctezuma, por un precio de 34 mil castellanos.
A partir de entonces, el inmueble se convirtió en sede del gobierno virreinal. La guía del INAH señala que el primero en habitarlo fue el segundo virrey, Luis de Velasco, y que el edificio fue adaptado por el arquitecto Claudio de Arciniega.
Para 1585, el inmueble ya albergaba una capilla, la cárcel de la Corte, la Casa de la Fundición, la Casa de Moneda y la Casa de Armas; es decir, no era solo residencia virreinal, sino centro administrativo, judicial, militar y económico de la Nueva España.
Durante más de dos siglos, los principales asuntos políticos, militares y económicos del virreinato pasaron por aquellas habitaciones. Pero la historia del edificio estuvo lejos de ser tranquila.
🟢El 27 de julio de 1529, el emperador Carlos V concede a Hernán Cortés el terreno que hoy ocupa el Palacio Nacional, sede actual del Poder Ejecutivo Federal, uno de los recintos emblemáticos de México y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1987. pic.twitter.com/OlfL5vt7G8
— @INAHCampeche (@inahcampeche) July 27, 2026
El incendio de 1692 que casi destruyó el Palacio Virreinal
La noche del 8 de junio de 1692, la Ciudad de México estalló.
Una grave crisis alimentaria provocada por la escasez de maíz derivó en uno de los levantamientos populares más importantes de la época virreinal. México Desconocido explica que tormentas, heladas, plagas en los cultivos y la especulación con los precios de los granos alimentaron la inconformidad popular.
Miles de personas se congregaron frente al Palacio Virreinal. La tensión se convirtió en violencia. Las puertas fueron atacadas y las llamas comenzaron a propagarse. México Desconocido señala que el motín de 1692 dejó al Palacio Virreinal, actual Palacio Nacional, en ruinas.
El incendio destruyó oficinas gubernamentales, salas administrativas y archivos fundamentales para el gobierno de la Nueva España. La guía del INAH confirma que el inmueble ha sufrido diversas remodelaciones y reparaciones por daños recibidos a lo largo de su historia, mientras que otras fuentes históricas destacan que el incendio de 1692 obligó a una reconstrucción profunda.
La reconstrucción posterior dio origen a buena parte de la imagen monumental que hoy identifica a Palacio Nacional. Su fachada de tezontle rojo y sus largos balcones son resultado de siglos de reformas, reparaciones y ampliaciones posteriores al incendio.
Aquel incendio cambió para siempre la apariencia del edificio.
#Efemérides ¿Sabías que el Palacio Nacional estuvo en manos de Hernán Cortés? 🏛️
— Noticias Oaxaca NVI (@nvinoticiasoax) July 27, 2026
Un 27 de julio de 1529, Carlos V le concedió el terreno que hoy ocupa uno de los edificios más importantes de México.
La historia del país también se construye desde sus edificios. 🇲🇽 pic.twitter.com/IFjqYHEEj5
Palacio Nacional después de la Independencia
La Independencia cambió el nombre del edificio, pero no su función.
Tras la consumación de la Independencia en 1821, comenzó a consolidarse el nombre de Palacio Nacional y siguió siendo sede del poder político mexicano. El INAH señala que, a partir de la Independencia, el edificio recibió ese nombre y funcionó como sede de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Por sus salones pasaron emperadores, presidentes, revolucionarios y figuras centrales de la historia nacional. El edificio ha sido residencia política, oficina gubernamental, símbolo republicano y espacio ceremonial.
En Palacio Nacional también vivió y murió Benito Juárez. Diversas guías del recinto conservan sus habitaciones como parte de los espacios históricos visitables, vinculados con la Reforma y la consolidación del Estado mexicano.
Aquí Benito Juárez estableció su residencia y aquí mismo murió el 18 de julio de 1872.
Décadas más tarde, el artista Diego Rivera transformaría los muros del palacio en una gigantesca narración visual de la historia de México, dotando al edificio de uno de sus mayores tesoros artísticos.
Actualmente, el recinto alberga espacios históricos, áreas museográficas y ventanas arqueológicas que permiten observar restos de diferentes etapas constructivas del edificio. El INAH registra varias ventanas arqueológicas dentro de Palacio Nacional y lo reconoce como monumento histórico.
Pocos lugares en América reúnen, en un solo sitio, más de cinco siglos continuos de historia política: El poder mexica, la casa del conquistador, el gobierno virreinal, la República y la memoria muralista del siglo XX.
Los vestigios de Moctezuma y Cortés que aún sobreviven bajo el Centro Histórico
Para entender la historia del Palacio Nacional también hay que mirar hacia el costado norte del Zócalo, bajo el actual Nacional Monte de Piedad.
Entre 2017 y 2018, especialistas del INAH realizaron excavaciones durante trabajos de rehabilitación del inmueble y localizaron vestigios de las Casas Viejas de Axayácatl y restos de una casa construida bajo órdenes de Hernán Cortés.
Es decir, los arqueólogos localizaron evidencia material de los complejos mexicas y de las primeras construcciones asociadas a Cortés en el mismo espacio urbano.
La Secretaría de Cultura informó que los trabajos estuvieron a cargo del Programa de Arqueología Urbana, encabezado por los arqueólogos Raúl Barrera Rodríguez y José María García Guerrero.
Los hallazgos incluyeron pisos de lajas de basalto asociados a un espacio abierto del Palacio de Axayácatl, así como restos coloniales vinculados a la morada de Cortés y al primer Cabildo de la Nueva España.
Estos descubrimientos confirmaron algo que las fuentes históricas ya sugerían: Que el centro de la Ciudad de México conserva, bajo sus edificios actuales, capas superpuestas de poder mexica, conquista hispana y administración virreinal.
¿Dónde está Palacio Nacional y cómo visitarlo?
Visitar Palacio Nacional es entrar a uno de los puntos más simbólicos del Centro Histórico de la Ciudad de México. El recinto se localiza en la Plaza de la Constitución, esquina con Moneda, frente al Zócalo capitalino, en la alcaldía Cuauhtémoc. La Secretaría de Cultura federal registra la dirección como Plaza de la Constitución s/n, esquina con Moneda.
La forma más sencilla de llegar es en Metro. La estación más cercana es Zócalo/Tenochtitlan, de la Línea 2, ubicada a unos pasos del edificio. También se puede llegar caminando desde estaciones como Pino Suárez o Bellas Artes, si se desea recorrer parte del Centro Histórico.
La entrada a Palacio Nacional es gratuita. El Gobierno de México informa que todos los recorridos guiados son gratuitos, aunque requieren registro previo de martes a domingo a partir de las 10:00 horas en el Museo de Arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ubicado en Moneda 4, Centro Histórico.
Los recorridos guiados pueden incluir espacios como el Patio Central, los murales de Diego Rivera, el Recinto Parlamentario, los Patios Marianos y el Recinto de Homenaje a Benito Juárez, según disponibilidad. El aviso oficial también señala que las visitas pueden suspenderse sin previo aviso y que las personas mayores de 18 años deben presentar identificación oficial.

Caminar sobre cinco siglos de historia en Palacio Nacional
Visitar Palacio Nacional no es únicamente entrar a un edificio histórico.
Es caminar sobre las huellas de Moctezuma, los restos de la casa de Hernán Cortés, los archivos incendiados de los virreyes y los salones donde vivieron presidentes, se tomaron decisiones de Estado y se pintó una de las grandes narraciones visuales de México.
Cada piedra de sus muros cuenta una etapa distinta: El esplendor mexica, la Conquista, el Virreinato, la Independencia, la Reforma y la República moderna.
Y todo comenzó con un espacio tan codiciado que ni tlatoanis mexicas, ni conquistadores españoles, ni virreyes, ni presidentes mexicanos quisieron abandonar jamás.
Si visitas la Ciudad de México, detente frente a Palacio Nacional con otra mirada. No veas solo una fachada monumental. Imagina las Casas Nuevas de Moctezuma bajo tus pies, la residencia de Cortés levantándose sobre los restos de Tenochtitlan, el fuego de 1692 devorando archivos virreinales y los murales de Diego Rivera devolviéndole voz a siglos de historia.
Planea tu visita, reserva tiempo para recorrerlo y deja que el corazón político de México te cuente su historia desde adentro.
Para conocer más secretos del Centro Histórico y planear tu próxima escapada cultural visita www.mexicotravelchannel.com.mx y síguenos en redes sociales: @MexicoTravelChannel en Facebook, Instagram y TikTok.





