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Por: Circe Vargón

Durante buena parte del año, el antiguo Acapulco era una población pequeña frente al Pacífico. Pero cuando una vela aparecía en el horizonte, el puerto comenzaba a transformarse.

Después de una travesía de más de seis meses, el Galeón de Manila entraba en la bahía cargado con sedas, porcelanas, especias, perfumes, marfiles y mercancías procedentes de China, Japón, India, Persia y otros territorios asiáticos.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) describe cómo la llegada del navío comerciantes, funcionarios, cargadores y compradores llegaban para participar en una feria que convertía temporalmente al puerto en un espacio cosmopolita.

La ruta Manila-Acapulco funcionó de 1565 a 1815. Durante 250 años conectó Asia y América de manera regular, llevando plata americana hacia Filipinas y regresando a la Nueva España con productos, personas, conocimientos y expresiones culturales.

Aquella riqueza también atraía amenazas.

Corsarios y piratas conocían el valor de los cargamentos. La Corona española necesitaba proteger el puerto, las mercancías y a las embarcaciones que terminaban allí una de las travesías marítimas más largas de su tiempo.

El INAH documenta que la Corona española convirtió Acapulco en un punto defensivo estratégico precisamente para proteger a los galeones que terminaban allí su tornaviaje desde Manila y los valiosos cargamentos procedentes de Oriente.

Por eso, en 1616, comenzó a vigilar la bahía una fortaleza: el Fuerte de San Diego.

Foto: @INAHmx
Durante siglos, el Fuerte de San Diego miró hacia el mismo horizonte esperando dos posibilidades opuestas: la llegada del galeón cargado con mercancías de Asia o la aparición de una embarcación enemiga dispuesta a capturarlo./Foto: @INAHmx

1565: el viaje que convirtió a Acapulco en la puerta de Asia

Antes del fuerte estuvo el gran descubrimiento náutico.

En 1565, Andrés de Urdaneta consiguió establecer la ruta de regreso desde Filipinas hacia América, el llamado tornaviaje.

La nao capitana San Pedro fondeó en la bahía de Acapulco el 8 de octubre de 1565, después de seguir hacia el norte hasta encontrar las condiciones oceánicas que permitían alcanzar América y posteriormente descender por las costas de California.

La hazaña hizo viable una ruta transpacífica regular.

Los galeones utilizados en el trayecto podían desplazar aproximadamente entre 500 y 1,500 toneladas.

Desde América transportaban plata, mercancías y personas vinculadas con la administración y el comercio colonial; Manila funcionaba como punto de concentración de productos procedentes de numerosos mercados asiáticos.

Una vez descargadas en Acapulco, las mercancías podían continuar hacia la Ciudad de México y otros puntos de la Nueva España.

Así, cada barco que aparecía frente a la bahía conectaba a Acapulco con un mundo situado al otro lado del océano.

Foto: Sectur
Cinco baluartes forman la enorme estrella de piedra que durante siglos vigiló la bahía de Acapulco y protegió uno de los extremos de la ruta comercial con Asia./Foto: Sectur

1616: nace el guardián del Galeón de Manila

Medio siglo después del primer tornaviaje, la protección del puerto se volvió indispensable.

En 1616, el ingeniero de origen holandés Adrián Boot, procedente del Flandes entonces español, construyó la primera fortaleza de San Diego.

El nombre homenajeaba al santo patrono de Diego Fernández de Córdoba, marqués de Guadalcázar y decimotercer virrey de la Nueva España. Los cinco baluartes recibieron nombres igualmente vinculados con la monarquía y el virrey:

  • Rey.
  • Príncipe.
  • Duque.
  • Marqués.
  • Guadalcázar.

Desde la fortaleza se controlaba la entrada de la bahía. Los soldados podían observar las embarcaciones, responder ante una incursión enemiga y custodiar uno de los extremos del comercio transpacífico.

El fuerte protegía mucho más que un cargamento, defendía la conexión de la Nueva España con Asia.

Piratas, corsarios y el miedo a perder el cargamento

El discurso museográfico del actual Fuerte de San Diego dedica una parte importante a la piratería en el Pacífico y a la política defensiva desarrollada por la Corona española para proteger sus posesiones y el comercio oriental.

La razón era evidente.

Un galeón concentraba enormes cantidades de mercancías dentro de una sola embarcación. Sedas, porcelanas, brocados y otros bienes de gran valor llegaban después de atravesar miles de kilómetros de océano.

Acapulco necesitaba entonces algo más que un buen puerto, requería cañones.

Foto: INAH
Los cañones del fuerte formaban parte del sistema defensivo destinado a proteger a los galeones que concluían en Acapulco su travesía desde Manila./Foto: INAH

El terremoto que obligó a levantar una nueva fortaleza

La primera fortaleza permaneció activa durante más de siglo y medio.

Hasta que un fuerte terremoto ocurrido en 1776 dañó gravemente Acapulco y obligó a reconstruir el sistema defensivo.

De acuerdo con el INAH la fortaleza fue reconstruida bajo la intervención del ingeniero Miguel Constanzó, con base en un proyecto de Ramón Panón. Para 1783 estaba concluido el edificio ampliado que esencialmente conocemos actualmente.

Y su planta explica uno de sus mayores atractivos.

Foto:SECTUR
Frente a la bahía de Acapulco, el Fuerte de San Diego protegió durante siglos uno de los extremos de la histórica ruta comercial entre Asia y la Nueva España./Foto:SECTUR

¿Por qué el Fuerte de San Diego tiene forma de estrella?

Visto desde arriba parece una enorme estrella de piedra colocada frente al mar.

La estructura posee una planta pentagonal con cinco baluartes, semejante a una estrella de cinco puntas, y está rodeada por un foso. El INAH relaciona su diseño con los modelos de fortificación abaluartada difundidos en Europa y adoptados por España durante el siglo XVIII.

La geometría tenía una función militar. Los baluartes permitían defender diferentes ángulos del edificio y controlar sus flancos.

El nuevo fuerte era además considerablemente más poderoso.

Para 1783 poseía capacidad aproximada para 2,000 hombres, agua y víveres para un año y posiciones destinadas a 63 cañones de largo alcance.

Las salas abovedadas, almacenes, espacios de servicio y sistemas para conservar provisiones estaban diseñados para mantener la defensa durante un asedio prolongado.

Lo que hoy contemplamos como una arquitectura espectacular fue diseñado para resistir un ataque.

Foto: @Acapulco
Los muros del Fuerte de San Diego recuerdan la época en que Acapulco esperaba la llegada de galeones cargados con mercancías procedentes de Asia. Foto: @Acapulco

De los galeones a la Independencia de México

El Fuerte de San Diego mantuvo su importancia después del declive del comercio con Manila.

Durante la Guerra de Independencia se convirtió en uno de los enclaves más disputados del sur novohispano. Las fuerzas realistas se refugiaron dentro de la fortaleza mientras los insurgentes buscaban controlar Acapulco y su puerto.

José María Morelos y Pavón emprendió una larga lucha para apoderarse del enclave y mantuvo el fuerte bajo sitio durante dos años y siete meses, entre 1811 y 1813.

Así, los mismos muros que habían protegido las mercancías procedentes de Asia terminaron convertidos en escenario de la lucha por romper con el dominio español.

Después de la Independencia, el fuerte conservó funciones militares y también fue utilizado como hospital y cárcel. En el siglo XX comenzó su transformación definitiva en espacio cultural.

En 1933 recibió la categoría de monumento nacional y, décadas más tarde, encontró una función definitiva: convertirse en museo.

@Sebas_RM (Titular Fonatur)
La fortaleza protegía algo más que mercancías: defendía una de las conexiones transpacíficas más importantes de la Nueva España. Foto: @Sebas_RM (Titular Fonatur)

Museo Histórico de Acapulco: entrar en la época de la Nao de China

Desde el 24 de abril de 1986, el inmueble alberga el Museo Histórico de Acapulco Fuerte de San Diego, administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El museo cuenta con 14 salas de exhibición permanente y una sala de exposiciones temporales, además de un auditorio para eventos culturales.

Su recorrido aborda los primeros pobladores de Guerrero, la exploración de los Mares del Sur, navegación, comercio con Oriente, piratería, evangelización, arquitectura defensiva y Guerra de Independencia.

Entre sus colecciones se incluyen objetos asociados a la navegación, la ingeniería militar, la vida cotidiana del puerto, la piratería y el intercambio comercial con Asia, como porcelanas orientales, monedas, armamento y maquetas navales.

Desde sus baluartes todavía puede contemplarse la bahía que determinó el emplazamiento de la fortaleza.

El Museo Histórico de Acapulco Fuerte de San Diego conserva la memoria de la navegación, el comercio con Asia, la piratería y la defensa del puerto.
Foto: Enrique de la Madrid @edelamadrid

¿Cómo visitar el Fuerte de San Diego?

El recinto se encuentra frente a la Terminal Marítima, a poca distancia del Zócalo de Acapulco.

  • Dirección: Hornitos y Morelos s/n, colonia Centro, Acapulco, Guerrero.
  • Horario: martes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas.
  • Entrada: $155 para visitantes extranjeros y $85 para mexicanos y extranjeros residentes en México.
  • Domingos: entrada libre.
  • Acceso gratuito: menores de 13 años, estudiantes, docentes, personas con credencial INAPAM y personas con discapacidad.

El museo ofrece casilleros, estacionamiento, sanitarios, tienda, librería, accesibilidad y visitas guiadas. No permite ingresar con alimentos, mascotas ni utilizar flash.

El Galeón de Manila vuelve al Fuerte en octubre de 2026

La historia tendrá una conmemoración especial este octubre. Del 6 al 9 de octubre de 2026, México y Filipinas celebrarán los 461 años del primer tornaviaje mediante actividades culturales en Guerrero.

El Museo Histórico de Acapulco Fuerte de San Diego será una de las sedes principales.

El 8 de octubre, además de los actos conmemorativos, abrirá en el museo la exposición Historia y arqueología subacuática. Aportes documentales al estudio de naufragios, mientras que el día 9 se desarrollarán conferencias y actividades relacionadas con la navegación.

Actualmente ya no aparecen galeones en el horizonte de Acapulco.

Pero basta caminar por los baluartes y mirar hacia la entrada de la bahía para comprender por qué el fuerte fue construido exactamente allí y porque aquella historia necesitó muros para protegerse.

Hoy esos mismos muros ya no protegen los tesoros del Galeón de Manila, pero sí su memoria.

¿Has recorrido los baluartes del Fuerte de San Diego?

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