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Por: Circe Vargón

Para el fútbol mexicano, el “quinto partido” es un fantasma inalcanzable, una barrera mental y deportiva que parece insuperable, aunque en 1986 México sí disputó ese quinto encuentro mundialista al llegar a cuartos de final.

Ocurrió en el Mundial de México 1986, bajo el calor sofocante de Monterrey. El Estadio Universitario, conocido como “El Volcán”, rugía con más de 40 mil almas empujando a un equipo histórico. Nadie imaginaba que ese día, la gloria se escurriría de entre los dedos.

El partido se disputó el 21 de junio de 1986 en el Estadio Universitario de San Nicolás de los Garza, según el registro oficial de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA).

La campaña de México había sido sólida e invicta. En la fase de grupos, venció a Bélgica e Irak y empató con Paraguay. En octavos, en el Estadio Azteca, un espectacular gol de tijera de Manuel Negrete selló el 2-0 ante Bulgaria.

Esa anotación es considerada una de las más emblemáticas en la historia de los Mundiales y ha sido destacada por la FIFA como uno de los grandes goles del torneo.

La victoria sobre Bulgaria clasificó a México a los cuartos de final, donde tendría que enfrentar a Alemania Federal en Monterrey. El premio por llegar entre los ocho mejores del mundo era enorme, pero el desafío también incluía soportar las exigentes condiciones climáticas del norte del país.

El termómetro marcaba 32 grados a la sombra, pero sobre la cancha la sensación térmica superaba los 40 grados.

Crónicas deportivas recientes recuerdan aquel duelo como una tarde marcada por el clima extremo de Monterrey y por un desgaste físico que condicionó el cierre del partido

El partido comenzó ríspido y sobre un terreno complicado. Al minuto 32, México sufrió un golpe determinante: Tomás Boy, el capitán y cerebro del equipo, salió lesionado en camilla.

Sin su visión de juego, el partido perdió fluidez. El reporte del encuentro registra la sustitución de Boy por Carlos de los Cobos.

Foto: Wikimedia Commons
El “quinto partido” se volvío un fantasma inalcanzable/Foto: Wikimedia Commons

Minuto 64: la ventaja que se transformó en parálisis

El rumbo pareció cambiar en el minuto 65. El defensor alemán Thomas Berthold, frustrado por el forcejeo con Fernando Quirarte, fue expulsado tras una agresión dentro del área mexicana.

El árbitro colombiano Jesús Díaz Palacios mostró la roja directa y dejó a Alemania con diez hombres. ¡El estadio estalló en júbilo!

Bora Milutinović envió a la cancha a Francisco Javier “El Abuelo” Cruz al segundo tiempo. Hasta ese momento el encuentro permanecía empatado 0-0 y las defensas habían impuesto condiciones durante gran parte de la tarde. Dos minutos después, Cruz empujó el balón a la red tras un tiro de esquina. La celebración duró segundos.

La acción fue invalidada por el árbitro al considerar que existió una falta previa sobre un defensor alemán dentro del área. Hasta la actualidad, la decisión continúa siendo motivo de debate entre aficionados, exjugadores e historiadores del fútbol mexicano.

Al concluir el partido, la polémica arbitral aumentó la tensión dentro y fuera del estadio.

El desgaste, los penales y la ausencia de Hugo Sánchez

El desgaste fue brutal. En el minuto 100 de la prórroga, Javier Aguirre recibió la segunda tarjeta amarilla y fue expulsado. El reporte del encuentro registra la expulsión del llamado “Vasco” durante el tiempo extra.

México llegó exhausto a la tanda de penales después de disputar gran parte del encuentro bajo condiciones climáticas extremas y con varios jugadores físicamente disminuidos.

Alemania ejecutó con frialdad. Negrete fue el único mexicano en convertir. Schumacher detuvo los tiros de Quirarte y Servín. El 4-1 selló la eliminación.

La FIFA registra que Alemania Federal avanzó tras imponerse 4-1 en la tanda, luego del 0-0 en tiempo regular y prórroga, los tantos fueron por conducto de Klaus Allofs, Andreas Brehme, Lothar Matthäus y Pierre Littbarski, mientras que Manuel Negrete fue el único mexicano que logró anotar desde los once pasos.

Uno de los episodios más discutidos fue la ausencia de Hugo Sánchez entre los cobradores. Hay distintas versiones ofrecidas por excompañeros y protagonistas del encuentro; sin embargo, no existe una explicación oficial definitiva que permita asegurar con certeza por qué el delantero no participó en la tanda de penales.

Las cicatrices del Universitario

A pesar de la eliminación, México concluyó invicto en tiempo regular y con solo dos goles recibidos en cinco partidos, un desempeño que aún se recuerda como una de sus mejores actuaciones mundialistas.

La Selección Nacional igualó entonces su mejor actuación histórica en una Copa del Mundo al alcanzar los cuartos de final, instancia que sigue siendo una referencia obligada cuando se habla de las grandes generaciones del fútbol mexicano.

FIFA reconoce que México 1986 fue, hasta entonces, una de las mejores participaciones del Tri en la Copa Mundial.

Aquel juego alimentó la llamada “maldición del quinto partido”, un umbral que el fútbol mexicano no logró superar en los siguientes mundiales.

Durante décadas, el encuentro ante Alemania Federal fue recordado como la ocasión más cercana que tuvo México de alcanzar una semifinal mundialista.

La llamada “maldición del quinto partido” nació precisamente porque, después de México 1986, la selección no logró volver a superar la barrera de los octavos de final en las Copas del Mundo posteriores.

En términos estrictos, la “maldición” no alude a que México nunca haya jugado un quinto partido, sino a que no volvió a rebasar esa instancia desde 1986.

¿Crees que la “maldición” es un tema mental o una herencia de partidos como el de Monterrey 86? Sigue descubriendo las historias que marcaron el deporte en México Travel Channel.

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