Loading_frases_v2

Por: Circe Vargón

Hoy basta un clic para acceder a miles de películas desde cualquier dispositivo.

Sin embargo, durante gran parte del siglo XX la memoria audiovisual de México dependió de materiales extremadamente frágiles: rollos de nitrato, negativos fotográficos, cintas magnéticas y películas que podían deteriorarse, incendiarse o perderse para siempre.

Gracias a esos soportes sobreviven imágenes irrepetibles de la Revolución Mexicana, registros de ciudades que ya no existen como las conocemos, escenas de la vida cotidiana de generaciones pasadas y algunas de las obras más importantes de la cinematografía nacional.

Conservar ese legado requiere una labor silenciosa y altamente especializada.

Restauradores, archivistas, historiadores y técnicos trabajan diariamente para proteger materiales afectados por el paso del tiempo, la humedad, los cambios de temperatura y la degradación química propia de los antiguos soportes cinematográficos.

Gracias a su trabajo, hoy es posible seguir viendo el México de otras épocas y comprender cómo el cine, la fotografía y los documentales ayudaron a construir la identidad cultural del país.

Las grandes historias de México no solo se conservan en libros y archivos escritos; también viven en miles de rollos cinematográficos, fotografías y documentales que permiten volver a mirar el país que conocieron generaciones pasadas.

La Filmoteca de la UNAM, casi 60 mil latas de memoria

Uno de los principales guardianes del patrimonio cinematográfico nacional es la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Su historia comenzó en 1960 y desde entonces se ha consolidado como una de las instituciones más importantes del país en materia de conservación, restauración, investigación y difusión cinematográfica. 

Actualmente, su acervo fílmico comprende más de 46 mil realizaciones cinematográficas, resguardadas en 15 bóvedas. Ocho están destinadas a cintas de acetato y siete al almacenamiento especializado de películas de nitrato.

Las bóvedas mantienen condiciones controladas de temperatura, humedad y seguridad para prolongar la conservación de los materiales.

El acervo también incluye más de 83 mil fotografías de rodaje y personalidades, carteles, lobby cards, documentos especializados y alrededor de 800 aparatos cinematográficos. Además, su Banco de Imagen permite consultar registros que abarcan desde 1896 hasta finales del siglo XX.

Entre los materiales preservados se encuentran registros documentales de gran relevancia histórica, incluidas imágenes relacionadas con la Revolución Mexicana que han sido objeto de procesos de restauración.

La Filmoteca de la UNAM es una de las principales instituciones dedicadas a la conservación del patrimonio cinematográfico nacional./Foto: Wikimedia Commons

La Cineteca Nacional, mucho más que una sala de cine

Para miles de visitantes, la Cineteca Nacional es uno de los espacios culturales más importantes de la Ciudad de México. Sin embargo, detrás de sus salas de exhibición existe una labor menos visible pero igual de importante: la conservación del patrimonio fílmico nacional.

La institución reporta un acervo de más de 80 mil rollos en diferentes formatos, equivalentes a aproximadamente 20 mil copias. Para monitorear su estado de conservación, cada año se revisan físicamente alrededor de 2 mil 200 copias fílmicas.

Los materiales de acetato y poliéster se organizan en cuatro bóvedas de acuerdo con sus características físicas.

En el caso de las películas de nitrato de celulosa, la Cineteca señala que se almacenan en una bóveda especializada ubicada en Ciudad Universitaria, a cargo de la Filmoteca de la UNAM, con la que mantiene un convenio para utilizar ese repositorio.

La Cineteca también trabaja bajo lineamientos y recomendaciones vinculados con la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), organización de la que es miembro.

Su trabajo incluye revisar, estabilizar, digitalizar y restaurar materiales. Durante 2025, por ejemplo, su área de restauración digital reportó la revisión y estabilización física de aproximadamente 424 títulos y la revisión, estabilización y digitalización de alrededor de 530 rollos.

La Cineteca Nacional realiza una labor esencial de preservación, restauración y digitalización del patrimonio fílmico mexicano./Foto: Wikimedia Commons

El Archivo Fílmico Reyes, una ventana al México del siglo XX

Menos conocido por el gran público, pero de enorme relevancia histórica, el Archivo Fílmico Reyes ha puesto a disposición de investigadores, estudiantes y público general cientos de materiales documentales filmados entre las décadas de 1940 y 1970.

Gracias a proyectos de preservación y digitalización impulsados en años recientes, este acervo permite observar paisajes, ciudades, comunidades y escenas cotidianas de un México que en muchos casos ha desaparecido.

Entre los materiales disponibles destacan documentales producidos por realizadores extranjeros que registraron aspectos de la vida nacional durante el siglo XX, incluyendo zonas arqueológicas, actividades económicas, tradiciones populares y paisajes urbanos.

Más que simples documentos audiovisuales, estas películas funcionan como cápsulas del tiempo que permiten comprender la evolución social y cultural del país.

En marzo de 2026, la Secretaría de Cultura informó que, con apoyo del programa Fomento al Cine Mexicano (Focine), el director y productor Ezequiel Reyes Retana puso a disposición del público 500 documentales educativos realizados entre las décadas de 1940 y 1970.

El proyecto también contempla la digitalización, subtitulación y difusión de diez documentales filmados en distintas regiones de México por realizadores extranjeros durante la década de 1940.

Los materiales registran aspectos relacionados con la geografía, historia, política, economía y cultura del país.

El archivo surgió a partir de la búsqueda y colección de películas realizada por Ezequiel Reyes Retana, quien encontró materiales en mercados, tianguis y espacios donde se comercializaban filmes. Con el tiempo, la colección reunió películas en formatos de 16, 35 y súper 8 milímetros, entre otros.

Hoy, parte de este material está disponible para investigadores y personas dedicadas a producciones audiovisuales, mientras que también se han organizado actividades abiertas al público.

El Archivo General de la Nación, más de un millón de imágenes para entender el siglo XX mexicano

Aunque suele asociarse principalmente con documentos históricos, el Archivo General de la Nación (AGN) también desempeña un papel fundamental en la conservación de materiales visuales.

Su acervo resguarda millones de documentos que abarcan desde el periodo virreinal hasta la actualidad, además de importantes colecciones fotográficas y materiales relacionados con la historia política, social y cultural del país.

Uno de los conjuntos más valiosos es el Archivo Fotográfico Hermanos Mayo, integrado por más de un millón de imágenes que documentan la vida cotidiana, los movimientos sociales, la política, el deporte y la cultura mexicana durante buena parte del siglo XX.

El grupo de fotoperiodistas llegó a México en el contexto del exilio republicano español y desarrolló una extensa labor documental sobre la vida política y social del país. El propio AGN conserva materiales relacionados con su llegada a México a bordo del Sinaia en 1939.

Las fotografías y documentos de este tipo permiten acercarse a acontecimientos políticos, movimientos sociales, personajes públicos, actividades cotidianas y transformaciones urbanas que difícilmente podrían reconstruirse únicamente a través de textos.

Gracias a este acervo es posible reconstruir visualmente momentos fundamentales de la historia contemporánea de México.

Cuando una película podía desaparecer para siempre

Uno de los mayores desafíos para los archivos cinematográficos ha sido la conservación de películas filmadas sobre nitrato de celulosa.

Este material, utilizado ampliamente durante las primeras décadas del cine, posee una característica que lo convirtió en una amenaza para los acervos históricos: es altamente inflamable.

Con el paso del tiempo, el nitrato puede deteriorarse de manera irreversible e incluso generar procesos de combustión espontánea si no se conserva bajo condiciones estrictamente controladas.

Por esta razón, instituciones como la Filmoteca de la UNAM y la Cineteca Nacional han desarrollado sistemas especializados de almacenamiento para proteger estos materiales históricos.

Gracias a estas medidas, numerosas obras de la Época de Oro del cine mexicano han logrado sobrevivir hasta nuestros días.

Un patrimonio que no siempre está en streaming

La llegada de las plataformas digitales facilitó enormemente el acceso al cine y a los contenidos audiovisuales. Sin embargo, una gran parte de la memoria visual de México continúa resguardada en archivos especializados.

Muchos materiales históricos todavía requieren procesos de restauración, digitalización, catalogación e investigación antes de poder consultarse públicamente.

Por ello, instituciones como la Filmoteca de la UNAM, la Cineteca Nacional, el Archivo General de la Nación y el Archivo Fílmico Reyes cumplen una función esencial: proteger aquello que permite entender cómo se veía, cómo hablaba y cómo se contaba a sí mismo el México de otras generaciones. 

Visitar sus exposiciones, consultar sus catálogos o conocer su labor es también una forma de valorar un patrimonio que rara vez aparece en las plataformas de entretenimiento, pero que resulta indispensable para comprender la historia cultural del país.

Porque antes de Netflix, antes de internet y antes del streaming, hubo millones de fotogramas que construyeron la memoria visual de México.

Y hoy, gracias a estos archivos, siguen iluminando nuestro pasado.

¿Cuál es la película mexicana clásica que consideras indispensable para entender la historia del cine nacional?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SIGUE LEYENDO