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Claudio Castillo (c.castillo@mexicotravelchannel.com.mx)

¡Espero que estés bien! Hoy me gustaría plantearte una pregunta: ¿qué tan lleno y que tan vacío puedes estar al mismo tiempo? 

No es una respuesta fácil ¿verdad?

Bueno. Esta misma cuestión y su eventual respuesta fue lo que convirtió a Julio César en campeón, y no precisamente arriba en el ring, sino en su vida cotidiana al vencer su adicción a las drogas después de 15 años de consumirlas, mientras transcurría su carrera.

Los primeros golpes de la vida 

De la gloria absoluta y los millones de dólares a 15 años de adicciones y un intento de suicidio. Conoce la verdadera historia de Julio César Chávez.
Julio César Chávez de jóven en los primero aós de su carrera como boxeador profesional.

El 12 de julio de 1962, en Ciudad Obregón Chihuahua, Julio llega al mundo en el seno de una familia humilde. Él es el séptimo de once hermanos: Rodolfo, Rafael, Lilian Guadalupe, Cristina, Ariel, Sergio, María Isabel, Roberto, Cristian y Omar. 

Su hermano Omar murió con tan solo 4 años tras ser atropellado por un automóvil. Es por este motivo que el segundo hijo de Julio se llama Omar Chávez 

Su padre, Rodolfo Chávez, era un trabajador del ferrocarril. La familia vivía en una pequeña casa frente a las vías y en un vagón adaptado que la empresa les rentaba por su situación de muy bajos recursos.

Su madre Isabel González se dedicaba a limpiar casas y lavar la ropa de los vecinos.

Desde muy temprana edad, después de la llegada de la familia a Culiacán, Julio César vio a sus hermanos mayores Rodolfo y Rafael boxear en espectáculos para aportar aunque sea unos pesos cada semana.

Julio, quien en un principio no quería ser boxeador porque le daba miedo ver a sus hermanos todos golpeados, comienza a entrenar tras terminar la primaria (último grado de estudios que obtuvo en su vida) con la intención de ayudar con la dura situación que se vivía en su casa. – Esto, para fortuna del pugilismo, pero sin duda una desgracia para Doña Isabel quien soñaba con tener un hijo ingeniero-

El ascenso del César

Por primera vez -y única ocasión-, a sus 16 años, Julio César compite en un torneo de boxeo amateur en Ciudad de México donde queda en segundo lugar tras una decisión que hasta hoy él tilda de polémica. 

Con récord de 14-0-1 (14 victorias, cero empates y una derrota), a los 17 años decide dar el salto al boxeo profesional. El 5 de febrero de 1980 debuta contra Andrés Felix, a quien vence por decisión unánime. 

Ese día pudo llegar a casa con 250 pesos (hoy alrededor de 650 MXN) que entregó a su madre tan pronto pudo. Desde su debut como profesional, la vida de Julio pasó de una plagada de incertidumbre e inseguridad en Culiacán a una cierta estabilidad que se reafirmaba con cada golpe y cada una de las 43 victorias que obtuvo durante sus primeros cuatro años en el circuito profesional. 

El 13 de septiembre de 1984, en la ciudad de Los Ángeles (California) -ya pretendido por el máximo oportunista Don King- llegó su primera oportunidad por un título. Esto, en contra de su compañero de entrenamiento, Mario “Azabache” Martinez, quien resistió 8 asaltos de los 12 pactados. -¡Y sí! Para los conocedores del boxeo yo sé que el nombre de Don King nunca significó nada bueno, y en la vida de Julio tampoco fue la excepción.-  

Ya firmado por King, en 1985 llegó uno de los primeros grandes desafíos de su carrera. Se enfrentó al llamado “mata mexicanos” Roger Mayweather, – sí el tío de Floyd-.

Mayweather fue vencido por TKO (Knockout técnico) en tan solo dos asaltos por un Chavéz que parecía invencible hasta ese momento de su carrera con un récord de 46-0-0. 

De la gloria absoluta y los millones de dólares a 15 años de adicciones y un intento de suicidio. Conoce la verdadera historia de Julio César Chávez.
En su pelea contra Roger Mayweather, se suscitó el casi puño volador de Chávez al norteamericano.

Su siguiente pelea de interés global, en 1987, fue por el campeonato de Peso Ligero ante el puertorriqueño Edwin Rosario.

Esta pelea vio el nacimiento de la icónica banda roja que Julio César -después llamado también como “El gran campeón mexicano”- usaba cuando salía a combatir. Se dice que la madre de Rosario le hizo brujería con un muñeco de magia vudú, el cual tenía la cara de Chávez. Don King le recomendó una banda roja para ahuyentar a los malos espíritus. 

-Para el round 11 de la pelea, Rosario ya parecía un personaje sacado de un cuadro de Picasso, por lo desfigurado de su rostro al finalizar el combate. De hecho, su esquina decidió tirar la toalla-

Al año siguiente, en su absoluto Prime (el mejor momento de un deportista), Julio César unifica los campeonatos de peso medio en contra de José Luis “El Zurdo” Ramírez.

Este combate fue una victoria por decisión debido a que el médico detuvo la pelea en el onceavo round  por un corte en la cara de “El Zurdo”, en vez de contarlo como descalificación o retirada médica. -se comieron el último asalto y se fueron derechito a la deliberación-

Dos años después, en 1990, llegó la pelea más difícil en la carrera del pugilista. Meldrick Taylor, medallista de Oro en Los Ángeles 84 -conocido peleador explosivo y más jóven que Julio César-, logró ganarle a Julio César 11 de los 12 rounds -esto nunca antes le había pasado al mexicano-. En el round 12, faltando dos segundos, el referí sentenció el KO a favor de Julio Chávez.

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Para Julio César Chávez su pelea contra Meldrick Taylor fue el más duro de toda su carrera deportiva.

“Taylor es el mejor peleador que enfrenté. Era más rápido que yo, más fuerte que yo, más técnico que yo y para ganar tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano”, mencionó Julio César en entrevista con Adela Micha, años después.

Por cierto, según ESPN, esa pelea fue catalogada como la mejor del año, de la década y uno de los 10 mejores combates del siglo. 

La carrera de Chávez se mantuvo en lo más alto a partir de aquí. Fue el Top 1 del ranking libra por libra, durante 4 años, así como Top 1 del Boxeo internacional, cobrando -dijo él en varias entrevistas- “cerca de 10 millones de dólares por pelea… Lo tenía todo y de todos modos me sentía vacío. Es por eso que caí en las drogas”.

La caída del “Gran Campeón Mexicano”: 15 años de penas y adicciones

En septiembre de 1992 Chávez enfrentó a Héctor “el macho” Camacho, un boxeador puertorriqueño al que “El César del Boxeo” ya llevaba algunos años buscando.

Cuando por fin se vieron las caras, la tensión estaba más presente que nunca, debido a que este combate entre Julio y Héctor, confrontó a la escuela ofensiva e indetenible del boxeador mexicano contra el estilo más elegante y técnico de los peleadores caribeños.

Julio César Chávez se impone por decisión unánime sobre Héctor Camacho y es aquí, en su punto más alto, que la caída comienza.

“El día que yo le gané a ‘Macho’ Camacho fue el primer día que yo había consumido perico”, dijo en entrevistas, al tiempo que mencionó que esto sucedió en una reunión en la que se encontraban varios de los capos más buscados por las autoridades mexicanas.

“(Ellos) me hacían muchas preguntas (sobre la pelea)… De tantas preguntas suyas ya me estaba enojando al punto de gritarme con los capos más importantes de México”, mencionó

Cabe decir que tal era ese top de capos, que el mismo Julio César dijo que en esa reunión, dado el calibre de cada uno de ellos, sin duda, “había fácil 1,000 años de cárcel (en ese lugar)”.

En ese entonces Julio consumía un aproximado de 8 a 10 gramos de cocaína por día, así como beber, saltarse entrenamientos y andar de fiesta en fiesta con los narcos.

Confesó conocerlos a todos, ser amigo de la mayoría y que en más de una ocasión, fue “obligado” a asistir a eventos privados.

Si bien seguía invicto dentro del cuadrilátero su velocidad, resistencia y capacidades ya comenzaban a verse mermadas, y no por la edad, sino por el excesivo consumo de sustancias. 

La situación de Julio solo iba de mal en peor debido a sus problemas de adicción.

De la gloria absoluta y los millones de dólares a 15 años de adicciones y un intento de suicidio. Conoce la verdadera historia de Julio César Chávez.
Julio César y Don King celebrando su título contra Héctor “Macho” Camacho, la misma noche que Chávez consumió cocaína por primera vez.

Una de sus últimas peleas, en las que realmente se vio como ese gran ídolo del que México se enamoró, fue en contra del estadounidense Greg Haugen, en el Estadio Azteca. 

Haugen llevaba ya varios meses diciendo que la razón por la que Chávez no peleaba en nuestro país era porque “los mexicanos no tienen el dinero para ir a una pelea de boxeo”.

¿La respuesta?… 132,000 personas con boleto pagado para ver al “Gran Campeón Mexicano” pelear en el recinto deportivo más importante del país. 

De este combate se destacan dos cosas principalmente. La primera: que Chávez terminó con el retador en 5 rounds que le pertenecieron total y absolutamente a él. La segunda: que su salida al ring la efectuó con Francisco Arellano Félix, una de las personas más buscadas del planeta.

En septiembre de ese mismo año (1987) empató contra Pernell Whittaker perdiendo el 0 perfecto de su récord profesional, en un combate que muchos expertos decían era del estadounidense. 

Los problemas de adicción de Julio César lo llevaron a divorciarse de su primera esposa, Amalia Carrasco en 1994, mismo año en el que perdió el cero tras 89 victorias, un empate y cero derrotas.

Fue Frankie Randall (EU), un boxeador que se suponía era de mero trámite para Chávez, el primero en hacerle un Knockdown (término usado en boxeo y otros deportes de combate para referirse a cuando un peleador cae pero no es noqueado) en toda su carrera y vencerlo por decisión dividida. 

La cuenta de diez segundos, el final de su carrera y casi de su vida

Para 1996, ya con dos derrotas, divorciado y hundido en las adicciones, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP) demanda a Julio César Chávez por 7 millones de dólares.

A todo esto se suma una demanda por parte de su mujer y de su ex representante Don King, quien ya se olía el acabose del mexicano y decidió tomar todo lo que pudo antes de irse a buscar a su próxima víctima. 

“Estaba en mi casa. Tenía el codo podrido. Solo. Con las demandas de todo el mundo. Tomé la pistola y le jalé dos veces. A la tercera llegó mi cuñado y me levantó la pistola y ahí fue cuando salió el tiro”, confesó en entrevista con el comunicólogo Yordi Rosado, muchos años después ya limpio de todas sus adicciones. 

Los últimos 9 años de su carrera incluyen: dos empates, seis derrotas y 18 victorias más para un boxeador acabado a los ojos del público.

Acumuló dos derrotas contra su mayor detractor, Oscar “Golden Boy” de la Hoya y otras cuatro contra Willy Wise, Kostya Tszyu y Gorver Wiley, siendo ésta, su última pelea el 17 de septiembre del 2005, tras 25 años de carrera, romper un récord de asistencia presencial a un evento de boxeo (contra Haugen), lograr la segunda racha invicta más larga de la historia -se cuenta que el galés Jimmy Wilde llegó un 99-3-0 en la década de 1910- y, ser el boxeador más importante de la historia de nuestro país. 

Julio recuerda que una vez, conversando con su hijo Julio César Chávez Jr. -de quien si quieren les traigo un artículo más adelante- éste le dijo:

“Usted no me quiere ver campeón del mundo. Prefiere seguir drogado y borracho”

Cuenta que esta declaración fue en gran parte la razón por la que decidió internarse en un centro de rehabilitación y empezar a buscar una salida del hoyo que él mismo cavó. 

“Fui a un centro de rehabilitación en Guadalajara para que me dejaran de estar molestando. Al llegar me encerraron en un cuarto con otros 120 adictos y lo primero que dije en mi desesperación fue ‘¿No saben quien soy?’. Y me contestaron “sí. Eres un adicto más. Ten más humildad y empieza a valorar lo que tienes afuera y entiende el daño que les haces”. 

De la gloria absoluta y los millones de dólares a 15 años de adicciones y un intento de suicidio. Conoce la verdadera historia de Julio César Chávez.
Julio César Chávez y su hijo Julio Cézar Chávez Jr. después de sus luchas contra las adicciones.

Ya sobrio -después de varias recaídas-, Julio César Chávez vio a su hijo campeón del mundo (en Peso Mediano ), se volvió analista de boxeo para la cadena Azteca y vivió uno de los peores momentos de su vida personal al tener que internar y ayudar a la persona que más lo había ayudado a escapar de las adicciones, su propio hijo Julio César Chávez Jr.

“Él me salvó, me ayudó y después yo tuve que intentarlo”, mencionó el ex boxeador. 

Ya son 17 años los que el “Gran Campeón mexicano” lleva sobrio. Actualmente Julio César Chávez González es comentarista y analista deportivo. Dice que las personas más importantes de su vida son su madre y su mencionado hijo, quien, al igual que él, sigue libre de adicciones. 

De acuerdo con diversas entrevistas que ha dado en los medios de información, a sus 64 años, Julio César se mantiene activo, corre todos los días, se sigue dedicando al boxeo y tiene diversos gimnasios para practicar este deporte, además de un centro de rehabilitación llamado “Clínica Baja del sol”, ubicado en Tijuana.

Sin duda Julio César Chávez ,“El gran Campeón Mexicano”, es uno de los íconos deportivos más importantes de este país.

Esto no le quita el hecho de que está hecho de carne y hueso como todos los demás, y que por tanto nos maravillamos con sus combates e historia de vida.  

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