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Por: Circe Vargón

México tiene el honor histórico de ser uno de los grandes anfitriones de las mayores fiestas del fútbol mundial. Pero más allá de los estadios y los noventa minutos de juego, la verdadera intimidad de los torneos se vivió en los pasillos de los grandes hoteles del país.

Complejos arquitectónicos que durante los Mundiales funcionaron como centros de concentración para algunas de las selecciones más importantes del planeta, albergando jugadores, entrenadores, directivos, periodistas internacionales y personal de la FIFA, que encontraban en estos espacios lugares de descanso, preparación táctica y convivencia lejos de los estadios.

Durante las Copas del Mundo de 1970 y 1986, numerosos hoteles en Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Querétaro, Saltillo y otras sedes mundialistas adaptaron sus instalaciones para recibir delegaciones internacionales, periodistas, directivos de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) y personal técnico que acompañaba a las selecciones participantes.

En 1986, por ejemplo, crónicas locales documentan concentraciones de selecciones en Querétaro y Saltillo, donde equipos como Alemania, Dinamarca, España, Portugal e Inglaterra utilizaron hoteles y espacios de entrenamiento fuera de las sedes principales.

Estos sitios se convirtieron en auténticos centros de operación para las delegaciones internacionales. Mansión Galindo, ubicada en el municipio de San Juan del Río, Querétaro, ofrecía amplios jardines y privacidad para la concentración de Alemania Federal, mientras que Hacienda Jurica y Real de Minas, ubicados en la ciudad de Querétaro, brindaban las condiciones necesarias para el hospedaje de cuerpos técnicos, directivos y jugadores que buscaban mantenerse alejados de la presión mediática durante el torneo.

Foto: Wikimedia Commons
Estampilla conmemorativa con la imagen de Pelé/Foto: Wikimedia Commons

Hoteles históricos de México 70: La concentración de Pelé y Brasil

Uno de los puntos más emblemáticos de esta ruta nos lleva al Hotel Camino Real Ciudad de México, considerado una de las obras más importantes del arquitecto Ricardo Legorreta y uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura mexicana contemporánea.

Legorreta Arquitectos registra el proyecto como una obra de 1968, con una construcción de más de 85 mil metros cuadrados en la capital del país.

Inaugurado para recibir a visitantes internacionales antes de los Juegos Olímpicos de 1968, el complejo se convirtió durante décadas en uno de los principales centros de hospedaje para delegaciones deportivas, dirigentes y medios de comunicación que visitaban la capital mexicana.

Durante los Mundiales celebrados en México, sus patios, jardines y espacios interiores fueron escenario de encuentros informales entre figuras del futbol internacional, periodistas y aficionados que buscaban un vistazo de sus ídolos fuera de la cancha.

Más allá de su vínculo deportivo, el Camino Real Polanco es considerado un “hotel-museo” por su integración de arquitectura, arte, color, patios y recorridos interiores inspirados en la identidad mexicana.

Por otro lado, Guadalajara escribió una de las historias más entrañables del Mundial de 1970.

La Selección de Brasil, liderada por Pelé, convirtió a la capital jalisciense en su hogar durante buena parte del torneo.

Diversas investigaciones históricas y testimonios de la época señalan que Brasil estableció su concentración en las entonces Suites Caribe, actualmente conocidas como Guadalajara Plaza Expo Business Class, mientras realizaba entrenamientos en las instalaciones del Club Providencia.

Foto: Wikimedia Commons
Pelé pisó suelo azteca y dejó huella/Foto: Wikimedia Commons

La relación entre Brasil y Guadalajara trascendió lo deportivo.

A medida que avanzaba el torneo, miles de aficionados acudían diariamente al hotel y a los campos de entrenamiento con la esperanza de observar a Pelé, Jairzinho, Tostão, Rivelino y Carlos Alberto.

Varias crónicas recuerdan que la afición tapatía adoptó a Brasil casi como equipo local, acompañando sus entrenamientos y llenando el Estadio Jalisco durante su paso por el torneo.

La conexión fue tan profunda que, más de medio siglo después, Guadalajara sigue siendo recordada como la casa mexicana de aquella histórica selección brasileña que conquistó su tercer campeonato mundial y es considerada por muchos especialistas como uno de los mejores equipos de todos los tiempos.

Incluso existen registros que recuerdan cómo Pelé pasaba algunos momentos de descanso tocando la guitarra junto a la alberca del hotel, mientras la afición tapatía seguía cada uno de sus movimientos con admiración.

México 86: Haciendas, hoteles y concentración de las grandes selecciones

Durante México 86, Querétaro se convirtió en uno de los principales centros de concentración para selecciones internacionales, aprovechando antiguas haciendas y hoteles históricos adaptados para recibir delegaciones mundialistas.

En 1986, Querétaro fue ejemplo de esa logística mundialista: Alemania se concentró en Mansión Galindo, mientras otras selecciones utilizaron hoteles como Real de Minas y Hacienda Jurica.

La elección de estos espacios respondía a criterios específicos:

  • Privacidad
  • Seguridad
  • Comodidad
  • Áreas de entrenamiento
  • Condiciones climáticas favorables
  • Facilidades para mantener el aislamiento competitivo de los futbolistas.

Saltillo también formó parte de esta geografía logística durante México 86: Portugal e Inglaterra se concentraron en la ciudad por su cercanía con Monterrey, donde disputaron partidos del Grupo F.

La selección de Inglaterra se hospedó en el entonces Hotel Camino Real Saltillo, mientras que Portugal eligió el desaparecido Hotel La Torre, considerado uno de los establecimientos más importantes de la ciudad durante la década de 1980.

Ambos equipos aprovecharon la cercanía con Monterrey para trasladarse a sus compromisos mundialistas y utilizaron instalaciones deportivas locales para sus entrenamientos.

Diversas fotografías conservadas en archivos municipales muestran a jugadores portugueses e ingleses recorriendo calles, mercados y espacios públicos de Saltillo durante su estancia en México 86.

La experiencia ofrecía algo que pocas sedes mundialistas podían garantizar: tranquilidad, gastronomía mexicana adaptada a las necesidades de los atletas y un entorno cultural que sorprendía a visitantes procedentes de Europa y Sudamérica.

En 1986 México volvió a hacer historia hospendando a personajes de todo el mundo/ Foto: Wikimedia Commons

La infraestructura hotelera detrás de un Mundial

La Copa Mundial de 1986 también consolidó la imagen de México como anfitrión de grandes eventos internacionales, incluso después del terremoto de 1985.

El torneo se celebró entre el 31 de mayo y el 29 de junio de 1986, con 24 selecciones participantes y 52 partidos disputados en territorio mexicano.

La infraestructura turística del país permitió atender simultáneamente a 24 selecciones nacionales, miles de periodistas y cientos de miles de visitantes provenientes de todo el mundo.

La magnitud del evento exigió no solo estadios, sino hoteles, campos de entrenamiento, rutas de traslado y servicios de hospitalidad capaces de sostener una operación internacional.

Más allá de los resultados deportivos, muchos futbolistas recuerdan su estancia en México por la hospitalidad, la riqueza gastronómica y la cercanía de la afición.

Fue precisamente en hoteles, jardines y restaurantes donde se desarrollaron historias que rara vez aparecen en los libros oficiales de los Mundiales.

Foto: Pexels
La hospitalidad de los mexicanos ha sido un detalles que los jugadores no olvidan/Foto: Pexels

Un hospedaje digno de campeones mundiales

Hoy en día, varios de estos hoteles continúan operando y conservan parte de la memoria de aquellos torneos históricos, mientras otros permanecen en el recuerdo colectivo de ciudades como Saltillo, Guadalajara y Querétaro.

Algunos de ellos siguen siendo referentes de la hospitalidad mexicana. El Hotel Camino Real Polanco continúa funcionando como uno de los complejos más emblemáticos de la capital, mientras que Hacienda Jurica y Real de Minas permanecen entre los establecimientos históricos más reconocidos de Querétaro.

En contraste, hoteles como La Torre de Saltillo forman parte de la memoria de México 86, aunque ya no operan como en sus años de mayor esplendor.

Uno de los ejemplos más conocidos es la conservación simbólica de los espacios relacionados con Pelé durante su estancia en México 1970.

Incluso se han realizado exposiciones y homenajes para recordar los lugares que ocupó el astro brasileño durante el torneo.

La memoria hotelera de los Mundiales también se conserva en relatos, fotografías y archivos históricos que recuerdan la presencia de selecciones como Alemania, Inglaterra y Portugal en ciudades que ni siquiera fueron sedes oficiales de partidos, como Querétaro y Saltillo.

Estos destinos demostraron que la organización de un Mundial depende tanto de los estadios como de la red de hoteles, centros de entrenamiento y servicios capaces de atender a delegaciones procedentes de todo el mundo.

En la Ciudad de México, la habitación número 1 del complejo de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, utilizado como centro de concentración de la Selección de Brasil durante México 70, donde se hospedó Pelé antes de la final de 1970, ha sido preservada como una especie de cápsula del tiempo con mobiliario original.

Hospedarse en estos establecimientos significa acercarse a un capítulo poco explorado de la historia deportiva nacional.

Es una experiencia que combina arquitectura, turismo cultural, nostalgia futbolística y patrimonio histórico.

Además de los estadios, hoteles como el Camino Real Polanco, las antiguas Suites Caribe de Guadalajara, Mansión Galindo, Hacienda Jurica, Real de Minas, el Camino Real Saltillo y el desaparecido Hotel La Torre también formaron parte de la historia de México 70 y México 86.

Foto: Pexels
Diversos hoteles de México han dejado huella en la historia de México por su relación con el futbol/Foto: Pexels

Si eres un apasionado del turismo y del deporte, hospedarte en uno de estos hoteles históricos permite acercarse a los espacios que formaron parte de la preparación de algunas de las selecciones más importantes de los Mundiales celebrados en México.

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