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Por: Circe Vargón

Las cantinas antiguas de la CDMX evolucionaron de espacios exclusivos para el consumo de bebidas a centros de convivencia social y gastronómica, donde la botana se sirve con generosidad y funcionan como auténticos espacios que resguardan historias de política, arte y bohemia que han dado identidad a la capital.

Si estás buscando dónde festejar el Día del Padre en CDMX de una forma original, cargada de historia y tradición, la respuesta puede encontrarse en las icónicas puertas de madera tipo “vaivén” del Centro Histórico.

La Ópera, El Gallo de Oro y La Peninsular son solo el inicio de una tradición que se extiende por más de un siglo. A ellas se suman otros recintos históricos que permiten trazar una ruta cantinera con valor cultural y gastronómico.

¿Quieres conocer algunas de las cantinas más populares de la CDMX?/Foto: Pexels

6 cantinas legendarias de la CDMX para brindar el Día del Padre

Las cantinas forman parte de la vida social de la Ciudad de México desde el siglo XIX, cuando comenzaron como espacios exclusivos para hombres, vinculados al comercio, la política y la vida pública.

Hoy en día, recorrerlas es una forma de conocer la historia viva de la ciudad. Por eso te compartimos esta selección de las 6 más emblemáticas:

La Ópera

Fundada en 1876 como una pastelería de estilo europeo, La Ópera evolucionó hasta convertirse en una de las cantinas más elegantes de la ciudad, destacada por su arquitectura con techos ornamentados, detalles en hoja de oro y mobiliario de madera tallada.

Su elemento más famoso es el orificio de bala en el techo. De acuerdo con la tradición, el disparo fue realizado por Pancho Villa durante la Revolución Mexicana, cuando el líder revolucionario irrumpió en el lugar acompañado de sus tropas.

Sin embargo, este hecho se mueve entre la historia y la leyenda.

  • La versión más difundida señala que Villa disparó al aire en un acto de celebración o para imponer presencia.
  • Otras versiones históricas atribuyen el disparo a uno de sus generales, como Rodolfo Fierro, sugiriendo que el mito se fortaleció con el tiempo como parte del relato popular del lugar.

Este detalle se ha convertido en uno de los símbolos más fotografiados del sitio y en una muestra de cómo la cantina funciona como punto de encuentro entre historia documentada y narrativa urbana.

¿Qué pedir?

• Caracoles en chipotle
• Escargots estilo cantina y botana tradicional variada
• Tragos clásicos como tequila, mezcal o un caballito de brandy.

La experiencia combina gastronomía tradicional con un ambiente que evoca el esplendor del Porfiriato.

Dirección: Av. 5 de Mayo 10, Centro Histórico, Alcaldía Cuauhtémoc
Horario: Lunes a sábado de 13:00 a 22:00 horas
Redes: @cantinalaopera (Instagram/Facebook)
Consumo promedio: $250–$500 por persona.

El Gallo de Oro

Fundada en 1874, El Gallo de Oro cuenta con una de las licencias más antiguas de la ciudad, lo que la posiciona como una de las cantinas en operación continua más históricas tras el cierre de otros establecimientos emblemáticos.

Durante el siglo XX, especialmente en la década de 1970, se consolidó como un punto de reunión de intelectuales, periodistas y figuras públicas, lo que reforzó su carácter como espacio de conversación y debate.

Entre sus visitantes conocidos se mencionan figuras como:

• Mariano Azuela
• Justo Sierra
• Guillermo Prieto
• Juan Rulfo
• Jacobo Zabludovsky.

¿Qué pedir?

  • Menú ejecutivo ($180): incluye sopa, plato fuerte y postre
  • Paella a la valenciana
  • Escamoles
  • Pancita
  • Riñones
  • Menyul a la veracruzana (bebida tradicional de la casa)

Su ambiente conserva un carácter sobrio y tradicional, ideal para quienes buscan una experiencia más auténtica.

Dirección: Venustiano Carranza 35, Centro Histórico, CDMX
Horario: Lunes a sábado de 13:30 a 20:00 horas
Consumo promedio: $180–$400 por persona.

La Peninsular

La Peninsular presume tener la licencia más antigua de la Ciudad de México, registrada en 1872, lo que la convierte en una de las cantinas más longevas en funcionamiento.

Ubicada en el tradicional barrio de La Merced, destaca por su ambiente popular y su enorme barra, donde las dinámicas de dominó, conversación y botana forman parte de la experiencia cotidiana.

A diferencia de otras cantinas históricas del Centro, La Peninsular no se caracteriza principalmente por una lista de figuras políticas o intelectuales, sino por su papel como punto de encuentro de la vida local.

Sin embargo, sí cuenta con un importante vínculo con el cine mexicano, ya que fue locación de la película El callejón de los milagros (1995), dirigida por Jorge Fons y protagonizada por Salma Hayek.

En la cinta, la cantina aparece como un espacio central en la vida del barrio, funcionando casi como un personaje más dentro de la narrativa, lo que refuerza su valor como símbolo de la cotidianidad urbana en la Ciudad de México

¿Qué pedir?

  • Caldo de camarón
  • Tacos de guisado
  • Botanas tradicionales de cantina
  • Cerveza fría o destilados nacionales.

Aquí la experiencia es más tradicional y menos turística, ideal para quienes buscan autenticidad y cercanía con la vida local.

Dirección: Calle Corregidora 52, Barrio de La Merced, CDMX

Horario: Lunes a sábado de 10:00 a 19:00 horas
Consumo promedio: $150–$300.

Salón Tenampa

Fundado en 1925, el Salón Tenampa es uno de los referentes más importantes de la cultura popular mexicana, ubicado en la emblemática Plaza Garibaldi, cuna del mariachi.

A lo largo del siglo XX, este recinto se convirtió en punto de encuentro de músicos, compositores y figuras del espectáculo, consolidándose como un símbolo de la música tradicional mexicana.

Por sus mesas pasaron grandes exponentes como José Alfredo Jiménez, Pedro Infante, Jorge Negrete y Chavela Vargas, quienes contribuyeron a forjar la identidad sonora de la música ranchera y el mariachi. Este legado artístico se mantiene vivo en cada presentación en vivo, que continúa siendo el alma del lugar.

¿Qué pedir?

• Tequila o mezcal
• Botana mexicana tradicional
• Platillos típicos como enchiladas o antojitos.

La dinámica del lugar consiste en elegir un mariachi o grupo musical para ambientar la mesa, lo que convierte cada visita en una experiencia personalizada y festiva.

Dirección: Plaza Garibaldi 12, Centro Histórico, CDMX
Horario: Diario de 10:00 a 02:00 horas
Consumo promedio: $300–$600 por persona.

La Faena

La Faena es una cantina única en su tipo, ya que combina la tradición cantinera con el concepto de museo taurino.

Ubicada en el Centro Histórico, este espacio conserva una amplia colección de trajes de luces, fotografías y objetos relacionados con la tauromaquia, lo que le da una identidad visual muy particular.

Desde su apertura en 1954, fue punto de reunión de la Asociación Mexicana de Novilleros, lo que explica su fuerte vínculo con la cultura taurina.

Aficionados a la fiesta brava y figuras del ámbito taurino, que frecuentaban el lugar en sus primeros años.

Intelectuales y cronistas urbanos, como Carlos Monsiváis, quien la consideraba una de sus cantinas habituales.

Artistas y figuras contemporáneas, como el actor Diego Luna o el boxeador Rubén “El Púas” Olivares, quienes han sido vistos en el lugar en distintas etapas.

Además, su importancia dentro de la cultura popular también se refleja en la música: la banda Panteón Rococó inició su trayectoria tocando en este espacio, consolidándolo como un punto clave en la escena alternativa de la ciudad.

Esta mezcla de historia taurina, cultura popular y vida nocturna convierte a La Faena en una cantina distinta, donde conviven tradición, bohemia y memoria urbana.

¿Qué pedir?

• Botana variada (guisados tradicionales)
• Cerveza o destilados nacionales
• Platillos caseros al estilo cantina.

Además de la comida, el atractivo principal es recorrer el lugar como si fuera un pequeño museo, donde cada pieza expuesta forma parte de la narrativa del sitio.

Dirección: Venustiano Carranza 49, Centro Histórico, CDMX
Horario: Lunes a sábado de 13:00 a 21:00 horas
Consumo promedio: $200–$400 por persona.

El Tío Pepe

Fundada a finales del siglo XIX (aproximadamente en la década de 1880, según registros históricos de cantinas del Centro Histórico), El Tío Pepe es una de las cantinas más tradicionales del Centro Histórico, caracterizada por su estilo sencillo, servicio eficiente y ambiente sin pretensiones.

Su historia está vinculada a la vida cotidiana de la ciudad, funcionando como punto de reunión para comerciantes, oficinistas y visitantes que recorren el corazón de la capital.

A diferencia de otros espacios más asociados a la élite cultural, su valor radica en su permanencia como cantina popular. Sin embargo, sí existen registros de visitantes destacados:

  • El expresidente Porfirio Díaz figura entre sus clientes históricos.
  • El escritor William S. Burroughs también frecuentó el lugar durante su estancia en México, dejando constancia en su obra Junkie.

Además, su estética tradicional la ha convertido en locación de cine y televisión, apareciendo en producciones como El complot mongol, lo que refuerza su valor dentro del imaginario urbano de la ciudad.

¿Qué pedir?

• Tapas o botana sencilla
• Cerveza fría
• Vino o destilados básicos.

Es una opción ideal para quienes desean conocer una cantina sin formalidades, con buena ubicación y tiempos de servicio ágiles.

Dirección: Independencia 26, Centro Histórico, CDMX
Horario: Lunes a sábado de 12:00 a 21:00 horas
Consumo promedio: $200–$350 por persona.

¿Cómo funciona una cantina tradicional en CDMX?  (reglas y experiencia)

Visitar una cantina histórica implica entender su dinámica, que forma parte de la cultura gastronómica de la ciudad.

Uno de los principales atractivos es la botana incluida. Por cada bebida que consumas, el lugar ofrece distintos tiempos de comida sin costo adicional, que pueden ir desde sopa, arroz o guisados hasta platillos más elaborados como chamorro o paella.

La música también es parte esencial. Mariachis, tríos o músicos itinerantes recorren las mesas interpretando canciones, creando un ambiente festivo y nostálgico.

Algunas recomendaciones si visitarás alguna de estas cantinas:

• Lleva efectivo para botana adicional o música
• Disfruta el ritmo del lugar
• Comparte la experiencia en grupo con familia o amigos.

Llevar a Papá a una cantina histórica es acercarlo a una tradición urbana que combina gastronomía, memoria social y convivencia.

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