Por: Circe Vargón
Descubre la historia real de San Juan Bautista Tequesquitengo, el antiguo pueblo de Morelos que quedó bajo el agua y cuya iglesia aún puede visitarse mediante recorridos y buceo.
Bajo las aguas de Tequesquitengo permanecen los restos del antiguo pueblo de San Juan Bautista, una historia poco conocida del sur de Morelos.
No es una leyenda reciente, es el corazón del antiguo Tequesquitengo. Debajo de la fiesta, las lanchas y el esquí acuático yace el testimonio de piedra de un pueblo que fue borrado del mapa de la manera más lenta y desesperante posible.
El Lago de Tequesquitengo es hoy un destino turístico popular para deportes acuáticos. Pero bajo su superficie descansa una historia de conflicto, ingeniería y tragedia que pocos visitantes conocen.
La iglesia sumergida de San Juan Bautista es reconocida actualmente como uno de sus atractivos históricos y turísticos más emblemáticos.

En México Travel Channel creemos que viajar es también desenterrar los secretos que el paisaje y el agua intentan ocultar. Acompáñanos en esta inmersión hacia una de las crónicas más fascinantes e impactantes del Morelos antiguo.
La iglesia sumergida de San Juan Bautista
Mucho antes de que existiera el famoso lago que hoy atrae a miles de visitantes cada año, en este valle se levantaba el poblado de San Juan Bautista Tequesquitengo, una comunidad cuya economía giraba en torno a la agricultura y a la explotación del tequesquite, mineral que dio nombre al lugar.
Diversas crónicas locales y estudios sobre el pueblo sumergido coinciden en que este recurso era importante para la vida cotidiana del asentamiento.
Hoy, buzos experimentados descienden varios metros para observar restos de aquel asentamiento.
Entre ellos destaca la antigua iglesia dedicada a San Juan Bautista, cuyos vestigios se han convertido en uno de los símbolos más reconocibles de Tequesquitengo.
De acuerdo con información turística de Visit México, el sitio permite combinar historia, naturaleza y actividades como paseos en lancha o buceo recreativo.
Lo que para los turistas representa una experiencia fascinante, para los antiguos habitantes fue una tragedia que se desarrolló lentamente durante décadas.
La inundación del asentamiento original de Tequesquitengo no obedeció a una sola causa ni a un desastre repentino. Diversos estudios históricos y relatos locales coinciden en que el crecimiento del cuerpo de agua fue un proceso gradual durante el siglo XIX.
Algunos recuentos señalan que el aumento del nivel del lago estuvo vinculado con escurrimientos, desviaciones de agua y transformaciones agrícolas de la región.
Las constantes filtraciones, el desvío de escurrimientos agrícolas y la acumulación de agua en una cuenca cerrada favorecieron el aumento progresivo del nivel del lago.
El ascenso comenzó a registrarse desde las primeras décadas del siglo XIX. Poco a poco, el agua invadió las zonas de cultivo, los caminos y las viviendas.
Para 1865, según diversas crónicas históricas locales, el agua ya había alcanzado la parte superior del templo de San Juan Bautista, consolidando la desaparición del antiguo poblado y obligando a sus habitantes a trasladarse a zonas más elevadas, donde posteriormente se desarrolló la actual comunidad de Tequesquitengo.
Otras versiones populares sitúan la inundación alrededor de 1845, por lo que la cronología exacta varía según la fuente consultada.
Un atractivo de #Tequesquitengo es la Iglesia de San Juan Bautista, ubicada a 18 metros ¡de la superficie del lago! pic.twitter.com/3EHwOG0jTP
— Hotel Excelaris (@Hotel_Excelaris) February 21, 2014
Los conflictos por la tierra y el agua en Tequesquitengo
A mediados del siglo XIX (1840), el valle de Tequesquitengo era un asentamiento indígena vibrante que vivía de la agricultura y de la extracción de tequesquite, un mineral similar a la sal que se usaba para sazonar alimentos y hacer jabón.
La región, sin embargo, también se encontraba bajo la influencia económica de la poderosa Hacienda de San José Vista Hermosa, uno de los complejos azucareros más importantes del sur de Morelos.
Relatos históricos y crónicas locales relacionan a esta hacienda con la expansión cañera y con los conflictos por el agua en la zona.
Con el crecimiento de esta producción, surgieron disputas por el uso del agua y de la tierra.
Los propietarios de la hacienda, identificados en numerosas versiones históricas como los hermanos Mosso, buscaban ampliar las áreas destinadas al cultivo de caña de azúcar.
A partir de ese contexto surgieron relatos sobre conflictos entre los hacendados y los habitantes de Tequesquitengo, historias que con el paso del tiempo terminarían alimentando una de las leyendas más conocidas del estado.
Domina el cielo, sobrevuela el pueblo sumergido de San Juan Bautista Tequesquitengo https://t.co/EB4WMfRazD pic.twitter.com/FkXNxcPKpa
— Lancheros de Teques (@LancherosChidos) July 25, 2016
Una inundación deliberada: La leyenda sobre la inundación del pueblo
Es aquí donde la historia documentada y la leyenda comienzan a mezclarse.
La versión popular más difundida asegura que los propietarios de la Hacienda de San José Vista Hermosa desviaron deliberadamente los excedentes de agua y los canales de riego hacia el valle donde se encontraba el poblado, provocando una inundación progresiva como represalia contra los habitantes.
La narración ha sobrevivido durante generaciones porque ofrece una explicación sencilla y dramática para la desaparición de todo un pueblo.
Se dice que los terratenientes, obsesionados con expandir sus cultivos de caña de azúcar, exigieron a los pobladores la entrega de sus tierras comunales y su fuerza de trabajo.
Los indígenas se negaron rotundamente, iniciando un conflicto agrario que escaló de los tribunales a una declaración de conflicto agrario relacionado con el uso del agua y la expansión agrícola
En un acto de venganza de proporciones, los hermanos Mosso ordenaron desviar deliberadamente todos los canales de desecho y excedentes de agua de sus plantaciones hacia la cuenca donde se ubicaba el poblado.
Según los relatos locales, el avance del agua obligó al traslado de las familias.
Cuando el agua alcanzó las puertas de la iglesia de San Juan Bautista, las familias, cargando lo que podían y sus imágenes religiosas, tuvieron que subir a los cerros para contemplar el fin de su mundo.
Es importante señalar que los especialistas no consideran esta versión como un hecho plenamente comprobado, pero si se ha convertido en parte de la leyenda local con la que se conoce esta parte de nuestro país.

Tequesquitengo después de la inundación
La desaparición de San Juan Bautista Tequesquitengo no sólo modificó la vida de sus habitantes. También alteró de forma permanente el paisaje del sur de Morelos.
Con el paso de las décadas, el antiguo valle agrícola terminó convirtiéndose en un lago que hoy forma parte de la identidad turística del estado.
Esa paradoja es lo que vuelve única su historia: Un desastre para una comunidad terminó creando uno de los destinos recreativos más famosos del centro de México
¿Cómo encontraron la iglesia del pueblo sumergido de San Juan Bautista Tequesquitengo?#Testimonio #Moreloshttps://t.co/AkfbEbTfUS pic.twitter.com/ekN03c6cnS
— Lago Tequesquitengo (@Tequesquitengo) August 2, 2019
Hoy en día, el turismo de fin de semana disfruta del sol sin sospechar que navega sobre las cicatrices de un desastre industrial del México decimonónico.
La iglesia sumergida de Tequesquitengo es un recordatorio de que los paisajes más hermosos de nuestro país a veces ocultan secretos que el agua se resiste a borrar.
En las profundidades del lago permanecen estructuras asociadas al antiguo templo de San Juan Bautista. Dependiendo de las condiciones del agua y del nivel del lago, algunos elementos pueden apreciarse durante actividades guiadas de buceo.
Relatos de buzos y guías locales mencionan vestigios como el campanario, muros, el panteón y otras estructuras del antiguo pueblo.
🤩Tranquilidad, descanso, atardeceres espectaculares y momentos inolvidables te esperan en #Tequesquitengo, el mar de #Morelos, tan cerca de ti como tus ganas de salir a disfrutar la vida al máximo.💦#VisitMorelos pic.twitter.com/gBR4NhczB4
— SECTUR México (@SECTUR_mx) March 20, 2022
Actualmente, Tequesquitengo es conocido como el “Mar de Morelos”, un destino donde conviven la aventura, el descanso y una historia que todavía genera preguntas entre historiadores, cronistas y visitantes.
Si decides visitarlo, recuerda que bajo las lanchas, los deportes extremos y la vida nocturna permanece un fragmento del México decimonónico y el recuerdo tangible de un pueblo que desapareció lentamente bajo el agua y cuya iglesia sigue contando su historia desde las profundidades.
Para conocer más historias del México antiguo visita www.mexicotravelchannel.com y síguenos en redes sociales: @MexicoTravelChannel en Facebook, Instagram y TikTok.




