Por: Circe Vargón
Recorre el sitio histórico en Querétaro donde concluyó el Segundo Imperio Mexicano y se consolidó el triunfo de la República de Benito Juárez.
La mañana del 19 de junio de 1867, el Cerro de las Campanas dejó de ser una elevación silenciosa en Querétaro para convertirse en uno de los escenarios más decisivos de la historia de México.
Aquel día, frente a un pelotón republicano, fueron fusilados Maximiliano de Habsburgo, Miguel Miramón y Tomás Mejía.
Con su muerte terminó el Segundo Imperio Mexicano (1864-1867) y se consolidó el triunfo de la República encabezada por Benito Juárez.
La Secretaría de Gobernación (SEGOB) señala que el fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía representó el fin del proyecto monárquico, la consolidación de la independencia y el triunfo republicano.
Pero para entender ese disparo final hay que retroceder varios años.

En México Travel Channel recorremos los escenarios donde la historia dejó huellas profundas y cada piedra ayuda a entender el país que somos.
¿Cómo llegó Maximiliano de Habsburgo al trono de México?
La aventura imperial de Maximiliano comenzó lejos de México, en Europa, cuando sectores conservadores mexicanos buscaron instalar una monarquía con respaldo extranjero.
El Archivo General de la Nación (AGN) explica que, tras la Guerra de Reforma y la división política del país, los conservadores reactivaron el proyecto monárquico con el apoyo de Francia.
Napoleón III vio en México una oportunidad estratégica para ampliar la influencia francesa en América. Después de la intervención militar francesa y la toma de la Ciudad de México en 1863, se abrió el camino para la llegada de Maximiliano.
La SEGOB registra que Maximiliano y Carlota desembarcaron en Veracruz el 28 de mayo de 1864 y entraron a la Ciudad de México el 12 de junio de ese mismo año.
El país que encontró no era una nación unida esperando a un emperador. México estaba dividido por años de guerra, con un gobierno republicano que nunca dejó de resistir y con un territorio disputado por fuerzas liberales, conservadoras e invasoras.
El AGN recuerda que Benito Juárez y su gabinete tuvieron que marchar hacia el norte para preservar el gobierno republicano tras la ocupación francesa de la capital.
La retirada republicana se convirtió en una larga travesía a través del norte del país.
Juárez y su gobierno itinerante trasladaron archivos, documentos oficiales y símbolos de la legalidad republicana para evitar que cayeran en manos del Imperio.
Mientras tanto, Margarita Maza y parte de su familia permanecieron temporalmente en Estados Unidos, donde encontraron apoyo político y diplomático.
Aquella resistencia permitió que la República sobreviviera aun cuando la capital estaba en manos de los franceses y del gobierno imperial.
#UnDíaComoHoy, de 1864, Maximiliano de Habsburgo acepta la corona mexicana. Comienza la aventura imperial. pic.twitter.com/QPJ8T6VmJC
— Histórica MX (@HistoricaMX) April 10, 2016
El sitio de Querétaro: La caída del Segundo Imperio Mexicano
Hacia 1867, el Imperio de Maximiliano estaba prácticamente condenado.
Francia comenzó a retirar sus tropas de México en 1866, presionada por factores internacionales y por la resistencia republicana. Gobernación señala que la retirada francesa permitió a las fuerzas republicanas recuperar el control del territorio nacional.
Sin el apoyo militar francés, Maximiliano decidió resistir en Querétaro junto a sus generales más fieles. Durante semanas, la ciudad fue sitiada por las fuerzas republicanas al mando del general Mariano Escobedo.
El 15 de mayo de 1867, las tropas republicanas tomaron Querétaro y capturaron a Maximiliano. El Cerro de las Campanas fue testigo del derrumbe imperial.
Allí, Maximiliano quedó en manos de la República. El sitio Relatos e Historias en México señala que, tras rendirse ante el general Mariano Escobedo, Maximiliano fue recluido en el convento de las Capuchinas, en Querétaro.
El sueño imperial había terminado.
Pero aún faltaba el juicio.
#efeméride
— Tlatoani_Cuauhtemoc (@Cuauhtemoc_1521) May 15, 2022
El 15 de mayo de 1867 Maximiliano de Habsburgo se rinde a las fuerzas republicanas comandadas por Mariano Escobedo, las mismas que sitiaron al ejército imperial en #Queretaro desde el 6 de marzo hasta el 15 de mayo. Caía la utopía de Maximiliano, Carlota y Napoleón III pic.twitter.com/HY3IM94drL
El juicio de Maximiliano en el Teatro de Iturbide
Maximiliano, Miramón y Mejía fueron sometidos a un consejo de guerra en el entonces Teatro de Iturbide, hoy Teatro de la República, en Querétaro.
La última sesión del juicio militar concluyó la noche del 14 de junio de 1867 dentro de ese recinto.
El mismo AGN señala que Maximiliano fue juzgado por delitos contra la nación, la paz pública y las garantías individuales, además del cargo de usurpación; Miramón y Mejía fueron acusados de traición a la patria.
La base legal del proceso fue la Ley del 25 de enero de 1862, promulgada durante el gobierno de Benito Juárez para castigar delitos contra la nación, el orden, la paz pública y las garantías individuales.
La Revista Mexicana de Historia del Derecho de la UNAM analiza precisamente el juicio de Maximiliano, Miramón y Mejía a partir de esa ley, ya que el proceso fue rápido, polémico y de enorme trascendencia política.
Un estudio publicado en Revista de Historia Jerónimo Zurita señala que el sitio de Querétaro, el juicio y el fusilamiento de Maximiliano fueron acontecimientos ampliamente difundidos en prensa, crónicas, fotografías, litografías y pintura del siglo XIX.
A pesar de las peticiones de clemencia enviadas por figuras políticas, intelectuales y miembros de casas reales europeas -entre ellos Víctor Hugo, Giuseppe Garibaldi y diversos diplomáticos extranjeros- la sentencia no fue modificada.
La República había decidido enviar un mensaje definitivo: México no aceptaría otra monarquía impuesta desde fuera.
14 de junio de 1867 : Maximiliano de Habsburgo, Miguel Miramón y Tomás Mejía son sentenciados a muerte. pic.twitter.com/EzwtzhSlu1
— Historia México (@historia_mexico) June 15, 2016
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La madrugada del 19 de junio
La última mañana comenzó antes del amanecer.
Maximiliano, Miramón y Mejía fueron conducidos desde el convento de las Capuchinas hasta el Cerro de las Campanas. El repositorio del INAH registra que Maximiliano murió fusilado por un pelotón de fuerzas republicanas el 19 de junio de 1867, en el Cerro de las Campanas, Querétaro.
El Archivo General de la Nación conserva un detalle preciso del acta de defunción: Fernando Maximiliano José, de 35 años, falleció en el Cerro de las Campanas a las siete horas con cinco minutos del 19 de junio de 1867.
Junto a él murieron Tomás Mejía y Miguel Miramón. Con esa ejecución las armas de la República triunfaron sobre las fuerzas imperialistas y se restauró la soberanía de México.
A las puertas de la muerte, la tradición histórica recoge una frase atribuida a Maximiliano:
“Voy a morir por una causa justa, la de la independencia y libertad de México. ¡Que mi sangre selle las desgracias de mi nueva patria! ¡Viva México!”
Esta cita aparece registrada en el repositorio del INAH dentro de la ficha dedicada al fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía.
Los condenados fueron colocados frente al paredón en distintos puntos del cerro. La tradición sostiene que Maximiliano entregó monedas de oro a miembros del pelotón y pidió que evitaran disparar directamente a su rostro para que su madre pudiera reconocerlo posteriormente.
Aunque algunos detalles forman parte de la tradición histórica, ayudan a ilustrar la enorme carga simbólica de aquel momento.
El cuerpo de Maximiliano recibió cinco impactos de bala, según el Archivo General de la Nación.
El Imperio había terminado. La República quedaba en pie.
Sin apoyo militar francés, Maximiliano fue apresado y fusilado junto con Miguel Miramón y Tomás Mejía. “No fusilo al hombre, Fusilo la idea” Benito Juárez. Imagen del Pelotón de fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo. #Historia @fdelatg pic.twitter.com/P2Wt3Sv0NA
— María Félix (@andregrupo) May 26, 2020
¿Sabías que…?
La ejecución de Maximiliano provocó reacciones internacionales y fue ampliamente retratada por artistas y periodistas de la época. Una de las representaciones más famosas es la serie de pinturas El fusilamiento de Maximiliano, realizada por el artista francés Édouard Manet, inspirada en los acontecimientos de Querétaro.
El regreso de Maximiliano a Europa después de su muerte
Tras el fusilamiento, el cuerpo de Maximiliano inició un largo y complejo proceso antes de volver a Europa.
Por su parte, Carlota nunca volvió a México. Tras viajar a Europa en busca de apoyo para salvar el Imperio, sufrió un severo deterioro emocional y pasó el resto de su vida alejada de la política.
Vivió primero en Italia y después en Bélgica, donde murió en 1927, seis décadas después del fusilamiento de Maximiliano. La caída del Imperio mexicano la convirtió en una de las figuras más trágicas del siglo XIX.
Diversas investigaciones han documentado el tratamiento del cadáver y la forma en que su muerte se convirtió también en un asunto diplomático y simbólico.
Un artículo académico de Historia Mexicana, del Colegio de México, analiza cómo la ejecución, el cadáver y la memoria de Maximiliano fueron parte de una disputa narrativa entre México, Estados Unidos y Europa.
El cuerpo fue fotografiado después del primer embalsamamiento por François Aubert, imagen que forma parte de colecciones históricas y que Google Arts & Culture identifica como “The corpse of Emperor Maximilian I of Mexico”, fechada en 1867.
Finalmente, los restos fueron enviados a Europa. El periódico Excélsior señala que el cadáver de Maximiliano fue repatriado en la fragata Novara, el mismo navío que lo había traído a México en 1864.
Hoy, sus restos se encuentran en la Cripta Imperial de Viena, también conocida como la Cripta de los Capuchinos, lugar de sepultura de la Casa de Habsburgo. Vienna.info, sitio oficial de turismo de Viena, explica que la Cripta Imperial conserva los restos de miembros de la antigua dinastía austriaca de los Habsburgo.

¿Qué ver hoy en el Cerro de las Campanas?
Hoy, el Cerro de las Campanas es uno de los lugares históricos más importantes de Querétaro.
El sitio forma parte de la memoria nacional porque allí terminó el Segundo Imperio Mexicano y comenzó simbólicamente la República Restaurada. El sitio Ciudades Patrimonio de México señala que este lugar alberga actualmente el Museo Cerro de las Campanas, la Capilla de Maximiliano y el Monumento a Benito Juárez.
La llamada Capilla de Maximiliano, inaugurada en 1901, fue levantada en memoria del archiduque a petición de Francisco José de Habsburgo, emperador de Austria y hermano de Maximiliano, en el sitio donde ocurrió el fusilamiento.
El lugar también cuenta con un monumento a Benito Juárez, colocado en 1967. La escultura mide 13 metros y fue diseñada por Francisco Olaguíbel.
Recorrer este parque es caminar por el punto donde se enfrentaron dos proyectos de nación: El Imperio y la República.
Uno cayó frente al pelotón y el otro siguió escribiendo la historia política de México.
Máscara mortuoria de #MaximilianodeHabsburgo, fusilado junto con los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía en el Cerro de las Campanas, #Querétaro el 19 de junio de 1867. pic.twitter.com/ujaNIFFkho
— Historia México (@historia_mexico) June 20, 2019
¿Cómo llegar al Cerro de las Campanas?
El Cerro de las Campanas se ubica en la ciudad de Santiago de Querétaro, a pocos minutos del Centro Histórico a un costado de la Universidad Autónoma de Querétaro, en Cerro de las Campanas s/n.
El sitio puede visitarse como parte de una ruta histórica por Querétaro que incluya el Centro Histórico, el Teatro de la República, el convento de Capuchinas y el propio Cerro de las Campanas.
El Cerro de las Campanas recibe su nombre por unas piedras volcánicas que, al golpearlas entre sí, producen un sonido metálico similar al de una campana. Esta característica geológica dio identidad al sitio mucho antes de convertirse en escenario del fusilamiento de Maximiliano.
La “máscara de muerte” de Maximiliano de Habsburgo después de ser fusilado el 19 de junio 1867 en el Cerro de las Campanas, #Querétaro. El emperador repartió monedas de oro (otros afirman que eran de plata)a los hombres que lo matarían, pues era costumbre “pagar el trabajo”. HILO pic.twitter.com/4rjzopSOH3
— Tlatoani_Cuauhtemoc (@Cuauhtemoc_1521) June 28, 2020
Donde terminó un imperio y comenzó otra memoria
Maximiliano llegó a México creyendo que podría gobernar un país que apenas conocía.
Terminó sus días frente a un pelotón, en una colina de Querétaro.
Su muerte cerró la historia del Segundo Imperio Mexicano; también marcó una afirmación contundente de soberanía: México sería una República, no una monarquía sostenida por intereses extranjeros.
Hoy, el Cerro de las Campanas conserva esa tensión.
La capilla recuerda al emperador vencido.
El monumento a Juárez recuerda la victoria republicana.
Y el visitante, al caminar entre ambos símbolos, comprende que la historia de México no se construyó con respuestas sencillas, sino con guerras, decisiones difíciles y proyectos de nación enfrentados.
¿Has visitado la Capilla de Maximiliano en Querétaro? Déjanos tu experiencia en el cuadro de comentarios y sigue recorriendo México Travel Channel, también puedes dar clic en nuestras redes sociales: @MexicoTravelChannel en Facebook, Instagram y TikTok.





