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Por: Circe Vargón

Antes de verla romper, puedes escuchar la ola. Un estruendo llega desde el Pacífico mientras una pared de agua comienza a levantarse frente a Playa Zicatela, en Puerto Escondido.

Entonces aparece el surfista, remando, calculando el instante exacto.

La ola crece detrás de él, la tabla comienza a deslizarse y, durante algunos segundos, el agua forma un enorme tubo antes de estrellarse contra el banco de arena.

Así se entiende por qué Zicatela recibió un sobrenombre que conoce prácticamente cualquier surfista experimentado: “Mexican Pipeline”.

El apodo hace referencia a Banzai Pipeline, una célebre rompiente de surf ubicada en la costa norte de la isla de Oahu, Hawái. Su nombre, Pipeline, significa literalmente “tubería” en inglés y alude visualmente a las enormes olas huecas que forman un tubo o cilindro de agua por cuyo interior pueden deslizarse los surfistas.

Zicatela recibió el sobrenombre de “Mexican Pipeline” o “Pipeline Mexicano” precisamente porque también produce olas rápidas, poderosas y huecas capaces de formar grandes tubos.

La diferencia fundamental se encuentra bajo el agua: mientras el famoso Pipeline hawaiano rompe sobre arrecife, Zicatela es un beach break, es decir, una rompiente cuyo fondo está formado principalmente por arena.

Durante las grandes marejadas del Pacífico, las olas pueden superar ampliamente los seis metros.

Pero esta no es solamente la historia de una playa, es la de cómo una ola extraordinaria ayudó a transformar un antiguo puerto de la costa oaxaqueña en uno de los grandes destinos internacionales del surf de olas poderosas.

¿Por qué Zicatela tiene olas tan grandes?

La respuesta comienza miles de kilómetros lejos de Oaxaca.

Las marejadas generadas en el Pacífico Sur pueden recorrer miles de kilómetros antes de alcanzar la costa mexicana. Zicatela se encuentra directamente expuesta a esa energía y funciona como una rompiente de playa o beach break, donde las olas terminan rompiendo sobre bancos de arena cuya configuración cambia con las corrientes y el movimiento de sedimentos.

Por eso la ola tampoco permanece idéntica año tras año. La forma del fondo, la dirección y periodo de la marejada, el viento y los cambios en el transporte natural de arena influyen en la manera en que rompe.

La importancia del fondo marino es tal que, en agosto de 2026, investigadores vinculados con Save The Waves realizaron el primer levantamiento batimétrico y fotogramétrico de alta resolución de Zicatela, Marinero y Bahía Principal para comprender mejor los cambios observados en la rompiente.

Zicatela no conquistó al surf mundial por ser una playa tranquila, sino por la extraordinaria fuerza de sus olas./Foto: Webcams México

¿Cuándo aparecen las grandes olas de Zicatela?

El mayor oleaje suele presentarse entre mayo y septiembre, cuando las marejadas del hemisferio sur alcanzan con mayor frecuencia la costa oaxaqueña.

Los meses de junio, julio y agosto pueden producir jornadas especialmente intensas, con olas tubulares capaces de desafiar incluso a surfistas profesionales. Sin embargo, el tamaño cambia con cada marejada y no todos los días aparecen las enormes paredes de agua asociadas con el “Pipeline Mexicano”.

Entre noviembre y marzo, el oleaje suele disminuir con respecto al verano. También pueden presentarse condiciones más limpias debido a determinados patrones de viento, razón por la cual las competencias de noviembre siguen encontrando olas adecuadas para el surf profesional.

Para el visitante, las fechas ofrecen solamente una referencia. El océano siempre debe evaluarse mediante reportes de oleaje, banderas de seguridad y recomendaciones de surfistas, instructores y guardavidas locales.

Por unos segundos, el surfista desaparece dentro de una pared de agua: es la imagen que convirtió a Zicatela en el legendario “Pipeline Mexicano”./Foto: Sectur

Zicatela no es una playa para aprender a surfear

Este punto es especialmente importante para cualquier viajero. Las grandes olas de Zicatela requieren experiencia avanzada.

Además de la fuerza del rompiente existen corrientes, resacas y golpes contra bancos de arena capaces de provocar lesiones graves. Las guías especializadas clasifican el pico principal de Zicatela como una ola para surfistas avanzados o profesionales.

Quien quiera comenzar puede buscar zonas más apropiadas de Puerto Escondido y contratar instructores locales.

Entre las alternativas conocidas aparecen:

  • Carrizalillo: Su bahía resguardada ofrece condiciones mucho más amables en determinados días y es utilizada habitualmente por escuelas.

  • La Punta:  Ubicada en el extremo de Zicatela, sus izquierdas pueden resultar mucho más manejables que el pico principal, dependiendo siempre de la marejada.

La regla fundamental sigue siendo la misma: el nivel del surfista debe adaptarse al océano, nunca, al contrario.

Cuando la ola finalmente rompe se entiende por qué Zicatela conquistó al mundo del surf/Foto: Webcams México

De un tranquilo puerto oaxaqueño a destino internacional del surf

La historia del surf en Puerto Escondido comenzó a finales de la década de 1960 y principios de los 70, cuando surfistas aventureros de Estados Unidos y Australia descubrieron las rompientes excepcionales generadas por una fosa marina profunda ubicada a pocos metros de la costa.

Con el crecimiento de la reputación internacional de Zicatela llegaron surfistas, fotógrafos y equipos especializados en documentar olas grandes.

La presencia constante de visitantes contribuyó al desarrollo de escuelas, talleres de reparación y fabricación de tablas, alojamientos, restaurantes, tiendas deportivas y servicios turísticos. Al mismo tiempo, distintas generaciones de surfistas locales comenzaron a construir una cultura propia alrededor del mar.

Zicatela dejó de ser solamente una rompiente conocida entre viajeros aventureros.

Se convirtió en un punto de encuentro entre deportistas oaxaqueños, surfistas internacionales, fotógrafos acuáticos, instructores, prestadores turísticos y habitantes cuya actividad económica comenzó a relacionarse con la playa.

Actualmente, la ola forma parte central de la identidad de Puerto Escondido.

Foto: Instituto del Deporte Oaxaca
Una pared de agua se levanta frente a la costa de Oaxaca y durante unos segundos forma un gigantesco tubo: así nació la fama de Zicatela/ Foto: Instituto del Deporte Oaxaca

Los torneos que convirtieron la playa en un estadio natural

Las competencias ayudaron enormemente a construir la reputación internacional de Puerto Escondido.

El International Zicatela Mexican Pro, por ejemplo, reunió en noviembre de 2024 a surfistas mexicanos y extranjeros. El Gobierno de Oaxaca lo describió entonces como el mayor evento de surf del año en México y documentó más de 16 mil turistas durante su realización.

Zicatela también ha recibido circuitos y competencias internacionales vinculados con grandes olas y surf profesional.

Su valor como escenario deportivo tiene una explicación sencilla: Aquí las tribunas son la propia playa.

Mientras los surfistas esperan detrás de la rompiente, miles de espectadores pueden seguir las olas desde la arena.

Foto: Instituto del Deporte Oaxaca
Generaciones de surfistas locales han construido una cultura propia alrededor del océano y de las famosas rompientes de Puerto Escondido./Foto: Instituto del Deporte Oaxaca

Puerto Escondido se convirtió en Reserva Mundial de Surf en 2026

La historia dio un nuevo giro.

En 2026, Puerto Escondido se convirtió en la 14.ª Reserva Mundial de Surf del programa internacional impulsado por Save The Waves Coalition.

El reconocimiento no protege solamente una ola. El modelo de las Reservas Mundiales de Surf considera cinco grandes factores:

  1. Calidad y consistencia de las olas.
  2. Características ambientales.
  3. Cultura e historia del surf.
  4. Apoyo y capacidad de la comunidad local.
  5. Prioridad de conservación.

En Puerto Escondido, la iniciativa busca proteger conjuntamente las rompientes, los ecosistemas costeros y la cultura construida alrededor del surf.

Este enfoque resulta particularmente relevante porque el crecimiento turístico que produjo su fama también genera nuevas presiones sobre la costa.

La ola que transformó Puerto Escondido ahora necesita que Puerto Escondido ayude a protegerla.

Foto: Webcams México
Desde la arena, las grandes marejadas ofrecen un espectáculo impresionante que recuerda por qué Zicatela exige respeto al océano./ Foto: Webcams México

El surf también transformó la economía de Puerto Escondido

La dimensión turística puede comprobarse durante las competencias.

Durante el International Zicatela Mexican Pro de 2024, Oaxaca reportó alrededor de 16,492 visitantes, una ocupación hotelera promedio de 54.5% y una derrama económica superior a 30 millones de pesos.

A su alrededor se desarrollaron:

  • Escuelas de surf.
  • Restaurantes.
  • Hostales y hoteles.
  • Tiendas especializadas.
  • Fotógrafos deportivos.
  • Bares.
  • Servicios turísticos.

Zicatela dejó así de ser solamente una playa famosa entre surfistas. Se convirtió en uno de los motores de la identidad turística contemporánea de Puerto Escondido.

Escuelas de surf y renta de equipo

Para quienes desean aprender a surfear, Puerto Escondido cuenta con numerosas escuelas certificadas:

  • Costo de clase particular: $500-800 MXN por 2 horas
  • Renta de tabla: $200-400 MXN por día
  • Renta de traje de neopreno: $100-200 MXN por día

Los costos varían según temporada, duración, escuela, número de participantes y equipo incluido. Por ello, es preferible solicitar una cotización directa y evitar publicar tarifas como si fueran permanentes.

Durante décadas, la fama de Zicatela creció gracias a su fuerza.

Hoy su permanencia depende de la colaboración entre surfistas, comunidades, autoridades, científicos y visitantes.

Proteger la ola significa conservar el movimiento natural de la arena, mantener limpia el agua, cuidar manglares, reducir residuos y evitar infraestructura que altere la dinámica de la costa.

Quizá ahí se encuentre la lección más importante del “Pipeline Mexicano”.

El océano convirtió a Puerto Escondido en una meca del surf, pero nunca dejó de imponer sus propias reglas.

Puerto Escondido no solo enseña a amar el mar, sino a respetarlo; es un rincón oaxaqueño donde el espíritu de libertad y la pasión por la aventura se respiran en cada brisa.

¿Te has atrevido a montar o admirar las olas de Zicatela?

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