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Por Jasiel E. Angeles Marin (j.angeles@mexicotravelchannel.com.mx)

Cuando alguien piensa en mole, casi siempre vienen a la mente el poblano, el negro o el coloradito. 

No obstante, existe una versión que rompe por completo con esa idea: un mole de color rosa, delicado, aromático y lleno de historia. 

Su apariencia sorprende a primera vista, pero detrás de ese tono tan particular existe una tradición culinaria que ha sobrevivido durante generaciones y que habla del ingenio, creatividad y riqueza gastronómica de México.

Aunque todavía es poco conocido fuera de Guerrero, el mole rosa ha comenzado a despertar la curiosidad de chefs, viajeros y amantes de la cocina mexicana. 

Su elaboración conserva técnicas tradicionales, utiliza ingredientes naturales y representa una forma distinta de entender uno de los platillos más emblemáticos del país.

Descubre por qué existe el mole rosa, cuál es su origen, qué ingredientes lleva, en qué parte de México nació y por qué se ha convertido en uno de los platillos más exclusivos de la gastronomía mexicana.
¡El mole rosa es una delicia!

El origen del mole rosa: una tradición nacida en Taxco, Guerrero

Antes de conocer sus ingredientes, vale la pena entender de dónde proviene este platillo.

El mole rosa es originario de Taxco de Alarcón, Guerrero, uno de los Pueblos Mágicos más representativos de México. 

Su creación está ligada a la cocina tradicional de la región y, especialmente, a las celebraciones familiares y religiosas donde las recetas se transmitían de generación en generación.

De acuerdo con especialistas en gastronomía como el chef Ángel Vázquez y la revista The Gourmet Journal, esta variante surgió como una interpretación local del mole, adaptándose a los ingredientes disponibles en la región y buscando ofrecer un platillo más ligero, elegante y visualmente atractivo.

A diferencia de otros moles que requieren una gran cantidad de chiles secos y especias oscuras, el mole rosa privilegia sabores más delicados y una presentación completamente distinta.

No se sabe con exactitud su origen aunque se dice que está inspirado en el tono de la cantera que embellece la fachada del Templo de Santa Prisca de Taxco. 

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Templo de Santa Prisca de Taxco, Guerrero

¿Por qué el mole es de color rosa?

Lo primero que llama la atención es, sin duda, su color. Contrario a lo que muchas personas imaginan, el tono rosado no proviene de colorantes artificiales ni de ingredientes industriales.

El característico color del mole rosa se obtiene gracias a una combinación de ingredientes naturales como: betabel, piñón, almendra, nuez, cebolla, ajo, tortilla,, caldo y especias (clavo y pimienta). 

En algunas recetas tradicionales también se incorpora un ligero toque de vino blanco o ingredientes que ayudan a equilibrar los sabores sin alterar el color natural del platillo.

El resultado es una salsa de textura aterciopelada, con notas ligeramente dulces y un sabor mucho más suave que el de otros moles mexicanos.

Precisamente esa delicadeza es una de las razones por las que muchos cocineros consideran al mole rosa una auténtica joya gastronómica.

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Ingredientes del mole rosa

¿Por qué existe el mole rosa?

La cocina mexicana nunca ha sido estática. Cada región ha desarrollado sus propias versiones de los grandes platillos nacionales utilizando ingredientes locales, técnicas heredadas y necesidades específicas de cada comunidad.

El mole rosa nació precisamente bajo esa lógica.

Más que buscar competir con otros tipos de mole, esta receta representó una adaptación regional que reflejaba la identidad culinaria de Taxco. 

Su preparación comenzó a reservarse para celebraciones importantes como bodas, bautizos, fiestas patronales y reuniones familiares donde la comida adquiría un papel central.

Con el paso del tiempo, el platillo dejó de ser únicamente una receta doméstica para convertirse en uno de los símbolos gastronómicos de Guerrero.

Actualmente, diversos restaurantes de Taxco continúan preparándolo siguiendo recetas familiares que, en muchos casos, llevan más de un siglo transmitiéndose entre generaciones.

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Un mole distinto a todos los demás

México cuenta con decenas de variedades de mole. Según el portal del Gobierno de México existen más de 50 variedades de mole en todo el país, los más conocidos son el negro, verde, rojo y coloradito. 

Oaxaca presume sus famosos siete moles (negro, coloradito, amarillo, verde, chichilo, rojo y manchamanteles); Puebla conserva el tradicional mole poblano; mientras que estados como Hidalgo, Tlaxcala, Veracruz y Guerrero poseen versiones propias.

Sin embargo, el mole rosa destaca porque rompe varios de los elementos que normalmente asociamos con este platillo. Su sabor resulta menos picante y más sutil.

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La textura suele ser más cremosa.

Los ingredientes privilegian frutos secos sobre grandes cantidades de chile.

Y, sobre todo, su presentación apuesta por la elegancia visual, convirtiéndolo en un platillo que sorprende incluso antes del primer bocado.

Esta combinación ha permitido que chefs contemporáneos lo rescaten como parte de la alta cocina mexicana sin perder el respeto por sus raíces tradicionales.

El mole rosa también habla de identidad mexicana

Cada receta tradicional cuenta una historia sobre el lugar donde nació, y el mole rosa no es la excepción.

Taxco es reconocido internacionalmente por su arquitectura colonial, sus minas de plata y sus calles empedradas, pero también por una cocina que refleja siglos de intercambio cultural entre ingredientes indígenas y técnicas heredadas de la época virreinal.

El mole rosa representa precisamente esa mezcla.

En él conviven productos originarios de México con ingredientes introducidos durante la Colonia, dando como resultado una receta profundamente mexicana que conserva el valor del trabajo artesanal.

Por eso, más allá de ser un platillo llamativo por su color, constituye una expresión del patrimonio gastronómico de Guerrero.

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¿Dónde puede probarse el auténtico mole rosa?

Aunque algunos restaurantes fuera de Guerrero han comenzado a incorporarlo en sus menús, el lugar ideal para degustar el mole rosa sigue siendo Taxco de Alarcón.

Diversos cocineros tradicionales continúan elaborándolo respetando las recetas heredadas por sus familias, utilizando ingredientes frescos y procesos completamente artesanales que pueden tomar varias horas.

En festivales gastronómicos, ferias regionales y celebraciones locales (como cuáles?) también suele ocupar un lugar especial como uno de los platillos representativos del estado.

Quienes visitan Taxco buscando conocer su historia, arquitectura y tradición platera encuentran en el mole rosa una experiencia culinaria que complementa perfectamente el viaje.

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La gastronomía mexicana siempre encuentra nuevas formas de sorprender

Una de las grandes virtudes de la cocina mexicana es que nunca deja de revelar nuevas historias. Detrás de cada receta existe una comunidad, una tradición y una manera distinta de entender los ingredientes.

El mole rosa demuestra que incluso uno de los platillos más representativos del país puede reinventarse sin perder su esencia. 

Su color, sus sabores delicados e historia convierten a esta receta en un verdadero tesoro gastronómico que merece mucho más reconocimiento dentro y fuera de México.

No es casualidad que cada vez más viajeros lleguen a Taxco con la intención de probarlo. Quienes lo hacen descubren que el mole rosa no solo conquista por su apariencia, sino también por el profundo significado cultural que guarda en cada cucharada.

México es un país donde cada platillo cuenta una historia, y el mole rosa es una prueba de ello. 

Su origen en Taxco, la delicadeza de sus ingredientes y la tradición que lo rodea reflejan la enorme diversidad gastronómica que distingue a nuestro país ante el mundo.

Aunque no tenga la fama del mole poblano o del mole negro, representa una herencia culinaria igual de valiosa y digna de preservarse.

La próxima vez que visites Guerrero, atrévete a descubrir este tesoro gastronómico. 

Porque conocer México también significa sentarse a la mesa, probar sus sabores menos conocidos y entender que detrás de cada receta hay siglos de historia, identidad y orgullo. 

Mole rosa de Taxco.
Mole rosa de Taxco. Foto: Wayto

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