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Por: Circe Vargón

La mañana del 19 de septiembre de 1985, una viga cayó a escasos centímetros del piano eléctrico que una joven banda utilizaba para ensayar en una bodega de Santa María la Ribera.

En ese momento, ninguno de sus integrantes se encontraba allí.

Mientras el terremoto sacudía la Ciudad de México, José Manuel Hernández Cárdenas, conocido artísticamente como Roco Pachukote (cantante, compositor, activista cultural y uno de los fundadores de La Maldita Vecindad) estaba en la casa de sus padres, cerca de la Preparatoria Fresno.

Horas después llegaría al local de ensayo y descubriría que el instrumento se había salvado por apenas unos centímetros.

Afuera, la ciudad era otra.

Santa María la Ribera estaba cubierta de escombros. Desde Tlatelolco descendían familias que buscaban ayuda y las calles comenzaban a llenarse de brigadas espontáneas.

Aquel día cambió la Ciudad de México y también la historia de una agrupación llamada La Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio que surgió aquel año con una propuesta que mezcló rock, ska, reggae y punk con danzón, bolero, ritmos latinos y sonidos callejeros.

De acuerdo con la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM), esa combinación convirtió al grupo en uno de los precursores del rock mestizo nacional, fundada en 1985 y que este 2026 continúa celebrando sus cuatro décadas de trayectoria.

Su historia, sin embargo, no puede entenderse solamente a través de sus discos. También se encuentra en las vecindades, los salones de baile, las avenidas y los personajes de una capital que la banda transformó en canciones.

Si existe una imagen inseparable de La Maldita Vecindad, es la del Pachuco.

Traje amplio, sombrero, lenguaje fronterizo y actitud desafiante. Primero fue una expresión cultural surgida entre comunidades mexicanas y mexicoamericanas; después, Germán Valdés “Tin Tan” la convirtió en un personaje fundamental de la cultura popular mexicana.

Décadas más tarde, Roco Pachukote retomó aquella figura para conectarla con una nueva generación urbana.

¿Dónde nació La Maldita Vecindad?

La agrupación nació en la Ciudad de México en 1985 como un proyecto colectivo formado por jóvenes provenientes de distintos barrios de la capital.

Entre sus integrantes fundadores se encontraban:

  • José Manuel Hernández Cárdenas “Roco Pachukote” (voz).
  • Aldo Acuña (bajo).
  • José Luis Paredes “Pacho” (batería).
  • Arturo Reyes (saxofón).
  • Eulalio Cervantes “Sax” (saxofón. Fallecido en 2021)

Desde el inicio, la banda se concibió como un espacio donde convivían música, artes visuales, cultura popular y experiencias urbanas vinculadas con la Ciudad de México.

Antes de consolidarse como agrupación, sus integrantes trabajaban como un taller creativo en el que convivían distintas expresiones artísticas. Los ensayos se realizaban en el último cuarto de una bodega perteneciente al padre de Roco Pachukote, en Santa María la Ribera.

La mañana del terremoto, Roco Pachukote, se encontraba en la casa de sus padres, cerca de la Preparatoria Fresno.

Cuando salió, recorrió las calles del barrio y observó viviendas dañadas, así como el desplazamiento de personas que descendían por la avenida Ricardo Flores Magón desde Tlatelolco.

Al llegar a la bodega descubrió que una viga había caído a escasos centímetros del piano eléctrico utilizado en los ensayos. Después caminó hasta Tlatelolco, continuó por Paseo de la Reforma y llegó a la colonia Roma, donde presenció tanto la magnitud de la destrucción como la organización espontánea de la sociedad civil.

“El terremoto nos marca porque nos toca vivir toda la gran organización de la sociedad civil que surgió después”, relató Roco en una entrevista publicada por Chilango.

Aquella movilización contribuyó a definir la mirada comunitaria de la banda: la calle como espacio de convivencia, el barrio como territorio de identidad y la música como una forma de encuentro.

¿Quién es el Pachuco de La Maldita Vecindad?

Mucho antes de convertirse en una de las figuras emblemáticas de La Maldita Vecindad, el pachuco surgió entre jóvenes de origen mexicano establecidos en ciudades fronterizas de México y Estados Unidos durante las décadas de 1930 y 1940.

Su identidad se expresó mediante una forma particular de vestir, hablar, bailar y relacionarse con el espacio urbano.

Germán Valdés “Tin Tan” fue determinante para incorporar esta expresión al imaginario popular mexicano.

Primero la desarrolló en la radio y en las carpas fronterizas, y posteriormente la llevó al cine mexicano de las décadas de 1940 y 1950. Allí convirtió al pachuco en un personaje carismático, bilingüe, irreverente y profundamente urbano que terminaría formando parte de la cultura popular nacional.

Nació en la Ciudad de México el 19 de septiembre de 1915 y en 1927 se trasladó con su familia a Ciudad Juárez, donde entró en contacto con el ambiente fronterizo que posteriormente trasladaría a la radio, los escenarios y el cine.

Su manera de vestir, bailar y combinar el español con expresiones provenientes del inglés convirtió al Pachuco en un personaje cosmopolita, irreverente y profundamente ligado al barrio. Décadas después, Roco Pachukote recuperó esa presencia escénica para conectarla con las inquietudes de una nueva generación.

El vínculo quedó plasmado en “Pachuco”, canción incluida en el álbum El Circo, publicado en 1991.

Los créditos de la edición mexicana en vinilo registran la voz de Tin Tan en la pieza, además de la producción de Gustavo Santaolalla y la producción musical asociada de Aníbal Kerpel.

La grabación creó así un puente sonoro entre el Pachuco del cine del siglo XX y su reinterpretación dentro del rock mexicano.

Investigaciones académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han estudiado el pachuquismo como fenómeno social y expresión de identidad colectiva.

Décadas después, Roco recuperó la figura del pachuco porque encontraba en ella algo más que una manera de vestir.

Veía un símbolo de identidad cultural híbrida, resistencia urbana, orgullo popular y mezcla de influencias mexicanas y fronterizas.

De esta forma, el pachuco dejó de ser únicamente un personaje del cine clásico para convertirse nuevamente en una figura contemporánea dentro del rock mexicano.

¿Qué lugares de la Ciudad de México inspiraron a La Maldita Vecindad?

La historia de La Maldita Vecindad no se escribió únicamente en estudios de grabación o escenarios.

Gran parte de su identidad nació en las calles, los barrios y los espacios culturales que dieron forma a la vida cotidiana de la Ciudad de México durante las décadas de 1980 y 1990.

A continuación, recorremos algunos de los escenarios capitalinos que marcaron la historia de La Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio.

Santa María la Ribera: el barrio donde comenzó la historia

Antes de llenar foros y festivales, la historia de La Maldita Vecindad comenzó entre talleres, bodegas y vecindades de Santa María la Ribera.

El barrio conserva gran parte de la atmósfera que inspiró a la agrupación: calles arboladas, viviendas antiguas, pequeños comercios y espacios públicos donde distintas generaciones conviven alrededor de la música y la cultura popular.

El corazón de Santa María la Ribera continúa siendo el Kiosco Morisco. Originalmente construido para representar a México en la Exposición Internacional de Nueva Orleans de 1884-1885, terminó convirtiéndose en el emblema del barrio donde comenzó la historia de la agrupación.

El Chopo y la contracultura que acompañó a la banda

A pocas calles se encuentra el Museo Universitario del Chopo, recinto inaugurado por la UNAM el 25 de noviembre de 1975.

El museo abrió sus puertas a manifestaciones artísticas alternativas y estableció un diálogo permanente entre cultura popular, rock y contracultura.

Durante décadas, los alrededores del Chopo reunieron a músicos, coleccionistas, punks, metaleros, skatos y distintas expresiones juveniles que encontraron allí uno de sus principales espacios de encuentro.

José Luis Paredes Pacho, baterista de La Maldita Vecindad de 1985 a 2002, dirigió el recinto entre 2012 y 2024.

Aunque La Maldita Vecindad no nació dentro del Tianguis Cultural del Chopo, sí formó parte de la generación musical que encontró allí uno de sus principales espacios de difusión, intercambio y encuentro con otras escenas alternativas de la ciudad.

Tlatelolco, Reforma y Roma: el recorrido de una ciudad herida

Tlatelolco quedó unido a los recuerdos de los orígenes de la banda por la movilización ciudadana posterior al sismo. Roco relató que, después de observar a los habitantes que salían de la zona, caminó hasta la unidad habitacional para conocer la dimensión de lo ocurrido.

Desde allí continuó por Paseo de la Reforma y llegó a la colonia Roma, uno de los sectores más afectados. Aquel trayecto permitió al músico observar una capital herida, pero también una sociedad capaz de reunirse, organizar ayuda y apropiarse de las calles cuando las instituciones resultaban insuficientes.

Esos espacios forman parte de la experiencia urbana que dio forma a la agrupación. Vecindades, avenidas, personajes cotidianos, vendedores, salones de baile y sonidos populares conformaron el paisaje cultural desde el cual la banda comenzó a contar la vida en la gran metrópoli.

¿Qué significa “Los Hijos del Quinto Patio”?

El nombre de la banda remite al universo de las vecindades populares que durante décadas formaron parte esencial de la vida capitalina.

Los patios eran espacios donde convivían familias enteras, circulaban historias, músicas, conflictos y solidaridades.

Por eso el “quinto patio” funciona como una metáfora perfecta para una agrupación que convirtió la vida cotidiana de los barrios en canciones.

La expresión también forma parte de la memoria musical mexicana. Luis Arcaraz compuso la canción “Quinto Patio”, popularizada por Emilio Tuero, cuya historia presenta un amor atravesado por las diferencias sociales.

La imagen terminó asociada con los sectores populares y encontró una nueva resonancia en el nombre de la agrupación.

El disco que convirtió a la ciudad en canción

La trayectoria de La Maldita Vecindad dio uno de sus pasos decisivos con El Circo, álbum publicado en 1991 que reunió varias de las canciones más reconocibles de su repertorio y consolidó el sonido con el que la agrupación dejó una profunda huella en el rock mexicano.

El disco incluye temas como “Pachuco”, “Un poco de sangre”, “Toño”, “Solín”, “Kumbala”, “Un gran circo”, “Pata de perro”, “Crudelia” y “Mare”.

El Circo también incluyó “Querida”, composición de Juan Gabriel, muestra de la disposición de La Maldita Vecindad para conectar el rock con otras vertientes de la música popular mexicana.

Pero buena parte de la trascendencia del álbum reside en la variedad del universo que construyó. Historias urbanas, personajes, ritmos provenientes de distintas tradiciones y referencias culturales mexicanas encontraron un espacio común dentro de un disco que hoy permanece estrechamente vinculado con la identidad de la banda.

La Maldita Vecindad: ¿Cómo celebra sus 40 años?

Este 2026, La Maldita Vecindad celebra sus cuatro décadas con una gira que incluye presentaciones en la Arena Ciudad de México (30 de octubre de 2026) y la Arena Guadalajara (6 de noviembre de 2026), bajo el concepto “Día de Muertos en la Vecindad”.

La presentación capitalina contará con una megaofrenda colectiva, en la que el público podrá colocar copias de fotografías de sus seres queridos fallecidos. También se anunció un segmento acústico dedicado a la memoria de los difuntos, con piezas como “La Martiniana” y “Tatuaje”, además de “Unidad y movimiento”.

Sus seguidores podrán disfrutar de las canciones de La Maldita Vecindad, acompañando a sus integrantes Roco Pachukote (voz), Aldo Acuña (bajo), Pato Montes (guitarra), Héctor Hernández (guitarra), Machete Vázquez (guitarra), Miguel Sabbagh (guitarra), quienes han mantenido un diálogo permanente con la cultura popular mexicana.

Cuarenta años después, la bodega de Santa María la Ribera queda lejos, también aquel piano que sobrevivió por centímetros al terremoto.

Pero los barrios, los salones de baile, las vecindades y el espíritu comunitario que inspiraron a La Maldita Vecindad siguen presentes en sus canciones.

Por eso recorrer Santa María la Ribera, Tlatelolco, Paseo de la Reforma o la Roma implica caminar por los escenarios donde comenzó a escribirse una parte de la banda sonora de la Ciudad de México.

¿Cuál es tu canción favorita de La Maldita Vecindad?

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