Por: Circe Vargón
De Cozumel a San Juan de Ulúa. Un recorrido por tres escenarios del Caribe y el Golfo donde comenzaron los contactos, conflictos y transformaciones que modificaron para siempre la historia del territorio mexicano.
Cada 12 de octubre se recuerda la llegada de la expedición de Cristóbal Colón a América, ocurrida en 1492.
Durante buena parte del siglo XX, la fecha fue conocida en México como Día de la Raza y se relacionó con el mestizaje y encuentro cultural entre Europa y América.
Sin embargo, el 18 de diciembre de 2020, un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación estableció oficialmente la denominación Día de la Nación Pluricultural para la conmemoración del 12 de octubre.
La fecha sigue siendo el 12 de octubre. Lo que cambió fue el enfoque oficial de la conmemoración, que actualmente busca reconocer la diversidad étnica, cultural y lingüística de México, así como la presencia histórica de los pueblos indígenas y afromexicanos.
Colón nunca llegó al territorio que actualmente ocupa México. La historia que transformaría estas tierras comenzó después.
Entre 1518 y 1519, expediciones españolas recorrieron las costas del Caribe y del Golfo, encontrándose con pueblos que poseían ciudades, rutas comerciales, organizaciones políticas, lenguas y sistemas religiosos propios.
Todavía quedan lugares donde puede seguirse aquella ruta.
Primero aparece una isla maya: Cozumel, después, los ríos y llanuras de Centla, donde el contacto se convirtió en un enfrentamiento armado.
Finalmente surge San Juan de Ulúa, frente a las costas de Veracruz, donde comenzaría a construirse una puerta marítima entre la Nueva España y Europa.

En México Travel Channel recorremos tres escenarios donde la historia cambió de dirección y cuyos vestigios permiten comprender por qué México se reconoce hoy como una nación pluricultural.
¿A qué lugares de México llegaron primero los españoles?
Las expediciones españolas recorrieron distintos puntos de la península de Yucatán y del Golfo antes del avance hacia México-Tenochtitlan. Cozumel, Centla y San Juan de Ulúa permiten reconstruir tres momentos decisivos de aquel proceso.
Cozumel, Quintana Roo: una isla maya antes de la llegada española
Antes de convertirse en destino turístico, Cozumel era una isla densamente poblada e integrada en las redes políticas y comerciales mayas.
Su principal sitio arqueológico, San Gervasio, fue fundado alrededor del año 300. El asentamiento creció especialmente después del año 1000 y entre 1200 y la llegada española se convirtió en la ciudad más importante de la isla.
El INAH señala que Cozumel estaba densamente habitado cuando aparecieron los europeos y desempeñó un papel clave durante la primera etapa de la Conquista.
En 1518, la expedición comandada por Juan de Grijalva alcanzó la isla. Allí, el capellán Juan Díaz Núñez ofició la ceremonia que el Gobierno de Quintana Roo conmemora como la primera misa católica celebrada en territorio de lo que actualmente es México.
Un año después llegó la expedición de Hernán Cortés.
Desde Cozumel continuaría hacia Tabasco y posteriormente Veracruz.
Hoy San Gervasio permite conocer el mundo insular que ya existía antes de aquellas expediciones: conjuntos residenciales, espacios ceremoniales, adoratorios, caminos y edificios que revelan una comunidad organizada mucho antes del desembarco español.
Para visitar San Gervasio: Abre de lunes a domingo, de 9:00 a 15:30 horas, con último acceso a las 15:00. Se localiza aproximadamente a siete kilómetros del centro de Cozumel, mediante la carretera transversal de la isla.
Antes de acudir a San Gervasio conviene consultar el sitio oficial del INAH, ya que horarios, acceso y condiciones de apertura pueden modificarse.

Foto: Magnific
Centla, Tabasco: cuando el contacto se convirtió en batalla
Desde Cozumel, la ruta de 1519 continuó hacia las costas de Tabasco. Allí el encuentro adquirió otro carácter.
En marzo, las fuerzas de Hernán Cortés se enfrentaron con poblaciones mayas de la región en la Batalla de Centla. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) considera este episodio el primer capítulo formal de la conquista de las tierras mexicanas, porque allí comenzaron a manifestarse de manera directa algunos de los efectos militares y políticos del choque entre ambas sociedades.
La región estaba vinculada con Potonchán, importante asentamiento chontal situado en las inmediaciones del río que los españoles denominaron Grijalva.
Las fuentes coloniales de la conquista, entre ellas las narraciones atribuidas a Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo, relacionan esta zona con los enfrentamientos ocurridos durante la entrada española en Tabasco.
El actual Congreso estatal mantiene la memoria del episodio mediante la conmemoración oficial de la Batalla de Centla cada 25 de marzo.
Después de la batalla ocurrió uno de los acontecimientos más trascendentes de toda la expedición.
Como parte de los acuerdos posteriores, un grupo de mujeres fue entregado a los españoles junto con otros bienes.
La mayoría fue distribuida entre distintos miembros de la expedición y desempeñó tareas de servicio y acompañamiento dentro de los campamentos.
Entre ellas se encontraba Malintzin, cuya capacidad como intérprete la convirtió en una figura excepcionalmente visible dentro de las fuentes históricas.
A partir de Centla, la conquista ya no dependió únicamente de armas y soldados. También dependería de palabras, traducciones y acuerdos entre pueblos con intereses distintos.
Habían comenzado la guerra, la negociación y la traducción.
Para recorrer actualmente este paisaje, Frontera, Tabasco, funciona como punto urbano de referencia. En el mismo municipio se encuentra además la Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla, uno de los mayores sistemas de humedales del país y una oportunidad para comprender la geografía fluvial que condicionó aquellos acontecimientos.

San Juan de Ulúa, Veracruz: la puerta que conectaría a la Nueva España con el mundo
La última parada nos lleva a Veracruz.
El 24 de junio de 1518, la expedición de Juan de Grijalva alcanzó el islote conocido como Tecpan Tlayácac, cuyo topónimo el INAH traduce aproximadamente como “nariz o saliente de la Tierra del Palacio”. Allí existía un adoratorio dedicado a Tezcatlipoca.
El nuevo nombre surgió de aquel momento.
San Juan correspondió a la festividad cristiana celebrada el día de la llegada. La documentación patrimonial del INAH explica la segunda parte mediante los pobladores de Culúa, denominación de la cual derivó posteriormente Ulúa. Así quedó fijado el nombre que sobreviviría durante cinco siglos: San Juan de Ulúa.
Pero en 1518 todavía no existía la enorme fortaleza que conocemos actualmente.
En abril de 1519, Hernán Cortés llegó a las costas veracruzanas. Radio INAH documenta que sus hombres desembarcaron el 22 de abril y levantaron un campamento fortificado, episodio relacionado con la posterior fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz.
El pequeño enclave marítimo terminaría transformándose por completo.
A partir de 1535 comenzaron las obras portuarias y defensivas. Aparecieron un muro con argollas para asegurar los barcos frente a los fuertes vientos del norte y estructuras militares que evolucionaron durante los siglos siguientes hasta convertir Ulúa en fortaleza, aduana, almacén y muelle estratégico.
Parte de sus muros fue construida con piedra muca o múcara, material coralino disponible en la zona. El INAH ha identificado al menos 23 especies de coral empleadas en la construcción.
El sitio permanecería ligado a la historia mexicana mucho después de la Conquista.
El 23 de noviembre de 1825, la capitulación de las últimas tropas españolas acantonadas en la fortaleza marcó el final de su presencia militar allí.
Actualmente, Lugares INAH publica un horario de martes a domingo, de 9:30 a 16:30 horas. La entrada cuesta $105 para visitantes nacionales y $210 para extranjeros. Los domingos el acceso es gratuito para mexicanos y existen exenciones para los grupos establecidos por el instituto.

Tres lugares para comprender una transformación
Cozumel, Centla y San Juan de Ulúa narran momentos diferentes unidos por el mar.
Cozumel permite conocer la sociedad maya que existía antes de las expediciones españolas.
Centla conserva la memoria del momento en que el contacto se convirtió en guerra y la traducción comenzó a adquirir un papel decisivo.
San Juan de Ulúa muestra cómo aquel primer desembarco terminaría convirtiéndose en una de las principales puertas marítimas de la Nueva España.
La transformación no ocurrió en un solo día ni puede reducirse a una sola palabra.
Implicó encuentros, pero también enfrentamientos; negociaciones, alianzas, resistencias, desplazamientos y cambios profundos cuyos efectos continuaron durante siglos.
Por eso, cada 12 de octubre, la denominación oficial de Día de la Nación Pluricultural invita a mirar más allá de 1492 y reconocer que México ya estaba formado por numerosos pueblos antes de la llegada europea y que esa diversidad continúa siendo parte esencial del país.
En Cozumel comenzó la ruta. En Centla se escucharon las armas. En Veracruz empezó a levantarse una puerta hacia el Atlántico. Cinco siglos después, todavía podemos recorrer los lugares donde aquella historia cambió de dirección.
¿Has recorrido los vestigios mayas de Cozumel, los humedales de Centla o los pasillos históricos del Fuerte de San Juan de Ulúa?
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