Descubre cuándo visitar la Reserva de la Biosfera Ría Celestún, cómo navegar entre flamencos y manglares, y por qué este extraordinario humedal de Yucatán y Campeche es fundamental para la conservación de la vida silvestre.
La lancha reduce la velocidad y el sonido del motor pierde protagonismo, pues a lo lejos, sobre las aguas poco profundas de la ría, aparece primero una pequeña línea rosada.
Primero parece una franja dibujada sobre el horizonte, pero conforme la embarcación avanza empiezan a distinguirse cientos de siluetas de cuello largo que caminan, se alimentan y agitan sus alas.
Son flamencos americanos o del Caribe (Phoenicopterus ruber), una de las imágenes más espectaculares de la naturaleza yucateca.
Cuando una bandada levanta el vuelo, el paisaje entero cambia. Las plumas rosadas contrastan con el azul del cielo, mientras las puntas negras de las alas aparecen durante unos segundos antes de que las aves vuelvan a descender sobre el agua.
Este escenario forma parte de la Reserva de la Biosfera Ría Celestún, un humedal compartido por Yucatán y Campeche que protege 81 mil 482.33 hectáreas de manglares, petenes, tulares, dunas costeras, selva baja inundable y ambientes marinos.
Su actual categoría fue decretada el 27 de noviembre de 2000, aunque su historia oficial de protección comenzó como zona de refugio faunístico en 1979.

En México Travel Channel promovemos una forma de viajar que también proteja los ecosistemas. Hoy navegamos por Celestún, el lugar donde el horizonte se pinta de rosa gracias a una delicada red de agua, manglares, alimento y vida silvestre.
¿Cuál es la mejor temporada para ver flamencos en Celestún?
La reserva puede visitarse durante todo el año, pero la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, CONANP, recomienda viajar entre noviembre y febrero para encontrar las mayores concentraciones de flamencos y otras aves migratorias.
Durante el invierno, los flamencos utilizan Celestún principalmente como zona de alimentación, descanso y concentración. Sus movimientos dependen de la profundidad del agua, la presencia de alimento, la salinidad y las condiciones de otros humedales peninsulares, por lo que ninguna visita garantiza una cantidad exacta de aves.
La población no pertenece exclusivamente a Celestún. Los flamencos se desplazan entre distintos humedales de la península, incluida la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos, ubicada en la costa norte de Yucatán, además de otros territorios del Caribe y Florida.
El monitoreo mediante anillos incluso ha permitido identificar en Celestún ejemplares marcados previamente en Florida y aves registradas en otros puntos de la península yucateca.
Ría Celestún y Ría Lagartos funcionan así como territorios complementarios dentro del ciclo de vida de una población que necesita diferentes humedales para alimentarse, descansar y reproducirse.
El color rosado tampoco aparece al nacer. Los polluelos presentan tonos grises o blanquecinos y adquieren gradualmente su coloración mediante pigmentos presentes en los organismos que forman parte de su alimentación.

El día en que los flamencos eligieron Celestún para anidar
Durante décadas, Celestún fue reconocido principalmente como sitio de alimentación y descanso, mientras las grandes colonias reproductivas se asociaban con Ría Lagartos.
CONANP confirmó que en junio de 2022 se documentó por primera vez una colonia de anidación y reproducción dentro de Ría Celestún, en la Subzona de Restauración II, Isla Arena.
Los bordos creados durante los trabajos de recuperación de los flujos hidrológicos ofrecieron superficies elevadas para los nidos, y se estimó el nacimiento de entre 1,000 y 2,000 polluelos.
La escena demuestra que restaurar el movimiento natural del agua puede producir resultados decisivos. Cuando el humedal recupera sus flujos, también regresan las condiciones necesarias para alimentarse, descansar y reproducirse.

147 flamencos marcados para seguir su viaje
El trabajo científico continuó en agosto de 2026 con el Segundo Anillamiento del Flamenco Americano realizado dentro de la reserva.
Durante la jornada fueron marcados 147 polluelos, más del doble de los 70 registrados en 2025. Además, tres individuos recibieron transmisores satelitales para estudiar sus desplazamientos, rutas y zonas de permanencia.
El esfuerzo reunió a especialistas, instituciones, habitantes de comunidades cercanas y personas voluntarias. Incluso participaron 40 niñas y niños como parte de las acciones de educación ambiental.
Los anillos permiten identificar nuevamente a las aves sin capturarlas. Gracias a ellos se han registrado ejemplares con varias décadas de vida y movimientos entre distintos humedales de México, Estados Unidos y el Caribe.
Estos programas resultan esenciales porque los flamencos no pertenecen exclusivamente a un solo sitio. Se desplazan entre distintos humedales de la península, por lo que las reservas de Ría Celestún y Ría Lagartos funcionan como territorios complementarios para su supervivencia.
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Mucho más que flamencos: un refugio para 304 especies de aves
La estrella de Celestún es rosa, pero la reserva protege mucho más que una sola especie.
La ficha de humedales Ramsar registra 304 especies de aves, mientras la CONANP destaca la presencia de garza roja, cigüeña americana, jabirú y distintas aves residentes y migratorias.
Durante el invierno, el humedal forma parte de una ruta continental utilizada por especies procedentes de Canadá y Estados Unidos.
La reserva también alberga cocodrilos de pantano (Crocodylus moreletii), ocelotes, jaguares, jaguarundis y monos araña, muchas de ellas especies en peligro de extinción.
En la ría habitan también tortugas marinas como la tortuga verde y la caguama.
En un territorio relativamente compacto conviven manglares, vegetación de dunas costeras, petenes, selva baja inundable y distintos cuerpos de agua.
Algunos mamíferos, como jaguares y ocelotes, habitan sectores terrestres de la reserva, pero su observación durante un paseo turístico es extremadamente improbable. Su presencia demuestra la importancia y amplitud del territorio protegido, no significa que formen parte habitual del recorrido en lancha.

El túnel de manglar: Navegar dentro de un bosque inundado
Después de observar a los flamencos, muchos recorridos continúan hacia uno de los paisajes más sorprendentes de Celestún.
Las embarcaciones ingresan lentamente por canales estrechos donde las ramas y raíces de los mangles forman auténticos corredores naturales.
La reserva protege las cuatro especies características de manglar presentes en la región:
- Mangle rojo.
- Mangle negro.
- Mangle blanco.
- Mangle botoncillo.
Estos bosques cumplen funciones fundamentales: sirven como refugio y zonas de reproducción para peces, crustáceos y otras especies, además de formar parte del complejo sistema natural que protege la costa.
Cuando las copas se cierran sobre la embarcación, la sensación es completamente distinta.
De pronto, el mar abierto queda atrás y parece que navegamos dentro de un bosque inundado.
La #Conanp llevó a cabo el Segundo Anillamiento de Flamencos 2026 en la Reserva de la Biosfera Ría Celestún. 🦩
— CONANP (@CONANP_mx) August 26, 2026
Se anillaron 147 a pollos de #FlamencoRosado del Caribe (Phoenicopterus ruber). 🩷
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Ojos de agua: El secreto de Celestún comienza bajo tierra
Celestún recibe importantes aportes de agua subterránea provenientes de la península de Yucatán. Al llegar a la costa, parte de ese flujo emerge dentro del humedal y se mezcla con las aguas salobres de la ría.
En distintos puntos aparecen los llamados ojos de agua, surgencias donde el agua dulce del subsuelo alcanza la superficie.
Uno de los más conocidos es Baldiosera, identificado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) como uno de los atractivos naturales de Ría Celestún. Durante algunos recorridos en lancha, estos espacios permiten observar de cerca la estrecha relación entre el agua subterránea, el manglar y el sistema de humedales que sostiene la reserva.
El encuentro entre agua dulce y salada genera un ambiente salobre altamente productivo. Esa mezcla favorece los microorganismos, peces y crustáceos de los que dependen numerosas aves, incluidos los flamencos.
La magia del paisaje comienza, en realidad, bajo tierra.

¿Cómo visitar Ría Celestún?
Celestún se encuentra en la costa occidental de Yucatán. La información vigente de CONANP sitúa a Mérida aproximadamente a 90 kilómetros de la reserva y señala que puede llegarse en automóvil, autobús, taxi colectivo o mediante operadores turísticos.
- Horario: de 8:00 a 17:00 horas.
- Cuota del área protegida: 125 pesos por persona y día.
- Descuento: 50% para visitantes mexicanos y extranjeros residentes.
- Descuento para estudiantes y docentes: 75% con credencial vigente.
- Exentos: menores de 12 años, personas adultas mayores, pensionadas, jubiladas y con discapacidad, acreditando su condición.
La cuota corresponde al acceso a la Reserva de la Biosfera y no incluye el paseo en lancha.

El verdadero secreto detrás del horizonte rosado
Navegar por Celestún permite contemplar uno de los grandes espectáculos naturales de México, pero también revela lo frágil que puede ser.
Los flamencos no regresarían sin las aguas poco profundas donde encuentran alimento. Esas aguas no conservarían su equilibrio sin los manglares, los flujos subterráneos, los peces, los crustáceos y las comunidades que colaboran en el cuidado de la reserva.
Por eso, proteger al flamenco significa conservar un ecosistema completo.
Cuando la bandada finalmente levanta el vuelo, el horizonte parece llenarse de rosa. Sin embargo, detrás de ese instante existe un humedal de más de 81 mil hectáreas trabajando silenciosamente para hacerlo posible.
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