Por Jasiel E. Angeles Marin (j.angeles@mexicotravelchannel.com.mx)ç
Descubre el Hanal Pixán, el S’ui K’en y el Xantolo. Se trata de tres celebraciones del Día de Muertos que conservan las tradiciones de los pueblos indígenas de México. ¿Ya fuiste a alguna?
Cuando pensamos en el Día de Muertos, seguramente vienen a nuestra mente las flores de cempasúchil, las calaveritas de azúcar, el pan de muerto y los altares dedicados a quienes ya partieron.
Pero ¿sabías que en algunas comunidades de México las almas son recibidas con enormes tamales cocinados bajo tierra, danzantes enmascarados y música que resuena durante varias noches?
Aunque compartimos la costumbre de recordar a nuestros difuntos, el Día de Muertos no se celebra de la misma manera en todo el país.
Cada pueblo ha construido sus propias expresiones, en las que conviven conocimientos ancestrales, creencias religiosas y tradiciones transmitidas de generación en generación.
Desde la península de Yucatán hasta las montañas de Oaxaca y la región Huasteca, existen celebraciones que nos permiten descubrir otra cara de esta festividad.
En México Travel Channel te llevamos a conocer tres de ellas.
Tres maneras diferentes de recibir a las almas y mantener viva la memoria de nuestros seres queridos.

¿Por qué el Día de Muertos se celebra de distintas maneras en México?
Antes de emprender este recorrido, vale la pena comprender por qué una misma festividad puede tener expresiones tan diferentes.
El Día de Muertos actual es resultado de un largo proceso histórico en el que se relacionaron prácticas indígenas de conmemoración de los difuntos con las celebraciones católicas de Todos los Santos y Fieles Difuntos.
Sin embargo, cada comunidad ha conservado elementos propios de su lengua, alimentación, organización social y cosmovisión.
Por eso, mientras en algunas regiones la comida es el centro de la celebración, en otras destacan las danzas, las máscaras o las visitas de músicos a los hogares.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoció en 2008 las fiestas indígenas dedicadas a los muertos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por su importancia para la identidad y la continuidad de las comunidades mexicanas.
Aquí te mencionamos 3 que debes vivir alguna vez en tu vida:

1. Hanal Pixán, cuando las almas regresan a comer en la península de Yucatán
Imagina una cocina familiar donde el aroma de las hojas de plátano, el maíz y los guisos tradicionales anuncia que alguien muy especial está por llegar.
No se trata de un invitado cualquiera, sino de los familiares fallecidos que, según la tradición maya, regresan para compartir los alimentos preparados en su honor.
Así se vive el Hanal Pixán, expresión maya que suele traducirse como comida de las ánimas, una de las celebraciones más representativas de la península de Yucatán.
Su conmemoración principal se desarrolla del 31 de octubre al 2 de noviembre, con momentos dedicados al recuerdo de los niños, los adultos y las ánimas en general.
Durante estos días, las familias preparan altares con fotografías, velas, flores, bebidas y alimentos que disfrutaban sus seres queridos.
Una de sus particularidades es el uso de ingredientes y platillos propios de la cocina regional.

El pib, el platillo que conecta a las familias con sus antepasados
Entre las preparaciones más emblemáticas destaca el pib o mucbipollo, un tamal grande elaborado con masa de maíz y rellenos que pueden incluir carne de pollo o cerdo, acompañado de salsas y condimentos regionales.
Tradicionalmente se cocina en un horno de tierra, técnica que aporta un sabor característico y convierte su preparación en una actividad familiar.
También pueden colocarse en los altares frutas de temporada, atole y otros alimentos de la región, de acuerdo con las costumbres de cada comunidad.
Pero el Hanal Pixán no se limita a la gastronomía. Las familias también visitan los cementerios para limpiar y adornar las tumbas, mientras que las ofrendas representan una forma de mantener el vínculo entre quienes viven y quienes ya fallecieron.
¿Dónde conocerlo? En distintas comunidades de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, donde la celebración conserva características particulares.

2. S’ui K’en, la celebración mazateca donde los ancestros vuelven a bailar
En la Sierra Mazateca de Oaxaca, el Día de Muertos se vive entre el sonido de los instrumentos musicales, las calles llenas de danzantes y una creencia profundamente arraigada: durante estos días, los antepasados regresan para convivir con sus familias.
Esta celebración se conoce como S’ui K’en, también escrita S’ui K’ien, y tiene una de sus expresiones más reconocidas en Huautla de Jiménez.
Sus protagonistas son los huehuentones, llamados también ch’a so h’o en mazateco, personajes que utilizan máscaras y vestimentas tradicionales para representar a los ancestros.
De acuerdo con el Museo Nacional de Antropología, estos personajes forman parte de los rituales mediante los cuales las comunidades mazatecas reciben a sus difuntos cada año.

¿Quiénes son los huehuentones y qué representan?
Los huehuentones no son simplemente personas disfrazadas. Dentro de la tradición, representan a los antepasados que regresan al mundo de los vivos.
Durante la celebración, los grupos recorren calles, viviendas y otros espacios comunitarios, acompañados de música, cantos y danzas.
Las familias los reciben en sus hogares, donde comparten alimentos y mantienen encendidas las ofrendas.
El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) señala que la festividad se desarrolla principalmente del 27 de octubre al 3 de noviembre, aunque el Museo Nacional de Antropología documenta que los periodos rituales pueden extenderse aproximadamente del 26 de octubre al 5 de noviembre, dependiendo de la comunidad.
Las ofrendas incluyen flores de cempasúchil, velas, frutas, bebidas y platillos tradicionales como tamales, mole y preparaciones a base de ingredientes regionales.
Lo más significativo es su carácter comunitario: la música y la danza permiten que la memoria de los ancestros siga formando parte de la vida cotidiana.
¿Dónde conocerlo? En Huautla de Jiménez y otras comunidades de la Sierra Mazateca de Oaxaca.

3. Xantolo, la fiesta de las ánimas que transforma a la Huasteca
En la Huasteca, el Día de Muertos no comienza cuando aparece el primer altar. Para muchas comunidades, la celebración empieza meses antes, cuando se prepara la tierra para sembrar las flores que recibirán a las almas.
Esta tradición se conoce como Xantolo, una de las expresiones más representativas de las festividades dedicadas a los difuntos en la región Huasteca, especialmente en comunidades nahuas y teenek.
Su nombre está relacionado con la palabra latina sanctorum, vinculada con la festividad católica de Todos los Santos, aunque la celebración también conserva elementos de las creencias y prácticas indígenas.

Los huehues, las máscaras y el regreso de las almas
Uno de los elementos más llamativos del Xantolo son las comparsas de danzantes enmascarados, conocidos como huehues o viejos, quienes representan distintos personajes y participan en bailes acompañados de música tradicional.
Las máscaras forman parte de una representación ritual vinculada con los ancestros, la memoria y la convivencia entre vivos y muertos.
El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas explica que, en comunidades de la Huasteca hidalguense, los preparativos comienzan desde finales de junio con la siembra de cempasúchil.
El 30 de octubre, conocido como el día de las flores, las familias preparan sus altares con manteles bordados, arcos de caña de azúcar y flores.
Posteriormente, se reciben las ánimas infantiles y adultas con veladoras, rezos, copal y alimentos tradicionales.
Entre las ofrendas destacan los tamales, el chocolate, el pan de muerto y los frutos de la cosecha. El intercambio de alimentos entre vecinos también fortalece los vínculos comunitarios.
Aunque los días centrales se concentran entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, en algunas comunidades la celebración concluye hasta el 1 de diciembre, cuando se retiran los arcos de los altares.
¿Dónde conocerlo? En la Huasteca hidalguense y potosina, particularmente en municipios como Huejutla de Reyes y diversas comunidades de la región.

¿Qué debes saber antes de visitar estas celebraciones?
Si alguna de estas tradiciones despertó tu curiosidad, recuerda que no todas sus actividades están pensadas como espectáculos turísticos.
Muchas se desarrollan dentro de hogares, cementerios y espacios comunitarios donde las familias recuerdan a sus seres queridos.
Por ello, antes de viajar, consulta los programas culturales de cada municipio, pregunta si las ceremonias permiten visitantes y solicita autorización antes de fotografiar personas, altares o rituales.
También considera que las fechas y costumbres pueden cambiar entre comunidades, incluso dentro de una misma región.
Más que buscar la fotografía perfecta, lo verdaderamente valioso es escuchar a quienes mantienen vivas estas tradiciones y comprender el significado que tienen para ellos.

Tres celebraciones que nos recuerdan la riqueza cultural de México
El Hanal Pixán, el S’ui K’en y el Xantolo nos enseñan que el Día de Muertos no es una celebración uniforme, sino un conjunto de tradiciones que reflejan la diversidad cultural de nuestro país.
En Yucatán, las familias reciben a las ánimas con platillos preparados especialmente para ellas; en Oaxaca, los huehuentones llenan las calles de música y memoria; mientras que en la Huasteca, las máscaras, las danzas y los altares mantienen vivo el vínculo con los antepasados.
Cada una de estas celebraciones conserva conocimientos, creencias y formas de convivencia que merecen ser reconocidos y respetados.
¿Cuál de estas tres tradiciones te gustaría conocer? Atrévete a descubrir otros rincones de México, conversa con sus habitantes y conoce las historias que hacen únicas a nuestras comunidades.

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