Por: Circe Vargón
Conozcamos los salones colosales de una de las maravillas subterráneas más impactantes del mundo para escuchar el mito indígena que late detrás de sus estalagmitas.
Pocos destinos turísticos de naturaleza en México logran despertar una sensación tan intensa de asombro como las Grutas de Cacahuamilpa, uno de los sistemas cavernarios más impresionantes del continente americano.
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) reconoce al Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa como uno de los sistemas de cuevas y formaciones geológicas más sorprendentes y visitados de México.
Desde el momento en que el visitante se coloca frente a su monumental entrada de piedra, comprende que está ante uno de los sistemas cavernarios más impresionantes de México.
Afuera permanece el paisaje montañoso de Guerrero; adentro comienza un sistema subterráneo de grandes galerías y formaciones minerales esculpidas durante millones de años por la paciente labor del agua.
Las grutas se formaron en rocas calizas de origen marino, modeladas por antiguos cauces subterráneos y procesos de disolución relacionados con el agua.
Los enormes salones subterráneos parecen extenderse sin fin. Las bóvedas naturales alcanzan alturas de hasta 70 metros y anchuras que oscilan entre 30 y 80 metros, dimensiones que las convierten en algunas de las galerías subterráneas más espectaculares de México.
A medida que se avanza por los senderos iluminados, la sensación de pequeñez se vuelve inevitable.
No es difícil comprender por qué los antiguos habitantes de la región consideraban este lugar un espacio sagrado.
Mucho antes de convertirse en uno de los principales atractivos turísticos de Guerrero, las cavernas formaban parte del imaginario espiritual de los pueblos originarios que habitaron la zona.
Diversas referencias históricas señalan que grupos chontales habitaron la región durante el periodo Posclásico mesoamericano (aproximadamente entre los siglos XII y XVI), antes de la llegada de los españoles.
Para ellos, aquellos pasadizos que se internaban en las profundidades de la tierra no eran simples formaciones geológicas; representaban el acceso a territorios donde convivían fuerzas divinas, espíritus ancestrales y misterios imposibles de comprender.
Actualmente, el Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa se localiza en el norte de Guerrero, entre los municipios de Pilcaya y Taxco de Alarcón, y puede visitarse por las carreteras federales Alpuyeca-Grutas de Cacahuamilpa y Taxco-Ixtapan de la Sal.
El sistema cavernario cuenta con una galería principal de enormes dimensiones (30 a 80 metros y alturas de 20 a 70 metros) dividida en salones naturales formados por concreciones calcáreas, separada por formaciones estalagmíticas que crean distintos espacios durante el recorrido.
En su interior, la temperatura suele mantenerse entre los 20 y 22 grados centígrados durante gran parte del año, convirtiéndolo en uno de los espacios naturales más sorprendentes del país.
Y es precisamente entre estos gigantescos salones de roca donde nació una de las leyendas más antiguas y fascinantes asociadas a Cacahuamilpa: La historia de la princesa de piedra.
Una formación natural que resulta un espectáculo a la vista. #DescubreGuerrero y las Grutas de Cacahuamilpa en la Región Norte del estado. pic.twitter.com/jWQgKUAtsB
— HectorAstudillo (@HectorAstudillo) April 15, 2017
En México Travel Channel descendimos a las profundidades de la geografía nacional para encontrar ese punto exacto donde la maravilla natural se fusiona con la memoria y las leyendas de nuestros pueblos originarios.
La leyenda de la princesa chontal perdida en las grutas
Antes de que las grutas fueran estudiadas por exploradores y científicos, sus enormes galerías ya habitaban en la imaginación de los pueblos indígenas de la región.
Dentro de las narraciones populares asociadas a las grutas destaca la leyenda de una princesa chontal, que nos remonta a los tiempos en que las cavernas eran un territorio inexplorado y temido.
Cuenta la tradición oral que la joven chontal poseía una belleza extraordinaria, pero también un carácter que desafiaba las normas de su comunidad. Su destino estaba marcado por acuerdos establecidos por los ancianos de la tribu, quienes planeaban unirla a un linaje considerado digno de su rango.
Sin embargo, se enamoró de quien las normas de su comunidad le prohibían elegir.
Algunas versiones afirman que pertenecía a un pueblo rival; otras sostienen que era un guerrero de condición inferior que jamás podría aspirar a la mano de una princesa.
Cuando la relación fue descubierta, las consecuencias fueron devastadoras.
La tradición cuenta que ambos fueron perseguidos por quienes consideraban aquella unión una afrenta a las costumbres ancestrales. Mientras el hombre desapareció entre los montes, la mujer buscó refugio en las profundidades de las cavernas.
Los relatos describen a la joven internándose sola en aquellos corredores oscuros, guiada únicamente por la tenue luz de una antorcha y por la esperanza de escapar de quienes la perseguían.
Pero las grutas no eran un refugio cualquiera.
Los antiguos habitantes consideraban que aquellos espacios pertenecían a poderes sobrenaturales y que ingresar sin autorización de las deidades implicaba desafiar fuerzas imposibles de controlar.
Otra versión aún más dramática sostiene que la princesa no escapó por voluntad propia. Según este relato, fue entregada como ofrenda para apaciguar a los espíritus que habitaban el subsuelo y evitar desgracias para la comunidad.
Aunque las variantes difieren en los detalles, todas coinciden en un mismo desenlace, la doncella jamás volvió a salir de las cavernas.
El 23 de abril de 1936 fue decretado el Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa, en Guerrero @CONANP_mx pic.twitter.com/ulsAnLOMwt
— gob.mx (@gobmx) April 23, 2016
La formación rocosa que dio origen a la leyenda
Como ocurre con muchas leyendas mexicanas, el final de la historia busca explicar una presencia física que todavía puede observarse en el paisaje y que alimenta la imaginación de quienes recorren las profundidades de Cacahuamilpa.
Los rastreadores de la tribu jamás lograron encontrar a la joven.
Los días se transformaron en semanas y las semanas en años, pero ninguna búsqueda logró revelar qué ocurrió en las profundidades del inframundo de piedra.
Fue entonces cuando comenzó a transmitirse una historia extraordinaria.
Según la leyenda, las deidades que habitaban las cavernas decidieron fundir el destino de la princesa con el de la montaña. Condenada a permanecer entre las sombras por toda la eternidad, su cuerpo comenzó a cubrirse lentamente de minerales arrastrados por el agua.
Gota tras gota.
Siglo tras siglo.
Hasta que la joven terminó convertida en piedra.
Los habitantes de la región afirman que esa transformación puede observarse todavía en una de las formaciones calcáreas más conocidas de las grutas.
Algunos guías identifican una silueta que recuerda el perfil de una mujer inmóvil, con la mirada dirigida hacia las alturas de la caverna, como si continuara esperando el regreso de su amado o el perdón de los dioses.
Este tipo de interpretación forma parte del imaginario popular que suele nombrar las formaciones según su parecido con figuras, tronos, fuentes, animales o rostros humanos.
La tradición oral también asegura que durante los momentos de mayor silencio puede escucharse un suave murmullo mezclado con el constante goteo del agua.
Para algunos es únicamente el sonido natural de la cueva. Para otros, es el suspiro eterno de la princesa petrificada.
Quizá por eso esta leyenda ha sobrevivido durante generaciones. No solo explica una curiosa formación rocosa, sino que transforma las grutas en un escenario donde el amor, el sacrificio y castigo permanecen suspendidos en el tiempo.
Este domingo la @OFAcapulco presentó la Beatlemanía & Queenmanía en las Grutas de Cacahuamilpa #GuerreroMeEnamora pic.twitter.com/buenjhd5nM
— Gobierno de Guerrero (@Gob_Guerrero) May 22, 2016
¿Qué significa realmente el nombre Cacahuamilpa?
Las leyendas constituyen una parte esencial de la identidad de Cacahuamilpa, pero incluso su nombre conserva rastros de la historia y riqueza cultural que caracterizó a esta región desde tiempos prehispánicos.
El nombre “Cacahuamilpa” proviene del náhuatl “cacahuatl”, relacionado con el cacao, y “milli”, que puede entenderse como sembradío o campo de cultivo. Algunas interpretaciones lo traducen como “sobre el sembradío de cacao” o “en la cementera de cacao”.
La región fue conocida por sus vínculos agrícolas y por una geografía marcada por montañas, cañadas y suelos que guardan memoria de antiguos paisajes naturales.
Aunque la zona ya no se asocia directamente con cultivos de cacao, el nombre permanece como un recordatorio de la huella lingüística náhuatl y de la relación histórica entre territorio, agricultura y memoria cultural.
En el #ÁreaNaturalProtegida Parque Nacional #Cacahuamilpa nace el río Amacuzac, el único cauce permanente del parque, hábitat de la nutria de agua dulce y diversas especies de flora y fauna. https://t.co/EHYjR3TJS7 . 🐍🦎🐛🐝🌳 pic.twitter.com/jkU04pJ8B5
— SEMARNAT México (@SEMARNAT_mx) June 22, 2018
El murmullo que habita en las entrañas de Guerrero
Existen lugares que impresionan por su tamaño y otros que permanecen en la memoria por las historias que guardan. Las Grutas de Cacahuamilpa pertenecen a ambas categorías.
Visitar el Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa es un recorrido que impacta el alma de cualquier viajero.
Mientras los ojos se maravillan con las formas bautizadas por la cultura popular como fuentes, tronos y monstruos, el verdadero encanto del lugar radica en apagar la mente y escuchar el sutil goteo del agua sobre la piedra.
En ese sonido rítmico e infinito, la leyenda de la princesa chontal parece despertar nuevamente, recordándonos que el subsuelo de México está habitado por historias de amor, tragedia y una belleza antigua que la naturaleza decidió resguardar para siempre de la luz del día.
Si visitas Taxco, no dejes de hacer una parada en las Grutas de Cacahuamilpa. Sus salones colosales y sus leyendas te transportarán a un mundo donde la naturaleza y el mito se funden en la eternidad.
El parque abre todos los días del año, de acuerdo con la información de CONANP, y cuenta con servicios como centro de visitantes, estacionamiento, miradores, módulos informativos, sanitarios y senderos señalizados.
El acceso general a las Grutas de Cacahuamilpa ronda entre $100 y $150 pesos para adultos, con tarifas preferenciales para menores e INAPAM. Debido a posibles actualizaciones, se recomienda verificar los precios vigentes antes de la visita, chécalo aquí.
El parque cuenta con estacionamiento para visitantes, además de servicios sanitarios, áreas de alimentos y módulos de atención turística.
Desde la Ciudad de México, el trayecto en automóvil toma aproximadamente entre 2.5 y 3 horas. La ruta más común es por la autopista México-Cuernavaca y posteriormente la carretera federal 95 rumbo a Taxco, siguiendo la desviación hacia las grutas después de Amacuzac. También existen corridas de autobús desde Taxqueña y transporte local desde Taxco.
Al final, las Grutas de Cacahuamilpa son mucho más que una maravilla geológica.
El Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa, en Guerrero, fue decretado el 23 de abril de 1936 @CONANP_mx pic.twitter.com/HGkKqhJL6U
— gob.mx (@gobmx) April 23, 2016
Son un espacio donde la naturaleza, la historia y la imaginación se encuentran bajo la misma bóveda de piedra. Quienes recorren sus entrañas regresan con fotografías, y con la sensación de haber visitado un lugar donde el tiempo, el mito y la naturaleza siguen conversando en silencio.
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