Por Jasiel E. Angeles Marin (j.angeles@mexicotravelchannel.com.mx)
Descubre qué es la charanda, el ron mexicano originario de Michoacán. Conoce su historia, cómo se elabora, por qué tiene Denominación de Origen y dónde probar este destilado único.
Cuando se habla de destilados mexicanos, la conversación suele girar alrededor del tequila, el mezcal o el sotol.
Lo que no sabías es que en Michoacán se elabora desde hace más de un siglo una bebida que guarda el sabor de la tierra, la tradición cañera y el orgullo de toda una región.
Se trata de la charanda, un destilado que muchos llaman “el ron mexicano”, aunque su historia, proceso de elaboración e identidad la convierten en una bebida única.
Quien prueba una copa de charanda descubre mucho más que un destilado. Detrás de cada botella existe una tradición familiar, una región privilegiada para el cultivo de la caña de azúcar y un legado que ha logrado sobrevivir al paso del tiempo hasta convertirse en uno de los productos más representativos de Michoacán.
Si eres amante de la gastronomía mexicana o disfrutas descubrir bebidas con identidad propia, conocer la historia de la charanda es adentrarse en uno de los tesoros mejor guardados del país.

¿Qué es la charanda y por qué se le conoce como el ron mexicano?
Antes de convertirse en una bebida reconocida dentro y fuera de México, la charanda fue durante décadas un destilado producido de manera artesanal en los alrededores de Uruapan, Michoacán.
Su nombre proviene del cerro de La Charanda, una palabra de origen purépecha que significa “tierra colorada”, en referencia al característico tono rojizo del suelo volcánico donde crece gran parte de la caña utilizada para su elaboración.
Aunque suele compararse con el ron debido a que ambas bebidas se producen a partir de la caña de azúcar, la charanda posee características propias que la distinguen. Dependiendo del productor, puede elaborarse utilizando jugo fresco de caña, melaza o una combinación de ambos, lo que le aporta perfiles aromáticos muy particulares.
Su sabor suele presentar notas dulces, toques herbales, recuerdos a frutas tropicales, vainilla y caramelo, además de una textura suave que la hace ideal para beber sola o como base de coctelería.
Esta bebida tiene denominación de origen desde 2003.
Más que una versión mexicana del ron, la charanda representa una expresión auténtica del territorio michoacano.

¿Cómo se elabora la charanda?
Uno de los aspectos que hacen especial a la charanda es su proceso de producción.
A diferencia de muchos rones comerciales que recurren a procesos completamente industriales, la charanda auténtica conserva un fuerte arraigo artesanal.
Se elabora a partir del jugo fresco de la caña de azúcar, conocido como guarapo, la melaza, que es el concentrado del jugo y una mezcla de ambos.
El proceso comienza con la molienda de la caña para extraer el jugo; después viene la fermentación, que tradicionalmente se realiza durante varios días en tinas de madera o cobre.
Finalmente, el líquido fermentado se destila, por lo general dos veces, en alambiques de cobre para obtener un destilado más limpio y con mayor riqueza de aromas y sabores.
Y dependiendo de su tiempo de maduración, existen distintas variedades.
La charanda blanca o joven que no pasa por barrica; la reposada que permanece entre dos y doce meses en barricas de roble; y la añeja que madura durante más de un año.
Cada una con un perfil distinto, pero todas con un carácter artesanal que distingue al destilado michoacano.

¿Cómo tomar charanda?
La charanda tiene un perfil de sabor muy particular: es dulce, pero con un fuerte carácter mineral y terroso.
Las charandas blancas de alta calidad y las añejas se disfrutan mejor solas, servidas en un vaso tequilero o una copita mezcalera para apreciar sus aromas y sabores a pequeños sorbos.
Pero donde también brilla es en la coctelería. Si sustituyes el ron blanco por una charanda en un mojito o un daiquirí, notarás una explosión de sabor tropical mucho más intenso.
También combina de maravilla con jugos de frutas cítricas y, en Cuba, el refresco de cola y el toque de limón adquieren una dimensión completamente distinta.
En lugar de aportar solo dulzor, las notas minerales de la charanda equilibran el azúcar del refresco y dan como resultado un cóctel mucho más complejo.

La Denominación de Origen protege uno de los grandes tesoros de Michoacán
Uno de los mayores reconocimientos para la charanda como ya te lo mencionamos, llegó en 2003, cuando obtuvo su Denominación de Origen, una certificación que protege tanto su nombre como su forma de producción.
Esto significa que únicamente puede llamarse charanda aquella bebida elaborada dentro de determinados municipios del estado de Michoacán y bajo especificaciones técnicas establecidas por la normativa mexicana.
Actualmente, la zona protegida comprende más de una decena de municipios, entre ellos Uruapan, Peribán, Nuevo Parangaricutiro, Taretan, Tacámbaro, Los Reyes y otros territorios con tradición cañera.
La Denominación de Origen, además de garantizar su autenticidad, también protege el patrimonio cultural, agrícola y económico de miles de familias michoacanas.

¿Cuál es la diferencia entre la charanda y el ron?
Aunque ambas bebidas nacen de la caña de azúcar, no son exactamente lo mismo.
El ron puede producirse prácticamente en cualquier país siguiendo distintas regulaciones internacionales, mientras que la charanda únicamente puede elaborarse dentro de la región protegida de Michoacán.
Además, la normativa de la charanda establece características específicas relacionadas con la materia prima, el origen geográfico y los procesos de producción.
En otras palabras, toda charanda pertenece a la familia de los destilados de caña, pero posee una identidad propia que refleja el territorio donde nace.
La charanda es mucho más que “el ron mexicano”. Es la historia líquida de Michoacán, el resultado de una tradición centenaria y un ejemplo de cómo la riqueza gastronómica del país continúa sorprendiendo incluso a los propios mexicanos.
Si en tu próximo viaje visitas Uruapan o cualquier región productora de charanda, date la oportunidad de conocer su proceso de elaboración, recorrer una destilería y descubrir por qué esta bebida con Denominación de Origen se ha convertido en uno de los grandes orgullos del estado.

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