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Por: Gustavo Silva González ( g.silva@mexicotravelchannel.com.mx )

Cada julio, cuando la Guelaguetza transforma el corazón de Oaxaca en una explosión de color, música y tradición, el interés por los secretos de esta tierra alcanza niveles insospechados.

Mientras miles de turistas recorren el atrio de Santo Domingo o caminan por el andador turístico, una pregunta persiste en el imaginario colectivo: ¿es cierto que existe una red de túneles secretos que conecta las iglesias del Centro Histórico?

Efectivamente. Oaxaca no únicamente lo que vemos en la superficie. Su subsuelo es un laberinto de historias, leyendas y, para muchos, estructuras coloniales ocultas que se niegan a ser olvidadas.

Y es que la idea de una “ciudad subterránea” ha dado pie a las narrativas más fascinantes de la entidad. Pero, ¿qué dice la arqueología y la historia oficial sobre estos pasadizos?

En México Travel Channel desentrañamos para ti este misterio desde una perspectiva técnica y cultural, explorando la verdad detrás de las estructuras coloniales que, en definitiva, descansan bajo nuestros pies.

La realidad arqueológica: Entre la leyenda y la estructura colonial

Es fundamental establecer una distinción técnica. No existe una “ciudad subterránea” al estilo de una película de fantasía, pero sí existen redes de infraestructura colonial que han dado forma a la leyenda.

Especialistas que han colaborado con instituciones como la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca (FAHHO) y arqueólogos del INAH han documentado mediante estudios de calas arqueológicas que el subsuelo de Oaxaca alberga una compleja red de drenajes pluviales antiguos, criptas conventuales y cimentaciones zapotecas que fueron construidos entre los siglos XVI y XVIII.

Muchos de estos túneles fueron diseñados originalmente para canalizar el agua o conectar conventos con áreas de resguardo en tiempos de conflicto.

Al ser espacios cerrados, oscuros y misteriosos, la memoria colectiva -nutrida por generaciones de oaxaqueños- los transformó en rutas de escape o refugios de tesoros.

Es así que lo que hoy vemos como una “leyenda urbana” es, en esencia, una interpretación popular de una red de infraestructura hidráulica y religiosa que fue esencial para la supervivencia de la Oaxaca virreinal.

Plano de la ciudad de Oaxaca, en 1803.
Plano de la ciudad de Oaxaca, en 1803.

¿Por qué la gente cree en los túneles secretos?

La fascinación por lo oculto en Oaxaca tiene una base empírica, que es el hallazgo ocasional de vestigios.

Durante las obras de mantenimiento del drenaje o las restauraciones de edificios antiguos en el corazón de la ciudad, no es raro que los trabajadores encuentren muros de piedra antiguos, arcos ciegos o cavidades profundas.

Estos descubrimientos, a menudo reportados en la prensa local, actúan como combustible para la imaginación.

Además, debemos considerar la influencia de las órdenes religiosas. Conventos como el de Santo Domingo de Guzmán cuentan con una red de espacios subterráneos que servían para diversos fines litúrgicos y logísticos.

Es muy probable que, en su apogeo, estos espacios estuvieran interconectados por pasillos de servicio que hoy permanecen sellados.

La falta de acceso público a estas zonas ha sido la receta perfecta para que el mito del “mapa oculto de túneles” crezca, convirtiéndose en parte integral de la identidad histórica de quienes vivimos y visitamos esta joya arquitectónica.

Así que si buscas los orígenes de estas historias, los habitantes locales suelen señalar áreas específicas alrededor de Santo Domingo de Guzmán y el Templo de la Soledad. Es en estas zonas donde la densidad de edificaciones coloniales es mayor y donde la tradición oral asegura que existían pasadizos para que las órdenes religiosas se movieran con discreción durante la época virreinal.

Tip de viajero: Si visitas Oaxaca este julio por la Guelaguetza, no te limites a caminar por las calles principales. Visita el Centro Cultural San Pablo. Es uno de los pocos lugares donde la arquitectura moderna respeta y exhibe los cimientos coloniales y prehispánicos, permitiéndote ver con tus propios ojos lo que realmente “hay debajo” de Oaxaca sin necesidad de recurrir a leyendas.

Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en Oaxaca. Foto: Envato.
Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en Oaxaca. Foto: Envato.

El subsuelo como patrimonio: La importancia de conservar Oaxaca

Independientemente de si existe una red secreta completa o solo fragmentos de infraestructura, lo que yace debajo de Oaxaca es patrimonio histórico valioso.

La protección del subsuelo es una prioridad para el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Cada vez que se planea una obra urbana, los estudios de impacto arqueológico son obligatorios, precisamente porque Oaxaca fue construida sobre asentamientos prehispánicos (como los restos de templos zapotecas que sirvieron de cimientos para iglesias coloniales).

La “ciudad debajo de la ciudad” es un recordatorio de que este ciudad maravillosa es una capa sobre otra de civilización.

Visitarla durante la Guelaguetza, o cualquier época del año, implica disfrutar de la danza y gastronomía, peor también reconocer que caminamos sobre siglos de historia que aún se están descubriendo.

Los túneles son la parte visible de una compleja red que, aunque no sea un mapa secreto de tesoros, nos cuenta la historia de una ingeniería colonial que sigue maravillando al mundo.

Oaxaca, un misterio vivo que debes recorrer

Oaxaca no deja de sorprendernos, y si bien la “ciudad subterránea” es más una construcción cultural que un parque temático de túneles, la historia que oculta el Centro Histórico es infinitamente más rica que cualquier mito.

Recuerda mirar más allá de las fachadas de cantera verde y a imaginar el inmenso trabajo e historia que sostiene a esta ciudad maravillosa.

Y claro… sigue disfrutando de todo el contenido que tenemos para ti en nuestro sitio web www.mexicotravelchannel.com.mx

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