Por Jasiel E. Angeles Marin (j.angeles@mexicotravelchannel.com.mx)
Calaveras, borreguitos y pequeñas figuras de colores esconden una historia que ha viajado por siglos. Descubre cómo un dulce se convirtió en una de las expresiones artesanales más entrañables de México.
¿Alguna vez te has detenido a observar los pequeños detalles de una calaverita de azúcar? Sus ojos decorados, sus colores brillantes y, en ocasiones, hasta el nombre de una persona escrito sobre la frente.
Detrás de esas figuras que encontramos en mercados, ferias y ofrendas existe una historia mucho más antigua de lo que podríamos imaginar.
Se llaman alfeñiques y, aunque hoy los relacionamos inmediatamente con el Día de Muertos, su origen nos lleva a otras tierras, épocas y tradiciones gastronómicas.
Lo más interesante es que México no adoptó esta técnica de confitería, la transformó en una expresión artesanal que combina creatividad, memoria y una manera muy particular de representar a la muerte.
Pero ¿de dónde vienen realmente los alfeñiques y por qué terminaron formando parte de nuestras ofrendas?
En México Travel Channel te contamos su historia.

¿Qué son los alfeñiques y cómo se elaboran?
Antes de hablar de su origen, vale la pena conocer qué hace tan especiales a estas pequeñas figuras.
El alfeñique es una confitura elaborada principalmente con azúcar, cuya pasta se trabaja para crear distintas formas decorativas.
Aunque las calaveritas son sus representaciones más conocidas, también existen alfeñiques con forma de animales, frutas, flores, ataúdes, canastas y alimentos en miniatura.
Su elaboración requiere paciencia y habilidad manual.
Los artesanos preparan una mezcla de azúcar con otros ingredientes que pueden variar según la región y la técnica utilizada, hasta conseguir una consistencia que permita moldearla.
Después dan forma a las figuras, las dejan secar y agregan detalles con colores y adornos.
Algunas preparaciones incorporan clara de huevo, agua, nueces o semillas para conseguir diferentes texturas.
Es importante aclarar que no todas las calaveritas de azúcar se elaboran exactamente igual: existen técnicas de pasta moldeada y otras que utilizan azúcar vaciada en moldes.
El resultado, en cualquiera de sus variantes, demuestra que un ingrediente cotidiano puede convertirse en una auténtica pieza artesanal.

¿Cuál es el origen de los alfeñiques?
Aunque actualmente forman parte de nuestras tradiciones, los alfeñiques no nacieron en México.
Su antecedente se encuentra en la confitería árabe (Siglo VIII). La palabra se relaciona con el término al-fanid, utilizado para referirse a un dulce elaborado con azúcar.
A través de los intercambios culturales entre el mundo árabe y la península ibérica, estas técnicas de repostería llegaron a España.
Posteriormente, durante la época colonial (1521-1810), fueron introducidas en el territorio que hoy conocemos como México.
Sin embargo, sería incorrecto afirmar que las calaveritas de azúcar que colocamos actualmente en las ofrendas existían de la misma manera desde aquellos primeros tiempos.
Las recetas y sus usos fueron cambiando conforme se mezclaron las costumbres europeas con las prácticas locales.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) documenta que, en la tradición católica europea, se elaboraban dulces con formas relacionadas con santos y reliquias religiosas.
En México, estas costumbres encontraron nuevas expresiones y terminaron vinculándose con las celebraciones dedicadas a los difuntos.
Así comenzó una transformación que convertiría al alfeñique en una parte reconocible de la cultura popular mexicana.

¿Por qué los alfeñiques se colocan en las ofrendas de Día de Muertos?
Para entender su presencia en los altares, debemos recordar que el Día de Muertos reúne prácticas culturales desarrolladas a lo largo de varios siglos.
Las ofrendas incorporan alimentos, bebidas, flores y objetos que permiten recordar a familiares y seres queridos fallecidos.
Dentro de esta tradición, los dulces tienen un lugar especial.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señala que durante las celebraciones de Todos los Santos en México se comercializaban calaveras de azúcar, borreguitos de alfeñique y otras golosinas relacionadas con la temporada.
Las figuras fueron integrándose a los altares y a las celebraciones populares, hasta convertirse en elementos familiares para distintas generaciones.
Las calaveritas de azúcar representan una manera festiva de recordar la muerte, aunque sus significados pueden variar según la comunidad y las costumbres familiares.
Algunas llevan nombres escritos en la frente, mientras que otras se decoran con flores, grecas y pequeños detalles de colores.
No existe una única interpretación para todas las figuras, pero su presencia refleja una característica importante de la celebración mexicana: recordar a quienes murieron también puede ser un acto lleno de color y afecto.

Toluca, la ciudad donde el alfeñique se convirtió en una tradición emblemática
Si existe un destino mexicano especialmente relacionado con estas figuras de azúcar, es Toluca, en el Estado de México.
Su historia alfeñiquera tiene raíces profundas.
De acuerdo con el Ayuntamiento de Toluca, uno de los antecedentes documentales más antiguos corresponde a 1630, cuando Francisco de la Rosa solicitó autorización para elaborar alfeñique en un taller de la ciudad.
Esto no significa que haya sido el inventor del dulce, sino que su actividad representa un testimonio histórico de la elaboración local.
Con el paso de los años, familias de artesanos mantuvieron viva la tradición y desarrollaron diferentes figuras, colores y técnicas.
Actualmente, Toluca es reconocida por su Feria y Festival Cultural del Alfeñique, una celebración que reúne a productores y visitantes durante la temporada de Día de Muertos. Este año empezó el 3 de octubre y terminará el 2 de noviembre. Así que aún puedes acudir a esta celebración.
En los tradicionales Portales del centro histórico pueden encontrarse calaveritas, borreguitos, ataúdes, figuras de animales y una gran variedad de dulces artesanales.

¿Por qué los borreguitos de alfeñique son tan populares?
Aunque las calaveritas suelen llevarse toda la atención, los borreguitos también forman parte de esta tradición.
El Ayuntamiento de Toluca documenta que estas figuras se encuentran entre las representaciones históricas del alfeñique elaborado en la ciudad.
Su presencia se relaciona con la herencia de la confitería europea y con la incorporación de símbolos religiosos y populares.
En algunas tradiciones locales se les atribuyen significados asociados con la gratitud o la abundancia, pero estos no deben considerarse interpretaciones universales para todas las comunidades.
Con el tiempo, los artesanos ampliaron sus creaciones y comenzaron a elaborar una variedad cada vez mayor de figuras.
Así, los borreguitos comparten espacio con frutas, animales fantásticos y pequeñas representaciones de objetos cotidianos.

Los alfeñiques: un dulce que mantiene viva nuestra memoria
Detrás de cada calaverita, borreguito o pequeña figura de azúcar existe mucho más que una receta.
Hay conocimientos transmitidos entre generaciones, familias que han dedicado su vida a la confitería artesanal y una historia de intercambios culturales que terminó formando parte de las celebraciones mexicanas.
Y eso es precisamente lo que hace tan especial al alfeñique: su capacidad de transformar el azúcar en una expresión de identidad y memoria.
La próxima vez que visites un mercado de temporada o recorras la Feria del Alfeñique de Toluca, observa los detalles de cada pieza y conoce el trabajo de sus creadores.
Comprar directamente a los artesanos también es una manera de contribuir a que estas tradiciones continúen vivas.
En México Travel Channel queremos seguir descubriendo contigo las historias, los sabores y las costumbres que hacen extraordinario a nuestro país.

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