Descubre la comunidad artesanal de Michoacán donde el barro dio una nueva vida a La Catrina y transformó una tradición artística en uno de los símbolos culturales más reconocibles del Día de Muertos.
A pocos kilómetros de Morelia, el paisaje comienza a cambiar. Los talleres familiares sustituyen a los edificios urbanos, los hornos forman parte del paisaje cotidiano y las vitrinas se llenan de figuras elegantes vestidas con flores, encajes y sombreros imposibles.
Es Capula, una tenencia ubicada al poniente de la capital michoacana que ha convertido la alfarería en una forma de identidad colectiva.
La comunidad es reconocida como uno de los principales centros alfareros de Michoacán. De acuerdo con la Casa de las Artesanías de Michoacán (Casart), en Capula se elaboran piezas mediante técnicas como el alisado, vidriado, pastillaje, alta temperatura, punteado y capulineado; además, la localidad es reconocida por sus características calaveras conocidas como Catrinas.
Aunque la comunidad es reconocida desde hace décadas por su loza tradicional, el capulineado y la decoración de punto fino, una figura terminó proyectando su nombre mucho más allá de Michoacán: la catrina de barro.
Aquí, el personaje inspirado en la obra gráfica de José Guadalupe Posada dejó de existir únicamente sobre papel para transformarse en escultura.
En manos de generaciones de artesanos, aquella imagen adquirió volumen, color, vestuario y movimiento hasta convertirse en uno de los emblemas de la comunidad.
Hoy, recorrer Capula significa descubrir un lugar donde el barro cuenta historias y donde la tradición artesanal continúa siendo una forma de preservar la memoria cultural mexicana.

En México Travel Channel reconocemos en las catrinas de Capula una expresión donde el talento artesanal, la memoria y la identidad michoacana permanecen unidos.
El origen: cuando una calavera de papel se convirtió en una escultura de barro
La historia contemporánea de las catrinas de Capula está vinculada con el maestro artesano Juan Torres, quien impulsó la elaboración de estas figuras de barro inspiradas en la obra de José Guadalupe Posada y en la representación posterior de La Catrina realizada por Diego Rivera.
Gracias a esta iniciativa, una imagen nacida en el grabado y la pintura comenzó a adquirir forma tridimensional, dando origen a una expresión artesanal que hoy identifica a toda una comunidad.
La Secretaría de Turismo de Michoacán documenta que las Catrinas de barro de Capula surgieron a instancias de Torres, quien tomó como referentes el trabajo de Posada y el mural de Rivera.
La propuesta permitió trasladar al barro una figura que hasta entonces era reconocida principalmente a través de la gráfica y la pintura. La calavera adquirió cuerpo completo, vestuario, accesorios y distintas posibilidades expresivas.
A partir de entonces, las familias artesanas de Capula desarrollaron sus propias interpretaciones. Las catrinas pueden aparecer con vestidos, rebozos, sombreros, flores, instrumentos musicales y otros elementos que permiten representar personajes, oficios y escenas de la vida cotidiana.
La creatividad de los talleres hizo que cada pieza pudiera tener características propias, sin abandonar las técnicas tradicionales de la comunidad.

Capula y la Indicación Geográfica que protege sus catrinas
El reconocimiento de las catrinas de Capula no se limita a su popularidad entre visitantes y coleccionistas.
En 2024 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la declaración de protección de la Indicación Geográfica “Catrinas de barro de Capula, Michoacán”.
El documento oficial establece que se trata de artesanías con forma de esqueleto o calavera vestida, elaboradas con barro blanco, rojo y negro recolectado en la región de Capula. También establece características relacionadas con sus tamaños, formas, vestimenta y procesos de elaboración.
La protección busca distinguir las piezas auténticas elaboradas en la comunidad y reconocer los conocimientos y procesos asociados con esta producción artesanal.
En 2025, la Casa de las Artesanías de Michoacán informó que 56 artesanos de Capula recibieron certificaciones y etiquetas vinculadas con la autenticidad de sus catrinas de barro, que cuentan con esta Indicación Geográfica.
Así, comprar una catrina directamente en Capula también puede convertirse en una manera de reconocer el origen y el trabajo detrás de una pieza artesanal.
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La Feria Nacional Artesanal y Cultural de la Catrina
Cada otoño, Capula vive uno de los momentos más importantes de su calendario cultural: la Feria Nacional Artesanal y Cultural de la Catrina.
En 2026, la XVI edición se realiza del 18 de octubre al 3 de noviembre en la plaza principal de la comunidad, con horario de 10:00 a 22:00 horas.
El Ayuntamiento de Morelia informó que participan artesanas y artesanos de Capula, además de expositores invitados de otras regiones de Michoacán.
La Casa de las Artesanías de Michoacán informó que la edición 2026 reúne a 260 artesanas y artesanos, mientras que la XIV edición del Concurso Artesanal de la Catrina forma parte de las actividades de la feria.
Durante la feria, las calles y la plaza principal se convierten en un escaparate para la producción artesanal. Además de las famosas catrinas, los visitantes pueden encontrar:
- Vajillas tradicionales.
- Macetas decorativas.
- Jarrones artesanales.
- Piezas de ornato.
- Trabajos elaborados con técnicas de punto fino y capulineado.
La programación incluye actividades culturales, muestras gastronómicas, concursos y exposiciones, además de espacios para adquirir directamente las piezas elaboradas por las familias artesanas.
Uno de los atractivos de visitar Capula durante esta temporada es precisamente poder recorrer los talleres y conocer una producción que no se limita a las figuras de La Catrina.

El taller donde el barro se vuelve catrina
Entrar en un taller de Capula permite observar todo lo que existe detrás de una pieza terminada.
El proceso comienza mucho antes del modelado: el barro debe prepararse hasta obtener la consistencia necesaria para que la figura conserve su estructura durante el secado y la cocción.
La Casa de las Artesanías de Michoacán identifica a Capula como un centro alfarero donde se trabajan técnicas como el punteado, el capulineado, el pastillaje, el vidriado y la alfarería de alta temperatura.
Cada etapa requiere experiencia. El secado, por ejemplo, debe realizarse de manera adecuada para reducir el riesgo de grietas, mientras que la cocción exige controlar las condiciones del horno para evitar que las piezas se dañen.
Por eso, una catrina terminada no es únicamente un objeto decorativo: concentra horas de trabajo, conocimientos técnicos y una tradición transmitida dentro de la comunidad.
Las técnicas que resisten el paso del tiempo
Aunque las catrinas son la expresión más visible de Capula, la identidad alfarera de la comunidad es mucho más amplia. Entre sus técnicas representativas se encuentran el capulineado y la decoración conocida como punteado o punto fino.
El capulineado se distingue por sus diseños florales y vegetales, mientras que el punto fino crea patrones mediante pequeñas aplicaciones de color realizadas con gran precisión. Ambas técnicas pueden observarse en platos, jarrones, vajillas y piezas ornamentales.
La elaboración tradicional requiere varias etapas:
- Selección y preparación del barro.
- Modelado de la pieza.
- Secado gradual.
- Primera cocción.
- Aplicación de color y decoración.
- Acabados y cocción final, según la técnica utilizada.
El resultado depende de numerosos factores, desde la preparación del material hasta las condiciones de secado y cocción.
Uno de los mayores valores de estas esculturas reside en su carácter artesanal. Los rostros, vestidos, sombreros y accesorios son modelados o intervenidos manualmente, por lo que cada pieza conserva pequeñas variaciones que revelan la mano de su creador.
Algunas representan músicos, cocineras, novias, bailarinas o vendedoras. Otras incorporan mariposas monarca, flores de cempasúchil, rebozos y elementos relacionados con la cultura purépecha. También existen piezas monumentales y composiciones completas que retratan escenas de la vida cotidiana.
Esta libertad creativa convirtió a la catrina en un lienzo tridimensional donde las familias artesanas pueden expresar su identidad, narrar historias y experimentar con nuevas propuestas sin abandonar los conocimientos heredados.

Comprar artesanía local también preserva un patrimonio
Las catrinas de Capula no solo representan una actividad comercial. También forman parte de la identidad productiva y cultural de la comunidad.
El Gobierno de Michoacán ha señalado que la comercialización de estas piezas contribuye a fortalecer los ingresos de las personas artesanas y a mantener activos los talleres tradicionales.
En 2025, por ejemplo, el estado informó sobre estrategias para ampliar los canales de venta de las catrinas que cuentan con autorización de uso de la Indicación Geográfica.
Adquirir una pieza directamente en la comunidad permite que el dinero llegue a quienes participan en su elaboración y ayuda a mantener la actividad artesanal.
Antes de comprar, es recomendable preguntar por el proceso de elaboración, identificar el sello o distintivo correspondiente cuando se trate de una pieza protegida por la Indicación Geográfica y solicitar indicaciones para transportar la artesanía sin dañarla.
Reconocer el tiempo invertido y pagar un precio justo también forman parte de una experiencia de turismo responsable.
#JuevesFriendly
— SECTUR México (@SECTUR_mx) October 30, 2015
Capula: El Pueblo que llena de vida a la tradición de muertos https://t.co/xUtR4LzA9m @mexicovivelo pic.twitter.com/2kITFAMdLR
Capula: cuando el barro se convierte en identidad
Capula demuestra que una artesanía puede transformar la historia cultural y económica de una comunidad.
Lo que comenzó como una interpretación en barro de una figura vinculada con José Guadalupe Posada y Diego Rivera terminó convirtiéndose en una expresión propia, reconocible y protegida legalmente por su origen.
En sus talleres, la muerte no aparece como una presencia sombría, sino vestida de gala, cubierta de flores, acompañada de personajes cotidianos y modelada con la paciencia de quienes han hecho del barro una forma de identidad.
Las catrinas de Capula son, en ese sentido, mucho más que souvenirs de Día de Muertos. Son piezas que concentran historia, creatividad, conocimientos artesanales y memoria comunitaria.
Y quizá ahí reside la verdadera magia de este pueblo: en Capula, una calavera dejó de ser solamente una imagen para convertirse en una tradición que todavía se moldea con las manos.
¿Qué estilo de catrina de Capula elegirías para representar una historia de tu familia?
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