Por: Circe Vargón
Descubre cómo el agua de lluvia viaja bajo la roca antes de reaparecer en los manantiales de Tlaltizapán, la riqueza natural de su reserva y las experiencias acuáticas que han convertido a Las Estacas en uno de los grandes oasis de Morelos.
Desde la superficie, el río parece casi inmóvil. El agua es tan transparente que permite seguir con la mirada las plantas del fondo mientras la corriente avanza entre árboles, jardines y pequeñas pozas. Pero bajo esa aparente tranquilidad ocurre algo extraordinario.
El verdadero viaje de Las Estacas comienza mucho antes y lejos de donde los visitantes se lanzan al agua.
La lluvia cae sobre distintas zonas de Morelos, se infiltra en terrenos porosos y circula lentamente a través de grietas y cavidades subterráneas. Después de permanecer oculta durante un largo periodo, reaparece en forma de manantial en Tlaltizapán y alimenta el río de aguas turquesa que hoy conocemos.
El propio Parque Natural Las Estacas explica este proceso hidrogeológico y reporta un caudal promedio cercano a 6 mil 700 litros por segundo. Ese flujo permanente crea un ambiente más fresco y húmedo dentro de la selva seca y sostiene la vegetación ribereña y la fauna asociada al agua.
Actualmente, la guía turística oficial Visit Morelos presenta al lugar como un santuario natural con más de un kilómetro navegable, actividades de snorkel, buceo y paddle board, además de alternativas de camping, glamping y hospedaje.

En México Travel Channel nos sumergimos en Las Estacas para seguir ese viaje invisible y descubrir por qué uno de los paisajes acuáticos más famosos de Morelos comienza, en realidad, bajo nuestros pies.
El Borbollón: Donde el río parece brotar desde el fondo
Uno de los mejores lugares para comprender el fenómeno es El Borbollón.
El nombre describe exactamente lo que ocurre.
Desde el fondo, el agua asciende continuamente y genera un movimiento que parece hacer hervir la superficie. El parque lo identifica como uno de los nacimientos responsables de alimentar su sistema acuático.
No se trata de agua impulsada artificialmente, es agua subterránea encontrando una salida natural.
Ese suministro constante mantiene el río durante todo el año y ayuda a explicar otra de sus características: Las Estacas reporta una temperatura promedio del agua cercana a 23 °C, incluso cuando cambian las estaciones.
Porr eso nadar aquí produce una sensación distinta a la de entrar en una alberca.

Las Estacas: Una reserva natural protegida desde 1998
La importancia del agua rebasa los límites recreativos del parque.
El Gobierno del Estado de Morelos reconoció oficialmente el valor ambiental de este territorio en junio de 1998, cuando publicó los decretos que establecieron como reservas estatales las zonas de Sierra Monte Negro y Las Estacas, con el propósito de preservar el patrimonio natural de la entidad.
Posteriormente, la Secretaría de Desarrollo Sustentable elaboró el Programa de Manejo de la Reserva Estatal Las Estacas, instrumento destinado a regular las actividades desarrolladas dentro del área, proteger sus ecosistemas y establecer estrategias de conservación.
De esta manera, el río que hoy atrae a miles de viajeros forma parte de un territorio protegido mucho mayor, donde el agua conecta diferentes comunidades vegetales y animales.

Entre selva seca y bosque de galería: el otro tesoro de Las Estacas
El agua transforma por completo el paisaje.
Mientras gran parte de esta región de Morelos presenta condiciones propias de la selva baja caducifolia, alrededor del cauce aparece vegetación de galería favorecida por la humedad constante.
El Programa de Manejo de la Reserva Estatal identifica ambos ecosistemas y destaca la relevancia del territorio para la conservación ambiental regional.
En las zonas cercanas al río, árboles y plantas ribereñas crean corredores de sombra, refugio y alimento para diferentes especies.
Esta combinación explica parte de la sensación que experimenta el visitante al entrar al parque.
Fuera puede dominar el calor morelense, pero junto al río, la temperatura desciende, aparece la sombra y el paisaje adquiere un verde mucho más intenso.

Mucho antes del turismo: El territorio tlahuica de Morelos
La historia humana de este paisaje también se remonta siglos atrás.
Las investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) documentan que los grupos nahuas conocidos como tlahuicas ocuparon gran parte del actual territorio de Morelos durante el periodo Posclásico.
La evidencia arqueológica permite rastrear su presencia por lo menos desde aproximadamente 1150 de nuestra era.
Estas sociedades desarrollaron asentamientos en los fértiles valles morelenses y participaron en complejas redes políticas y económicas. Durante el Posclásico tardío, buena parte del territorio terminó involucrado además en la expansión política mexica hacia esta región.
El agua resultaba indispensable para aquellos paisajes agrícolas.
Manantiales, ríos y tierras fértiles hicieron posible mantener poblaciones y sistemas productivos mucho antes de que Morelos se convirtiera en uno de los principales destinos de balnearios y turismo acuático del centro del país.
Así, Las Estacas forma parte de una historia territorial mucho más amplia en la que naturaleza, agua y asentamientos humanos han permanecido relacionados durante siglos.

Nadar sobre un manantial: ¿Qué hacer en Las Estacas?
La mejor manera de entender el lugar sigue siendo entrar al agua.
La guía oficial Visit Morelos registra más de un kilómetro navegable y distintas experiencias acuáticas.
Entre las principales actividades se encuentran:
- Natación en el cauce natural.
- Snorkel para observar el fondo y la vegetación acuática.
- Paddle board sobre sectores tranquilos del río.
- Buceo, mediante servicios especializados.
- Descanso en albercas y jardines.
El parque también dispone de un centro de buceo con servicios PADI, cursos y renta de equipo.
Para quienes quieren despertar junto al río existen distintas alternativas de permanencia. Las Estacas ofrece hotel, camping y glamping, cada uno con condiciones y horarios específicos.

¿Cuánto cuesta y cómo visitar Las Estacas en 2026?
Las Estacas se localiza en: Carretera Tlaltizapán-Cuautla s/n, kilómetro 6, colonia Bonifacio García, Tlaltizapán, Morelos.
El horario general publicado por el parque es de 8:00 a 18:00 horas.
Las tarifas oficiales vigentes para 2026 marcan un Daypass de $600 pesos por adulto y $380 para menores de 1.25 metros; quienes miden menos de 90 centímetros ingresan sin costo.
El Daycamp cuesta $885 para adultos y $630 para menores de 1.25 metros. El propio parque advierte que los precios pueden variar según la fecha seleccionada, por lo que conviene comprobarlos nuevamente antes de viajar.
Para quienes prefieren hospedarse, existen habitaciones y glamping con tarifas distintas entre semana y fines de semana; por ejemplo, el alojamiento tipo Nenúfar aparece actualmente desde aproximadamente $3,875 entre semana, mientras el glamping para dos personas parte de alrededor de $3,125, dependiendo de la fecha.
***TE PUEDE INTERESAR: Balnearios ejidales en Morelos: 3 Oasis poco conocidos que cuestan menos de $120 pesos***
El río que comienza donde no podemos verlo
El verdadero prodigio de Las Estacas no fue construido por el ser humano, sino por el agua que se desplaza silenciosamente bajo la tierra y reaparece entre las rocas para sostener un ecosistema completo, mientras la memoria de los antiguos habitantes de Morelos recuerda que un manantial nunca fue solamente un sitio para refrescarse, sino una fuente de alimento, fertilidad y continuidad.
Sumergirse en este río significa nadar sobre uno de los grandes nacimientos de agua del centro de México, y ese es un espectáculo que ninguna alberca podría reproducir.
¿Has nadado en las aguas cristalinas de Las Estacas?
Para descubrir otros destinos que te conectan con la naturaleza, visita México Travel Channel y síguenos en redes sociales.





