Por: Circe Vargón
De la selva de Calakmul a los bosques zapotecos de Oaxaca y el desierto de Baja California, descubre cinco experiencias de turismo comunitario y de naturaleza para viajar responsablemente por México.
Hay viajes que terminan cuando hacemos la maleta de regreso. Otros dejan algo detrás: ingresos para el guía comunitario que protege y conoce su bosque, trabajo para la cocinera que utiliza productos locales, recursos para una cooperativa que conserva un manglar o fondos destinados al cuidado de un Área Natural Protegida.
Viajar también produce consecuencias. Y cuando elegimos dónde dormir, quién nos guía, dónde comemos y qué servicios contratamos, parte de nuestro gasto puede convertirse en una herramienta para conservar aquello que fuimos a conocer.
Ésa es una de las reflexiones que acompañan al Día Mundial del Turismo, celebrado internacionalmente cada 27 de septiembre desde 1980.
La fecha recuerda la adopción de los estatutos de ONU Turismo el 27 de septiembre de 1970 y busca reconocer la importancia social, cultural, económica y política de la actividad turística.
En 2026, El Salvador será sede de la celebración oficial, programada del 25 al 27 de septiembre. Bajo el lema Digital Agenda and Artificial Intelligence to Redesign Tourism”, la conversación internacional pondrá el foco en las posibilidades que ofrecen la digitalización y la inteligencia artificial para transformar la gestión y experiencia de los destinos.
Pero mientras las herramientas para viajar cambian, una pregunta permanece intacta: ¿quién recibe realmente los beneficios del turismo?
Podemos utilizar inteligencia artificial para descubrir un bosque, reservar una cabaña o planear una ruta. Lo verdaderamente transformador comienza cuando una parte de nuestro gasto permanece en las comunidades que conservan esos lugares.

En México Travel Channel creemos que viajar conscientemente también es una forma de proteger aquello que admiramos. Por eso seleccionamos cinco rincones de México donde la naturaleza, la organización comunitaria y la conservación ofrecen otra manera de conocer el país.
5 destinos de turismo sustentable en México donde viajar ayuda a conservar
México reúne numerosas experiencias de turismo comunitario y de naturaleza desarrolladas alrededor de Áreas Naturales Protegidas, bosques comunales, humedales y territorios rurales.
1.- Calakmul, Campeche: Caminar donde todavía reina el jaguar
El camino se interna entre árboles hasta que el sonido de los vehículos desaparece. En algún punto de la selva puede escucharse el rugido profundo de un mono saraguato, mientras las antiguas estructuras mayas comienzan a elevarse sobre la vegetación.
La Reserva de la Biosfera Calakmul protege una de las mayores extensiones de selva tropical de México. En ella habitan jaguares, pumas, tapires, pecaríes de labios blancos, monos araña y saraguatos, además de centenares de especies de aves, reptiles y plantas. Su importancia natural se une a un extraordinario paisaje cultural integrado por antiguos asentamientos mayas.
La antigua ciudad maya de Calakmul forma parte del bien mixto inscrito por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, como Patrimonio Mundial, reconocimiento que protege tanto los vestigios arqueológicos como la selva que los rodea.
Dentro del área existen recorridos interpretativos como El Tapir, El Ramonal y Dormitorio de los Monos, donde el acompañamiento de guías autorizados permite conocer huellas, sonidos, árboles y relaciones ecológicas que pasarían inadvertidas para un visitante sin experiencia.
- La experiencia: senderismo, observación de aves, fotografía de naturaleza y arqueología.
- Viaja responsablemente: contrata guías locales, no abandones los senderos, mantén distancia de la fauna y evita reproducir sonidos para atraer animales.
El acceso a Calakmul y algunos servicios dentro del área implican cuotas que pueden modificarse anualmente. Antes de viajar conviene consultar las tarifas vigentes de CONANP, INAH y los prestadores comunitarios, especialmente si se contratará guía o transporte.
El costo total aproximado para visitar Calakmul en 2026 es de $300 pesos para nacionales y alrededor de $400 pesos para extranjeros, considerando todos los puntos de acceso.

2.- Sierra Gorda, Querétaro: Del semidesierto al bosque de niebla
Pocos territorios mexicanos cambian de paisaje tan rápidamente como la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda.
En cuestión de kilómetros pueden aparecer profundos cañones, selvas, bosques templados, zonas semidesérticas y cumbres cubiertas de vegetación.
La CONANP explica que su accidentado relieve asciende desde los cañones de tierras bajas hasta cumbres que superan los tres mil metros, creando una extraordinaria diversidad de climas y ecosistemas.
La reserva fue decretada en 1997 y protege aproximadamente 383 mil hectáreas. Entre las experiencias oficialmente reconocidas se encuentran senderismo, agroturismo, ciclismo de montaña, observación de fauna, fotografía y educación ambiental.
Además, existen alojamientos en cabañas, bungalows, zonas de camping y proyectos turísticos distribuidos por las comunidades de la región.
Dormir en una cabaña, contratar un recorrido local y comer en pequeños establecimientos regionales permite distribuir mejor la derrama económica.
- La experiencia: Senderos, miradores, aves, cañones y poblaciones serranas.
- El consejo responsable: Evita recorridos improvisados en zonas sensibles y privilegia prestadores establecidos dentro de las comunidades.
Cuota del ANP: $125 pesos por persona por día, de acuerdo con la tarifa publicada actualmente por CONANP. Los recorridos, hospedaje, alimentos y servicios comunitarios tienen costos independientes.
Experimenta la magia de la zona arqueológica de Ranas, al suroeste de la Sierra Gorda. #Querétaro #TurismoSostenible pic.twitter.com/ka0tmASVU8
— Querétaro Turismo (@QroTravel) April 18, 2017
3. Pueblos Mancomunados, Oaxaca: cuando el bosque se convirtió en anfitrión
En la Sierra Norte de Oaxaca, el bosque no funciona solamente como paisaje. Es territorio comunitario, fuente de alimento, memoria y sustento.
Los Pueblos Mancomunados reúnen a ocho comunidades zapotecas: Amatlán, Benito Juárez, Cuajimoloyas, La Nevería, Lachatao, Latuvi, Llano Grande y Yavesía. Sus senderos conectan bosques de pino y encino, miradores, comunidades productoras y antiguos caminos utilizados para comunicar diferentes regiones de Oaxaca.
En Santa Martha Latuvi, por ejemplo, puede recorrerse una ruta vinculada con un antiguo Camino Real, conocer cultivos de maíz, frijol y frutales, y participar en experiencias de agroturismo. Cuajimoloyas ofrece senderos, miradores y actividades relacionadas con los hongos silvestres, mientras La Nevería cuenta con cabañas comunitarias, talleres gastronómicos y recorridos por plantas medicinales.
Aquí, el guía conoce el bosque porque forma parte de su territorio. La comida procede de las parcelas cercanas y una mayor proporción del gasto permanece en la comunidad.
- La experiencia: Senderismo, ciclismo, gastronomía, observación de aves y vida comunitaria.
- Viaja responsablemente: Reserva directamente con los centros ecoturísticos, respeta las reglas de cada comunidad y no recolectes hongos ni plantas sin autorización.
En los Pueblos Mancomunados de Oaxaca puedes conocer tradiciones, principalmente zapotecas, y aprender de los proyectos productivos de la comunidad. 🤓
— Fonatur (@FonaturMX) May 8, 2025
En estos lugares se practica el ecoturismo, una gran alternativa para quienes buscan aventura lejos de las grandes ciudades. ⛰ pic.twitter.com/qvK1yc17bo
4. Los Petenes e Isla Arena, Campeche: navegar entre islas de selva
En la costa de Campeche, pequeños fragmentos de selva parecen flotar entre humedales y canales.
Son los petenes, islas de vegetación alimentadas por agua dulce que emerge del subsuelo. En ellas crecen mangles, chechenes y árboles de selva, rodeados por terrenos inundables que sirven de refugio y zona de reproducción para peces, crustáceos, reptiles y aves.
La Reserva de la Biosfera Los Petenes protege este singular ecosistema y especies como flamenco americano, cocodrilo de pantano y distintos tipos de manglar. También conserva los característicos ojos de agua que emergen dentro del complejo húmedo.
En el extremo norte, Isla Arena mantiene una fuerte identidad pesquera y ofrece un punto de acercamiento a este ecosistema. La infraestructura turística es limitada, por lo que contratar recorridos con habitantes y prestadores establecidos resulta esencial.
- La experiencia: navegación, observación de aves, fotografía y descubrimiento de manglares y petenes.
- Viaja responsablemente: nunca pidas al lanchero acercarse excesivamente a aves o fauna y evita extraer conchas, plantas o cualquier organismo.
Cuota del ANP: $125 pesos por persona por día. Los recorridos en lancha y servicios de guías se contratan por separado con prestadores locales.
Los #Petenes son hábitats de islas de vegetación variada. Este vocablo #Maya significa “campos llanos junto al mar a manera de islotes”. pic.twitter.com/7f2tm4qqWB
— CONANP (@CONANP_mx) August 13, 2017
5.- Valle de los Cirios, Baja California: dormir bajo uno de los desiertos más extraordinarios de México
La última parada cambia completamente de escenario. Del agua y los bosques pasamos al desierto.
En el Valle de los Cirios, el horizonte está dominado por montañas rocosas, cardones y enormes plantas de cirio que se elevan como velas sobre el desierto.
Esta Área de Protección de Flora y Fauna conserva más de 2.5 millones de hectáreas, lo que la convierte en una de las mayores Áreas Naturales Protegidas de México. Su extensión exige planear cuidadosamente los traslados, pues muchos recorridos atraviesan brechas, caminos rurales y zonas con pocos servicios.
La CONANP recomienda especialmente otoño, invierno y principios de primavera para realizar senderismo y visitar sitios de pinturas rupestres. También pueden realizarse observación de flora y fauna, educación ambiental y fotografía.
Además, existen cabañas propiedad de ejidatarios en algunas localidades, lo que abre la posibilidad de favorecer directamente a prestadores locales.
Al anochecer ocurre la última transformación. Lejos de las ciudades, la oscuridad revela un cielo cubierto de estrellas y convierte la bóveda nocturna en otro paisaje.
- La experiencia: senderismo, fotografía nocturna, observación de flora, pinturas rupestres y vida desértica.
- Viaja responsablemente: lleva todo lo necesario, pero también regresa contigo absolutamente todos tus residuos.
El 2 de junio de 1980 fue decretada el Área de Protección de Flora y Fauna Valle de los Cirios, en Baja California pic.twitter.com/hK5DhNnM3c
— gob.mx (@gobmx) June 2, 2016
¿Qué es el turismo responsable y cómo practicarlo en México?
Todo viaje produce algún impacto. El turismo responsable busca reducir sus efectos ambientales y aumentar los beneficios económicos, sociales y culturales para las comunidades receptoras.
Un viaje responsable comienza mucho antes de llegar al destino. Algunas decisiones sencillas pueden aumentar los beneficios locales y reducir nuestra huella:
- Contrata guías, cabañas, restaurantes y cooperativas locales.
- Evita plásticos y empaques innecesarios.
- No alimentes ni persigas animales silvestres.
- No extraigas plantas, piedras, arena, conchas o fósiles.
- Respeta senderos, vedas, horarios y límites de capacidad.
- Compra artesanías directamente a sus creadoras y creadores.
- Pregunta antes de fotografiar personas, ceremonias o viviendas.
- Utiliza transporte colectivo cuando exista una alternativa segura.
- Paga las cuotas correspondientes a las Áreas Naturales Protegidas.
En determinadas Áreas Naturales Protegidas, CONANP utiliza mecanismos como el Brazalete y el Pasaporte de la Conservación para acreditar el pago de derechos de acceso. Antes de viajar conviene consultar las condiciones específicas de cada área.

El viaje que continúa después de volver a casa
Viajar responsablemente exige abandonar una vieja costumbre: creer que necesitamos llevarnos algo para recordar un sitio.
No hace falta guardar una concha, arrancar una planta o acercarse demasiado a un animal para obtener una fotografía. En ocasiones, el mejor recuerdo consiste en dejar cada elemento donde estaba y regresar sabiendo que nuestra presencia generó trabajo local sin destruir aquello que fuimos a admirar.
Este 27 de septiembre, el Día Mundial del Turismo puede ser más que una celebración de los destinos que deseamos conocer. También puede recordarnos una responsabilidad:
Viajar por México procurando que nuestros pasos no borren el camino de quienes viven allí ni las huellas de la naturaleza que llegamos a contemplar.
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