Descubre cuáles son las mejores condiciones para contemplar las aguas luminosas de Holbox y la Laguna de Manialtepec, dos experiencias nocturnas donde la oscuridad, el movimiento del agua y la presencia de microorganismos producen destellos azules.
Hay noches en México en las que el mar parece encenderse con cada movimiento.
Todo está oscuro. La embarcación avanza lentamente y durante los primeros minutos parece que no ocurre nada, entonces un remo entra en el agua y a su alrededor aparecen decenas de diminutos puntos azules.
Una pequeña ola rompe y, durante apenas unos segundos, su borde parece dibujado con luz, es bioluminiscencia.
En México, dos destinos se han vuelto especialmente conocidos por permitir experimentar este fenómeno: Holbox, en el norte de Quintana Roo, y la Laguna de Manialtepec, próxima a Puerto Escondido en Oaxaca.
Aunque las experiencias son diferentes, ambas revelan algo extraordinario: ninguna lámpara ilumina el agua, la luz está viva.
Ciertos microorganismos marinos, entre ellos especies de dinoflagelados, poseen la capacidad de emitir luz visible, generalmente azul o verdosa, mediante una reacción química.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explica que en este proceso intervienen la luciferina y la enzima luciferasa, cuya interacción produce destellos generalmente azules o verdes.

Foto: UNAM
En México Travel Channel nos apasionan los fenómenos naturales que no pueden encenderse ni apagarse para satisfacer al turista. Hoy esperamos a que desaparezca la luz para descubrir dos lugares donde el verdadero espectáculo comienza cuando el paisaje queda completamente a oscuras.
¿Qué es la bioluminiscencia y por qué el agua parece encenderse?
La bioluminiscencia es la capacidad de algunos organismos para transformar energía química en luz. En numerosos dinoflagelados intervienen la luciferina y la luciferasa, cuya reacción produce destellos visibles generalmente azules o verdosos.
En términos sencillos, es la capacidad de determinados seres vivos para transformar energía química en luz.
No todos los organismos capaces de producirla pertenecen al mismo grupo. Existen bacterias, hongos, medusas, crustáceos, peces y microorganismos que generan algún tipo de resplandor.
En los fenómenos observados cerca de la superficie marina, los protagonistas suelen ser algunos dinoflagelados, organismos unicelulares que forman parte del plancton. Más de 80 por ciento de las especies bioluminiscentes de este grupo pueden producir luz visible mediante la interacción entre luciferina y luciferasa.
Cuando el agua se agita, algunas especies responden emitiendo breves destellos.
Por eso el fenómeno parece intensificarse al mover una mano, con el paso de un remo, cuando rompe una ola o con el movimiento de peces u otros organismos.
Los destellos pueden durar apenas instantes, pero cuando existen cantidades suficientes de microorganismos, miles de pequeñas emisiones producen la ilusión de que el agua entera está iluminándose.
Cuando esa actividad ocurre en grandes concentraciones de microorganismos, el movimiento de una ola, un remo o incluso un pez puede producir la impresión de que el agua se llena repentinamente de puntos de luz.
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— SEMARNAT México (@SEMARNAT_mx) April 9, 2018
Holbox: cuando las estrellas aparecen también bajo tus pies
Holbox se localiza en el extremo norte de Quintana Roo y forma parte del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam, administrada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).
Esta Área Natural Protegida posee más de 154 mil hectáreas y conserva una combinación de ambientes marinos y terrestres, entre ellos manglares, dunas costeras, lagunas, selvas y esteros.
Su programa de manejo regula las actividades turísticas y busca reducir la contaminación, la acumulación de residuos y el deterioro de sus ecosistemas.
El portal oficial Caribe Mexicano identifica Punta Cocos, en el extremo occidental de la isla, como el sitio más conocido para observar la bioluminiscencia. Su distancia respecto de las principales luces del pueblo permite conseguir la oscuridad necesaria para distinguir mejor los destellos.
En noches favorables, basta mover suavemente el agua para que aparezcan diminutos puntos luminosos alrededor de las manos o los pies.
¿Cuándo ver bioluminiscencia en Holbox?
El periodo oficialmente promocionado como el más favorable se extiende aproximadamente de junio a septiembre. Durante esos meses pueden coincidir mejores concentraciones de microorganismos y condiciones adecuadas para observarlos en Punta Cocos.
Sin embargo, escoger un mes no garantiza una experiencia luminosa.
La intensidad depende de factores variables:
- Concentración de microorganismos.
- Nubosidad.
- Fase lunar.
- Viento y oleaje.
- Marea.
- Lluvias.
- Iluminación artificial.
Una noche cercana a Luna nueva puede facilitar la observación porque existe menos iluminación natural. Eso no significa que aumente la cantidad de microorganismos ni la intensidad biológica del fenómeno: simplemente permite distinguir mejor los destellos.
¡La bioluminiscencia convierte el mar en un show de luces por la noche! Entre los meses de julio a enero el plancton bioluminiscente llega a las playas de Holbox.
— Visit México (@VisitMex) March 1, 2021
Otros destinos para observar este fenómeno natural son la laguna de Manialtpec y Bucerias en Nayarit. pic.twitter.com/KJl8P1II9X
Laguna de Manialtepec: luces dentro del manglar
La segunda experiencia lleva hasta la costa de Oaxaca.
La Secretaría de Turismo de Oaxaca incorpora a Manialtepec dentro de su Ruta de la Costa y destaca los recorridos en lancha para conocer la diversidad de flora y fauna de este sistema lagunar y sus manglares.
Cuando existen las condiciones biológicas adecuadas, algunos recorridos nocturnos permiten observar destellos producidos en el agua.
A diferencia de Punta Cocos, donde el fenómeno puede contemplarse desde la costa, en Manialtepec la experiencia turística suele desarrollarse mediante una navegación nocturna por la laguna.
¿Cuál es la mejor temporada en Manialtepec?
La bioluminiscencia puede presentarse en distintos momentos del año, porque depende de condiciones ambientales y biológicas que no responden a un calendario turístico exacto.
Más que buscar únicamente un mes determinado, conviene elegir una noche con suficiente oscuridad y consultar el estado de la laguna antes de reservar.
Para aumentar las posibilidades de verla:
- Elige noches cercanas a la Luna nueva, cuando el cielo está más oscuro y los destellos pueden distinguirse con mayor claridad.
- Evita la Luna llena, ya que su luminosidad reduce el contraste entre la oscuridad y los pequeños destellos producidos en el agua.
- Consulta las condiciones de la laguna antes de reservar, especialmente si viajas exclusivamente para observar el fenómeno.
- Contrata prestadores turísticos y guías acreditados, particularmente para los recorridos nocturnos desde Puerto Escondido.
Cuando todos los factores coinciden, basta que el remo toque la superficie para que la oscuridad comience a llenarse de pequeñas luces.
🌙💤✨#BuenasNoches desde la Laguna de Manialtepec, #Oaxaca.
— SECTUR México (@SECTUR_mx) October 26, 2023
En este paraíso natural se puede disfrutar del avistamiento de aves, así como la bioluminiscencia que te sorprenderá. 🌊
¡Quedará grabado en tu mente! 🤩 https://t.co/z8GRgBBMDi pic.twitter.com/E3J5YsqXxG
Holbox o Manialtepec: dos maneras diferentes de perseguir la oscuridad
Las dos experiencias ofrecen formas distintas de acercarse al fenómeno.
Holbox: Punta Cocos permite combinar la observación nocturna con playas, manglares, bancos de arena y otras actividades dentro de Yum Balam. La temporada promocionada oficialmente se concentra entre junio y septiembre.
Manialtepec: La laguna ofrece una navegación nocturna rodeada por manglar y puede incorporarse fácilmente a un viaje por Puerto Escondido y la Costa de Oaxaca. El recorrido debe organizarse según las condiciones ambientales de cada noche.
En ambos casos, la regla es idéntica: viajamos para observar un ecosistema, no para exigirle que produzca un espectáculo.

¿Se puede nadar entre la bioluminiscencia?
La posibilidad de entrar al agua depende de la seguridad, las condiciones ambientales y las disposiciones locales.
No debe asumirse que nadar está permitido o resulta recomendable durante cualquier recorrido. Las lagunas costeras poseen corrientes, fondos irregulares, fauna silvestre y cambios ambientales que requieren evaluación profesional.
Además, los dinoflagelados forman un grupo muy diverso. La UNAM explica que algunos producen luz, mientras determinadas especies pueden generar toxinas y proliferaciones nocivas.
La presencia de bioluminiscencia no demuestra por sí sola que exista toxicidad, pero tampoco sustituye los avisos sanitarios o ambientales emitidos para cada sitio.
La decisión debe sujetarse a las instrucciones de autoridades y guías acreditados. Si existe una restricción, un aviso sanitario o condiciones inseguras, la observación desde la orilla, kayak o embarcación es la alternativa responsable.
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¿Cómo contemplar el fenómeno sin apagarlo?
Una experiencia de bioluminiscencia debería dejar el menor impacto posible y reconocer que la oscuridad no es un inconveniente, al contrario, es parte del fenómeno.
Evita utilizar linternas o flash innecesariamente, tanto para conservar la adaptación visual como para reducir molestias a otros visitantes y fauna.
No recolectes agua ni organismos y respeta cualquier restricción ambiental establecida. En Holbox conviene recordar además que la isla forma parte de Yum Balam, un Área Natural Protegida que conserva ecosistemas marinos, manglares, dunas y hábitats fundamentales para numerosas especies.
Y sobre todo, no conviertas la fotografía en el objetivo del viaje. La experiencia dura menos de lo que imaginamos.
Un último golpe de remo rompe la superficie. A su alrededor aparecen decenas de puntos azules y la estela acompaña brevemente a la embarcación antes de apagarse y después vuelve la oscuridad.
Quizá precisamente ahí reside la fuerza de la bioluminiscencia, que nos obliga a viajar de una manera poco habitual, escoger una noche oscura, esperar, acostumbrar los ojos y permitir que un microorganismo de apenas una fracción de milímetro decida cuándo veremos la luz.
Entonces comprendemos que no estamos viendo estrellas reflejadas sobre el agua. Estamos contemplando vida microscópica produciendo su propia luz debajo de nosotros.
Para encontrar estas estrellas no hay que mirar hacia el cielo. Hay que esperar a que todo quede oscuro y voltear hacia el agua.
¿Te atreverías a navegar en completa oscuridad para verlo?
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