Por: Circe Vargón
Explora las leyendas virreinales de Querétaro donde el Diablo aparece como tentador, cobrador de almas y presencia nocturna, desde la casona de Don Bartolo hasta la misteriosa Presa del Diablo en El Marqués.
Hay ciudades donde las leyendas parecen esconderse debajo de las piedras. Querétaro es una de ellas.
Cuando cae la noche sobre su Centro Histórico, las fachadas barrocas, los callejones antiguos y las casonas de cantera adquieren una atmósfera distinta.
Las plazas se vacían poco a poco, las campanas resuenan en la distancia y las sombras parecen alargarse sobre calles donde la historia y el misterio caminan juntas.
No es casualidad.
La Zona de Monumentos Históricos de Querétaro fue inscrita por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio Mundial en 1996, entre otras razones, por conservar la traza geométrica de los conquistadores españoles junto a los callejones serpenteantes de los antiguos barrios indígenas, además de numerosos monumentos barrocos de los siglos XVII y XVIII.
En ese escenario de conventos, casonas, caminos reales y antiguos barrios nació una red de relatos donde el Diablo no siempre aparece entre llamas.
A veces llega vestido como un hombre elegante y toca la puerta a medianoche.
Algunas ocasiones ofrece riqueza y a veces exige tributos.
Y en Querétaro, más de una leyenda asegura que hubo quienes se atrevieron a negociar con él.

En México Travel Channel recopilamos los mitos, relatos populares y rutas culturales que revelan el lado más misterioso de nuestros destinos históricos.
El Diablo en las leyendas del Querétaro virreinal
Durante la época virreinal, las historias del Diablo funcionaban como algo más que simples relatos de miedo.
Eran advertencias.
En pueblos, haciendas, conventos y caminos reales, la tradición oral hablaba de hombres extraños que aparecían de noche, visitantes que ofrecían fortunas imposibles, sombras que reclamaban promesas y pactos que siempre terminaban cobrando un precio demasiado alto.
Estas leyendas crecieron en una sociedad profundamente religiosa, donde la evangelización católica convivía con memorias indígenas, miedos rurales y explicaciones sobrenaturales para los peligros cotidianos.
Las cruces atriales de la Nueva España, por ejemplo, fueron esculturas religiosas al aire libre vinculadas con la evangelización y con la adaptación de la iconografía cristiana a las culturas indígenas, según el artículo Las esculturas novohispanas al aire libre. Las cruces atriales, publicado en la revista Gaceta de Museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Por eso, cuando una comunidad decía que el Diablo había pasado por una casa, una presa o un camino, muchas veces estaba hablando también de avaricia, tentación, castigo, peligro o memoria.
Y pocas ciudades mexicanas conservan ese ambiente virreinal con tanta fuerza como Querétaro.
Noche de leyendas #Queretaro pic.twitter.com/UBNuv8dylc
— Elena🖤 (@Elena_Laks) March 20, 2022
La leyenda de Don Bartolo, el hombre que vendió su alma
Una de las leyendas más famosas del Querétaro antiguo es la de Don Bartolo, también conocido como El Segoviano.
La tradición lo describe como un hombre rico, misterioso y rodeado de rumores. Vivía en una casona del Centro Histórico, acompañado por su hermana, y cada año celebraba su cumpleaños con una fiesta extravagante.
Al final de cada reunión levantaba la copa y pronunciaba un brindis que inquietaba a todos:
Por su hermana, por su alma y por la fecha del 20 de mayo de 1701.
El Universal Querétaro recoge esta leyenda y la ubica en el siglo XVII, señalando que Don Bartolo habría hecho un pacto con el Diablo a cambio de riqueza y poder durante cincuenta años.
La fecha finalmente llegó.
Según el relato, a medianoche un estruendo sacudió la ciudad. Los vecinos corrieron hacia la casona y, al entrar, encontraron una escena aterradora: La hermana de Don Bartolo estaba muerta y él aparecía carbonizado, pegado al techo, como si una fuerza infernal hubiera venido a cobrarle la deuda pendiente.
Desde entonces, la casona quedó marcada por el miedo.
Algunos relatos aseguran que todavía se escuchan ruidos extraños por las noches, ecos de fiestas antiguas o presencias que recuerdan el precio de haber querido comprar el destino.
La leyenda de Don Bartolo resume uno de los grandes miedos del imaginario virreinal: La ambición humana.
Porque en Querétaro, el Diablo no siempre persigue a los inocentes.
A veces espera pacientemente a quienes firmaron primero.
#CuentaLaLeyenda que por amor 💑 Don Bartolo hizo un pacto fuera de este mundo 😈 El pacto no salió muy bien, pero su casa mantiene viva la leyenda. pic.twitter.com/cYU2hYBbXr
— Querétaro Ciudad (@qrociudad) April 20, 2020
La Presa del Diablo y el ingenio de Diego de Tapia
Pero el Diablo queretano no solo aparece en casonas.
También habita en el agua.
En el municipio de El Marqués, cerca de La Cañada y Hércules, existe una construcción conocida como la Presa del Diablo. De acuerdo con Qro Digital, esta obra se remonta a 1592 y la leyenda la vincula con Diego de Tapia, hijo de Fernando de Tapia, Conín, figura clave en los primeros años de Querétaro.
Diego de Tapia no es solo un personaje de la leyenda. Las versiones locales lo presentan como descendiente de Fernando de Tapia, asociado con el gobierno temprano de la región queretana. Según el relato, Diego solicitó permiso para construir un rancho llamado Molino Colorado y después una presa para abastecerlo de agua.
El problema, cuenta la tradición, fue su gusto por pintar de rojo sus construcciones.
Los vecinos comenzaron a llamarlo “el Diablo” por el color encendido de sus obras, hasta que una noche, según la leyenda, el verdadero Diablo se le apareció para reclamarle por querer parecerse a él.
Primero le pidió un tributo imposible: Siete niños vivos emparedados en la presa.
Diego se negó, entonces el Diablo cambió la apuesta y le pidió todo lo que creciera de la tierra hacia arriba.
Diego aceptó y sembró papas y otros productos que crecían bajo tierra.
El Diablo se fue con las manos vacías. Después regresó y pidió lo contrario: Todo lo que creciera hacia abajo.
Diego volvió a aceptar y sembró maíz y frijol. Otra vez logró burlarlo.
Cuando el Diablo volvió por tercera vez, Diego de Tapia ya había muerto. Así, según la leyenda, el hombre había conseguido engañar al mismísimo señor del averno.
Por eso la Presa del Diablo no es solo una obra hidráulica antigua.
Es también una historia sobre astucia.
Sobre cómo el mal puede ser vencido no con fuerza, sino con inteligencia.
Y sobre cómo los pueblos convierten una construcción en memoria viva.
La Presa del Diablo en la Cañada Querétaro, México 🇲🇽 pic.twitter.com/GkjeBqde7E
— Santa Querétaro☠️🇲🇽 (@SantaQueretaro) July 8, 2021
¿Por qué Querétaro está lleno de leyendas sobre el Diablo?
Lo fascinante de estas historias es que no aparecen en cualquier escenario.
Querétaro conserva una carga histórica que hace que sus leyendas parezcan naturales. El Centro Histórico mantiene una alta densidad de edificios antiguos, especialmente de los siglos XVII y XVIII, entre conventos, casonas, templos, plazas y monumentos protegidos.
El INAH señala que la zona histórica de Querétaro cubre cuatro kilómetros cuadrados, con 203 manzanas y alrededor de 1,400 monumentos protegidos.
En esas calles, las leyendas del Diablo funcionan como una segunda capa de la ciudad.
La visible está hecha de cantera rosa, arcos, templos y plazas; la invisible está hecha de rumores, pactos, apariciones y advertencias.
Don Bartolo habla del peligro de la ambición.
La Presa del Diablo habla de la astucia frente a la tentación.
Las cruces y templos hablan de la necesidad de proteger los espacios ante aquello que no debía entrar.
Por eso estas historias siguen contándose, porque no solo buscan asustar, también enseñan.
¡Ven a conocer las #leyendas de #Querétaro! 🌛📜
— Querétaro Turismo (@QroTravel) October 28, 2024
Por las calles de la capital queretana, se cuentan relatos antiguos de personajes singulares, en casonas y andadores ¡que hoy conservan encanto y misterio por igual!
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Ruta de leyenda: ¿Dónde vivir el Querétaro del Diablo?
Para quienes quieren recorrer esta cara misteriosa de Querétaro, el viaje puede comenzar en el Centro Histórico, especialmente por las calles donde se conservan casonas virreinales asociadas con relatos populares como el de Don Bartolo.
El Universal Querétaro ubica la leyenda en una casona de la actual calle de Pasteur #23, dentro del Centro Histórico.
Después, la ruta puede extenderse hacia el municipio de El Marqués, ubicado al oriente de la ciudad de Querétaro, donde se encuentra la llamada Presa del Diablo, vinculada con Diego de Tapia y el antiguo rancho del Molino Colorado.
El Universal Querétaro y Qro Digital coinciden en relacionar este sitio con una tradición local sobre el Diablo, la presa y el ingenio agrícola de Diego de Tapia.
El recorrido también puede incluir los alrededores de La Cañada y Hércules, zonas donde la historia, las antiguas obras hidráulicas y el paisaje urbano conservan parte del ambiente que alimentó estas narraciones.
Y si quieres completar la experiencia, camina por el Centro Histórico al atardecer. La UNESCO destaca que Querétaro conserva una combinación poco común entre la traza española y los antiguos barrios indígenas, además de numerosos monumentos civiles y religiosos barrocos.
Esa mezcla de orden colonial, callejones antiguos y arquitectura religiosa explica por qué sus leyendas parecen todavía respirar entre sus muros.
Lugar de leyendas e historias de terror, #BuenasNoches desde el Puente Del Diablo en #Zapotlanejo. @JaliscoEsMexico pic.twitter.com/C3wAA6ivLX
— SECTUR México (@SECTUR_mx) June 10, 2016
¿Cómo llegar a la ruta del Diablo en Querétaro?
Querétaro se encuentra en el centro del país y es uno de los destinos más accesibles para una escapada cultural.
Desde la Ciudad de México, el viaje por carretera suele tomar alrededor de tres horas, dependiendo del tránsito. También existen salidas frecuentes de autobús desde distintas terminales hacia la ciudad de Querétaro.
Una vez en la capital queretana, el Centro Histórico puede recorrerse fácilmente a pie. Para llegar a la zona de El Marqués y La Cañada, lo más recomendable es hacerlo en automóvil, taxi o servicio de transporte local, especialmente si se desea incluir la Presa del Diablo dentro de la ruta.
Cuando la leyenda todavía toca la puerta
Quizá el Diablo nunca caminó realmente por las calles de Querétaro.
Quizá Don Bartolo no vendió su alma.
Quizá Diego de Tapia no discutió con una sombra al borde de una presa.
Pero las leyendas no sobreviven porque puedan comprobarse como expedientes notariales, sino porque revelan lo que una comunidad teme, recuerda y necesita contar.
En Querétaro, esas historias hablan de ambición, castigo, fe, astucia, memoria y de una ciudad donde la belleza barroca convive con relatos oscuros.
Así que la próxima vez que camines por el Centro Histórico, mira bien las ventanas cerradas, las puertas antiguas y las esquinas donde la luz apenas alcanza.
Tal vez solo estés recorriendo una ciudad Patrimonio de la Humanidad o el lugar donde el Diablo todavía pide cuentas.
¿Te atreverías a seguir esta ruta de misterio? Planea tu próxima escapada a Querétaro y descubre las leyendas que aún viven entre sus casonas, presas y caminos antiguos.
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