Claudio Castillo (c.castillo@mexicotravelchannel.com.mx)
¿Quién fue el hombre detrás del Enmascarado de Plata? Descubre la historia real de Rodolfo Guzmán Huerta, los secretos de su máscara y la verdad sobre el día que reveló su rostro en televisión.
La definición de leyenda que encontramos en el diccionario es la siguiente: “narración tradicional que mezcla hechos históricos reales con elementos fantásticos o sobrenaturales.”
Ésta es la leyenda de un hombre que durante 40 años maravilló al mundo con sus piruetas y espectaculares movimientos, y que además de luchar con una infinidad de hombres como él, también lo hizo contra un toro, un tigre, momias, vampiros.. ¡monstruos de todo tipo!
Pero eso no es todo, esta leyenda que cautivó a todo el mundo, también resistió los golpes que por naturaleza la fama le daría.

De Tulancingo para el mundo
Rodolfo Guzmán Huerta, mejor conocido como El Santo, nació el 23 de septiembre de 1917 en Tulancingo Hidalgo. Fue el quinto de siete hermanos, cuatro de los cuales fueron luchadores desde muy temprana edad, pero nadie tan exitoso como él.
Sin embargo, para Rodolfo, el pancracio llegó a su vida tan pronto como la familia emigró a la Ciudad de México en la década de 1920.
El jovén de tan solo 16 años, que aún no tenía ni idea del tamaño de leyenda que sería, saltó al cuadrilátero el 28 de junio de 1934 bajo el nombre de Rudy García. Es aquí cuando en la Arena Peralvillo Cozumel en lo que hoy es una bodega de autopartes y refacciones tuvo su primera lucha profesional en la cual ganó 7 pesos.
En sus misma palabras, esos 7 pesos ganados son los mismos que invirtió para comprar lo que sería su primera máscara, la cual estrenó usando nombres que estarían lejos de lo que conocimos como El Santo: “El hombre rojo” y “El Vampiro II” -¡Oh sí! Con éste, ya usaba una máscara plateada-.
Sus inicios en el mundo de la lucha van muy ligados a otro oficio, la manufactura de Calcetas y calcetines, en la maquila de su tío.
Rodolfo cuenta que a pesar de ganar más dinero por luchar, decidió, por compromiso, mantener este trabajo, el cual tan solo le daba 80 pesos a la semana. ¡Ojo! Él ya se embolsaba alrededor de 250.
Bajo el nombre Vampiro II tuvo sus primeras giras alrededor de la República Mexicana.
“Viajaba en camiones de segunda clase. También nos íbamos en los tablones de los trenes. Era mucho sufrir y poner de nuestra bolsa. Pero todo eso cambió cuando pasamos de ganar 700 pesos de entrada a 1500… Ahora lo veo y es un sufrimiento que no me molesta recordar ”, dijo El Santo en entrevista con Paco Malgesto (periodista y conductor de televisión) en 1974.
Y si de pronto no ha pasado por tu mente que además de recibir golpes y lanzarse desde las cuerdas -poniendo su vida en riesgo- una preocupación adicional de El Santo era el calor extremo que sentía bajo la máscara, checa esto que comentó en aquel entonces:
“Cuando me quitaba la primera versión de mi máscara sentía que me iba a desmayar. Entre la luz de los reflectores y el calor de la arena, (era difícil)..”

Tras su fracaso como el “Vampiro II” y la muerte de su hermano Jesús Guzmán Huerta , en el ring -conocido como “La Pantera Negra”, la vida de Rodolfo dio un gran giro; estaba por conocer a ese personaje que incluso llegaría al cine y a la televisión.
Y es que su entrenador Jesús Lomelí -en ese entonces matchmaker de la Arena Coliseo- le propuso tres nuevos nombres para su faceta como “rudo”: El Ángel, El Demonio, y sí, aquel con el que todo el mundo terminó conociendo.
El cambio fue un absoluto éxito. Ese contraste tan particular entre el nombre de El Santo y la postura como un luchador “rudo” generó un impacto muy especial entre la afición.
Para 1951, dado el éxito masivo del “Enmascarado de plata” en las arenas más importantes de México como la antigua Arena México, la Arena Afición en Pachuca y la Arena Coliseo. Se lanzó su propia tira cómica, creación del dibujante mexicano José Guadalupe Cruz.
En éstas se retrata al luchador como un justiciero que enfrenta una variedad de desafíos que van desde un grupo criminal hasta fenómenos paranormales, alienígenas y monstruos de todo tipo.
El 7 de noviembre de 1952 todo cambió. Ese día, la Arena Coliseo se paralizó cuando dos titanes del ring chocaron: El Santo contra Black Shadow. La pelea cambiaría el curso de la lucha libre y la carrera de Rodolfo, quien tras ésta se pasó al bando “técnico”.
Datos de leyenda
- Sus rivalidades más importantes fueron Black Shadow, Blue Demon, el Tarzán López y Bobby Bonales.
- En total fueron 20 máscaras y 30 cabelleras las que el “Enmascarado de plata” quitó a lo largo de su carrera, sin jamás perder la suya.
- Son aproximadamente 15 mil los combates que Rodolfo tuvo a lo largo de su carrera
Desde la tercera cuerda hasta la fama

Sobra decir que la fama de “El Santo” estaba con todo. Tan es así que su siguiente paso, en paralelo con la lucha libre, fue incursionar en el séptimo arte y la televisión.
“Santo contra el cerebro del mal” (1958) y “Santo contra los hombres infernales” (1958) fueron sus dos primeras películas, las cuales fueron filmadas en Cuba.
Desde la salida de las cintas, la vida de Rodolfo cambió para siempre. Por estas películas ganó 30 mil pesos. Aunque él confesó que éstas no serían del agrado del público, la realidad fue todo lo contrario… ¡fueron éxito rotundo!
Dato curioso: Aunque hizo 53 películas a lo largo de su carrera, fue una la que seleccionó como su favorita: “Santo contra el Doctor Muerte”, de 1973.
Ojo. Se cuenta que varios compañeros de la lucha libre y la actuación nunca lo vieron sin máscara pese a tener un relación de amistad con el enigmático personaje al que todos conocían o se referían como “profesor”, debido a su humildad y disposición de ayudar a los nuevos.
Durante esta misma década de los 70, en el auge absoluto de la figura del enigmático luchador, El Santo recibió una propuesta por parte de la empresa Televisa para que ésta se encargara de la producción de nuevas tiras cómicas y un programa para la pantalla chica. Sin embargo, después de charlar al respecto con José Guadalupe Cruz, éste prefirió desearle buena suerte a Rodolfo, quien finalmente terminó por desechar la invitación.
Pero esto que parecía haber quedado en una buena intención, para José Guadalupe no lo fue así, pues éste, abusando de su posición y la confianza de “El Santo”, decidió revelar la verdadera identidad del luchador en una de los últimos números de la historieta. Esto desencadenó una serie de demandas y de acusaciones de ambas partes.
Datos de leyenda
- Existe una película no oficial, en Turquía, llamada “Santo y Capitán América contra Spider Man, la cual narra las aventuras de los héroes más grandes de México y Estados Unidos en contra de una versión malvada del Hombre Araña.
- Rodolfo se dedicó 2 años a la tauromaquia, hobby que adoptó junto con Gaspar Henaine Pérez. Ambos compartieron ese gusto tras conocerse en la filmación de “ El Santo contra Capulina” de 1968.
- Bruno Rey, Víctor Alcocer, Alberto Pedret y Carlos Ancira fueron las voces del Santo en las películas, esto debido a que la voz real de Rodolfo Guzmán contrastaba mucho con el papel de héroe que el personaje requería.
Debajo de la máscara

La vida de Rodolfo y la de “El Santo” se volvía cada vez más un más delgada, y al más puro estilo de un superhéroe hollywoodense, hasta en casa procuraban mantener la secrecía de su identidad. Se dice que hasta la máscara era guardada bajo llave.
De hecho, para justificar tantas salidas y momentos lejos de la familia, Rodolfo y su esposa María de los Ángeles le dijeron a sus hijos que él era un agente de viajes.
Rodolfo y María se conocieron como cualquier pareja normal, años antes de la fama, juntos tuvieron 10 hijos el primero llegando a sus vidas cuando tenían 22 años: Alejandro, María de los Ángeles, Héctor Rodolfo, Blanca Lilia, Víctor Manuel ,Miguel Ángel, Silvia Yolanda, María de Lourdes, Mercedes y Jorge Ernesto.
Como decíamos, el secreto mejor guardado en la residencia Guzmán era un cuarto, siempre cerrado con llave, donde guardaba las capas, máscaras y botas de la leyenda cuando el hombre que lo encarnaba necesitaba descansar.
Así recuerda Jorge Ernesto Guzmán -cuando tenía 6 años-, mejor conocido como “El hijo del Santo”, el momento en que descubrió que su papá era el “enmascarado de plata”.
“Recuerdo que llegué a un lugar con mucha gente; estaban gritando y tomando. Me sentaron en un palco. Fue cuando empecé a ver al mismo señor que minutos antes se bajó del auto pero ahora con una máscara plateada puesta. Así, mientras le pegaban a mi papá en el ring descubrí que él era El Santo; mi superhéroe”.
Datos de leyenda
- Él no quería que ninguno de sus hijos fueran luchadores, cuando se enteró que el menor de 10, Jorge Ernesto ya luchaba bajo el nombre de “Korak” el mismo “hijo del Santo” cuenta que su padre abandonó el gimnasio cuando se enteró y vio a su hijo moverse en el cuadrilátero, porque no quería que lo viera llorar del orgullo.
- Rodolfo tenía una gran afición por el mismo arreglar sus propias máscaras y equipo de lucha.
- Su hijo mayor, Alejandro fue el primero en descubrir su identidad tras abrir el maletín que su padre llevaba a todos lados. Cuando vió la máscara fue a preguntarle a su madre, quien le explicó la situación y le pidió guardar el secreto.
Solo perdió la máscara fuera del ring, cuando México vio la cara de “El Santo”

El 12 de septiembre de 1982 a los 65 años Rodolfo decidió abandonar la lucha libre después de 43 años en el circuito y una vida dedicada a su público. Fue el Toreo Cuatro Caminos el recinto designado para despedir a la máxima leyenda de este deporte.
A partir de aquí la vida del personaje que él siempre defendió se fue del ring a su tiempo y cuando le tocaba.
La vida posterior al cuadrilátero estuvo plagada de actos públicos, apariciones en sketches de comedia, magia y escapismo en el Teatro Blanquita de la Ciudad de México.
Uno de los momentos más recordados de la vida del Santo, una vez abandonó el ring, llegó tan solo unos días antes de su muerte. El 26 de enero de 1984 Rodolfo, salió en el programa de televisión Contrapunto, del periodista Jacobo Zabludovsky, en el capítulo “Lucha libre, ¿circo, maroma, teatro o deporte?”
Por cierto. Éste es el famoso programa en el que, en televisión nacional, “El Santo” se levanta la máscara para revelar su identidad. Por unos escasos segundos, todo México tuvo la oportunidad de ver al hombre detrás de la leyenda: Rodolfo Guzmán.
Unos días después, realizando un sketch de comedia con el actor Alfredo Solares, en el Teatro Blanquita -para el final de la segunda función-, Rodolfo Guzmán Huerta muere de un paro cardíaco a los pocos minutos de ser trasladado al hospital.
Fueron aproximadamente 10 mil las personas que asistieron al velorio en la funeraria Gayosso Sullivan con cánticos a todo pulmón con el nombre de “¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
El 5 de febrero de 1984, Rodolfo Guzmán Huerta “El Santo” muere a los 66 años tras una vida plagada de éxitos profesionales que en muchos aspectos opacaron a la persona detrás de los mismos.
¿Pero sabes qué? El “Enmascarado de plata” realmente nunca se fue. Para muchos, aunque el cuerpo de Rodolfo descansa, la leyenda continúa.
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